La Revolución Cubana es un patrimonio continental

Bajo el lema «Nuestra licencia es el amor», la XXIII Caravana de Pastores por la Paz llegó este sábado a Cuba

Autor:

Yailé Balloqui Bonzón

Una hermosa historia, tejida desde el corazón de muchos norteamericanos de las más variadas procedencias, se ha mantenido por 20 años y hoy nuevamente abraza suelo cubano. Son los Pastores por la Paz, a quienes identificamos rápidamente cuando vemos, transitando por las calles de nuestras ciudades, aquellas grandes guaguas amarillas que los simbolizan.

En 23 ocasiones estos hombres y mujeres le han manifestado al pueblo de Cuba su profundo gesto de amor y han protagonizado uno de los mayores desafíos políticos al Gobierno de Estados Unidos, enfrentándose al bloqueo que por más de 50 años mantiene sobre esta Isla.

Procedentes del propio territorio norteamericano, Canadá y México, este sábado arribaron a La Habana los 45 caravanistas que conforman esta vez el grupo y que, luego de muchos meses de planificación y varias semanas de viaje, mostraban unos rostros cargados de felicidad por estar finalmente en nuestro país.

Gail Walker, hija del reverendo Lucius Walker —iniciador y máximo guía de este proyecto solidario con Cuba, desde 1992 hasta su fallecimiento hace casi dos años—, manifestó su satisfacción por estar nuevamente aquí y celebrar las dos décadas de la Caravana. «Como personas de conciencia y personas de fe estamos comprometidos a seguir desafiando las políticas injustas de nuestro Gobierno y luchar hasta que el bloqueo sea derribado de una vez y por siempre», sentenció.

Más de cien ciudades de Estados Unidos y Canadá recorrieron los caravanistas, según recordó la también líder del grupo junto al Reverendo Luis Barrios. La travesía, añadió, volvió a adquirir tintes dramáticos cuando las autoridades fronterizas en Vancouver, Canadá, intentaron confiscar algunos materiales deportivos recolectados para los niños cubanos.

Pero, resaltó Gail, estoy orgullosa de todos los miembros de la Caravana, que se mantuvieron firmes e impidieron que les arrebataran su carga de amor y esperanza.

Al propio tiempo, emocionada, Gail quiso homenajear a quienes a lo largo de estos 20 años han jugado un importante papel en el desarrollo y organización de estos grupos. Entre ellos al Reverendo Luis Barrios, quien con verbo firme aseguró que estos 45 hombres y mujeres vienen empeñados en recordarles a los cubanos que «la Revolución no es solo suya. La Revolución Cubana es un patrimonio continental», aseguró.

Con una pañoleta de pionero anudada al cuello llegó Lisa Valenti, fundadora de las Caravanas. Al preguntarle sobre el significado de ese símbolo pioneril, recuerda que se la entregó un niño cubano en 1993, cuando finalmente llegó a Cuba luego de participar en aquel ayuno por la vida protagonizado por el Reverendo Lucius Walker en la frontera Estados Unidos-México, donde las autoridades intentaron impedirle pasar parte de su carga solidaria. El pequeñito —cuenta— me anudó esta pañoleta al cuello y durante los últimos 20 años la he mantenido conmigo todos los días como manera de recordarme el compromiso que tenemos con los niños de Cuba y del mundo. «Seguiremos la lucha porque un mundo mejor es posible y este país constituye el punto cero para el mundo».

Caridad Diego, jefa de la Oficina de Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido y Kenia Serrano Puig, presidenta del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) acudieron al aeropuerto internacional José Martí a dar la bienvenida a la XXIII Caravana de Pastores por la Paz, que junto a la Brigada Venceremos (EE.UU.) y la Juan Ríus Rivera (Puerto Rico), constituyen los tres desafíos más efectivos contra la política de Washington hacia la Isla.

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