Descubren centenar de piezas aborígenes en Boquerón

Los objetos encontrados incluyen puntas de proyectiles para lanzas, así como fragmentos de vasijas de barro y un percutor durmiente o yunque, de 56,7 kilogramos

Autor:

Yisell Rodríguez Milán

GUANTÁNAMO.— El hallazgo de cientos de puntas de proyectiles para lanzas, así como fragmentos de vasijas de barro y un percutor durmiente o yunque, de 56,7 kilogramos, que pudo usarse en el tallado de bloques de cuarzo (mineral tan duro que raya el acero), validan al sistema de asentamiento costero del área de Boquerón como el de mayor densidad de sitios arqueológicos en la Bahía de Guantánamo, en Caimanera.

A pocos kilómetros de la ilegal base naval norteamericana enclavada en ese territorio, el grupo arqueológico Siboney, fundado en la comunidad, descubrió las piezas mencionadas y también una gubia de concha para trabajar la madera, cucharas prehistóricas, un sumergidor de redes de piedras con huellas de uso y varios moluscos marinos que se creían extintos debido al clima hoy semidesértico de la zona.

Los objetos se encontraron en los alrededores de la ensenada de Las Guásimas y Esterones, y en la comunidad Mártires de la Frontera, territorios del área arqueológica de Boquerón, donde 15 sitios están reconocidos como talleres líticos en los que el hombre antiguo vivió y trabajó.

Con 20 años de estudio allí, Sebastián Pérez Estévez, vicepresidente en Caimanera de la delegación de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba y presidente del grupo Siboney, explicó a Juventud Rebelde que lo más importante del lugar es que «se nota un desarrollo considerable en la industria de la piedra tallada y los trozos de cerámicas revelan los primeros sitios protoagrícolas de la Bahía, que es una de las más extensas del mundo».

El arqueólogo precisó que los fragmentos de vasijas, aunque pocos, denotan una etapa de aprendizaje en los aborígenes locales: «Pertenecían al período mesolítico y se dedicaban a la recolección, la caza y la pesca, pero aún así trabajaron la cerámica. Sus fabricaciones eran toscas y sin uniformidad, por lo que son considerados arcaicos con cerámica, o sea, protoalfareros. No tenían influencia de los taínos, que eran superiores».

Afirmó que una parte de los hallazgos de esta región, descubierta en 1991 y con 200 hectáreas, fue validada primero por el Doctor Manuel Rivero de la Calle, de la Universidad de La Habana, y después por el arqueólogo George Febres, del Instituto Cubano de Antropología.

Pérez Estévez reveló que actualmente el patrimonio de esas tierras está en peligro debido a afectaciones antrópicas como arar la tierra, el corte de árboles y la construcción de caminos: «Todavía se observan algunas piezas y para preservarlas el grupo Siboney ha propuesto la creación del Parque Las Guásimas-Boquerón, que abarca el área arqueológica. La comunidad no puede continuar tan desinteresada como hasta ahora en los hallazgos y esta sería una forma de incentivar la protección del patrimonio, de la historia y de la identidad local».

En 2001, para garantizar el acceso de la población a los descubrimientos, alrededor de 200 piezas del área de Boquerón fueron donadas al Museo 19 de diciembre, de Caimanera.

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