Una batalla que tenemos ganar

Apenas 24 horas nos separan de las elecciones de los delegados a las asambleas municipales del Poder Popular. El voto de los más de ocho millones de ciudadanos y ciudadanas por el candidato de su preferencia es uno de los eslabones más importantes hacia la efectiva participación y control popular

Autor:

Agnerys Rodríguez Gavilán

Mañana es el día. Apenas 24 horas nos separan de las elecciones de los delegados a las asambleas municipales del Poder Popular. Luego de que las máximas autoridades electorales de la nación la declarasen lista para la realización de tan importante ejercicio de democracia —el pueblo en calidad de elector nominó a sus candidatos, y mañana elige a sus delegados—, ahora es momento de recordar, a los más de ocho millones de cubanos y cubanas que aparecen registrados con capacidad legal para ejercer su derecho al sufragio activo y, en particular a los más de 200 000 jóvenes que lo harán valer por vez primera este domingo, que la efectiva participación y el control popular son la esencia de nuestro sistema político, y factores claves en esta etapa de la Revolución.

De eso habló Ricardo Alarcón de Quesada, miembro del Buró Político y presidente del Parlamento, en los inicios de los actuales comicios, justo cuando se constituyó y tomó posesión de sus cargos la Comisión Electoral Nacional.

Por cuanto, el voto de esos más de ocho millones de ciudadanos y ciudadanas por el candidato de su preferencia vale mucho. Es uno de los eslabones más importantes hacia esa efectiva participación y control popular. La decisión que tomemos, la cruz que marquemos en la boleta, cuentan en esta hora cuando estamos inmersos en la actualización del modelo económico y adoptamos cambios necesarios para perfeccionar la sociedad cubana, y hacer mejor nuestro sistema social y económico, que es también hacer mejor nuestro sistema político, nuestra democracia y, por consiguiente, toda la obra de nuestro Socialismo.

Cubanos y cubanas que ejercerán su voto este domingo, como ya lo han hecho en procesos anteriores; jóvenes que lo harán por vez primera, y representantes de esa nueva generación que lo hizo en el 2010 y mañana lo harán otra vez, deben tener en cuenta que las transformaciones y modificaciones que están teniendo lugar en nuestro modelo implican un papel más importante para las nuevas 168 asambleas municipales del Poder Popular y, por consiguiente, para los 14 537 hombres y mujeres que resulten electos para integrarlas.

De modo que, en estas horas que nos separan del momento en que acudamos a las urnas para decidir quién será nuestro representante en el órgano local del Poder Popular, debemos pensar una y otra vez no solamente en el derecho constitucional que nos asiste, sino y muy especialmente, en el deber de patriota, en la obligación moral de ejercerlo responsablemente, con razón y con el corazón.

El barrio, la comunidad, o lo que es ahora la circunscripción en tiempo electoral, ha sido, es y seguirá siendo espacio vital en la construcción y preservación del sistema que elegimos aquel enero de 1959; sea entonces, ahora el espacio en el que mucho pueden hacer las autoridades electorales, las organizaciones de masas, los cederistas y federadas de ayer y de hoy, pero sobre todo, la familia, esa donde se juntan cubanos de todas las edades, para orientar, explicar, movilizar y convocar a las urnas.

Démosle la X al candidato de nuestra preferencia con conciencia y responsabilidad, como quien está decidiendo el presente y futuro del barrio, la comunidad, el municipio, la provincia y la nación, porque de eso se trata.

Ya lo dijo Alarcón: el actual proceso de elecciones generales —agrega esta reportera, que este domingo vivirá una jornada decisiva con la elección de los delegados a las asambleas municipales del Poder Popular— es una batalla política que nuestro pueblo tiene que ganar una vez más. Y la ganará.

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