Hacia la Universidad única

Miguel Díaz-Canel Bermúdez, vicepresidente del Consejo de Ministros, consideró que el reordenamiento de los centros de la Educación Superior constituye un proceso de avanzada, acorde con los momentos que vive el país

Autor:

Margarita Barrios

«Aunque se trata de un experimento que estamos probando en las nuevas provincias de Artemisa y Mayabeque, pienso que no va a tener marcha atrás; en su propia vida se irá superando a sí mismo, perfeccionando y triunfará, porque abre otra perspectiva de desarrollo a la Educación Superior».

La anterior afirmación fue realizada por Miguel Díaz-Canel Bermúdez, vicepresidente del Consejo de Ministros, a pedido de Juventud Rebelde al término de la inauguración de las nuevas universidades de Artemisa y Mayabeque.

En estas provincias se han unificado las universidades pedagógicas, pertenecientes al Ministerio de Educación, y las de formación deportiva, pertenecientes al Inder, con las universidades del Ministerio de Educación Superior en un solo centro de altos estudios.

El también miembro del Buró Político del Partido recordó que está planteado que el experimento dure dos años, y deberá informarse de su marcha a la máxima dirección del país en febrero y julio de 2013, y en iguales meses de 2014, para decidir si se extiende o no.

En los Lineamientos aprobados en el Sexto Congreso del Partido, se plantea el reordenamiento de la red de centros escolares, incluyendo los de la Educación Superior, recordó.

Cuando se inició la idea en la Comisión Conjunta del Buró Político y el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, era muy tentadora, pero parecía difícil; ahora, aunque estamos empezando, se ha podido constatar que es coherente, argumentó.

Díaz-Canel recordó que en sus inicios las universidades cubanas agrupaban todos los saberes, y luego del triunfo de la Revolución, con la ampliación de la Educación Superior a todas las provincias del país, y partiendo de necesidades específicas, como la formación de maestros, se crearon centros especialmente para esas carreras.

«No dejó de ser una buena experiencia, que propició desarrollo para esos tiempos, por ejemplo, la formación pedagógica tuvo tal magnitud que permitió que en cada provincia existiera una universidad.

«Ahora que estamos en una etapa de perfeccionamiento, a partir del debate de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, buscando la manera en que debemos construir y actualizar nuestro socialismo y se han planteado nuevos modelos de gestión económica, es interesante tratar de integrar todos los saberes.

«En definitiva, hoy todos nuestros procesos son integrados, y es muy necesario el concepto de interdisciplinaridad para lograr la solución a los problemas».

Díaz-Canel puntualizó sobre los beneficios que puede traer para el desarrollo universitario integrar los centros de educación superior: «Contamos con una tradición pedagógica universitaria, formativa y educativa, de investigación científica y extensión universitaria, y de esta manera podemos aprovechar mejor los recursos materiales y humanos.

«En mi opinión es una idea avanzada, que rescata el origen de la Educación Superior del país y al mismo tiempo la actualiza, pues significa que un buen profesor de Matemática puede enseñar a estudiantes de Agronomía, de Pedagógico, de Ciencias Económicas, de Cultura Física o de Licenciatura en Historia.

«Y cuando la Universidad vaya a realizar una investigación, pueden participar los departamentos de Ciencias Sociales con los de Ciencias Económicas y Pedagógicas.

«Es lógico que en territorios tan nuevos como Mayabeque y Artemisa vayamos a una Universidad única, donde coincidan todos los saberes, excepto las Ciencias Médicas, por un grupo de particularidades que tiene la carrera y por su relación con las instituciones de Salud Pública».

Díaz-Canel resaltó que hay un grupo de carreras universitarias que aportan algunos de sus graduados para que impartan clases en la Universidad, y es necesario formarlos pedagógicamente.

«Todos esos procesos van a ser más viables a partir de la integración», aseguró.

—Si la experiencia se extiende a todo el país, ¿cómo sería, por ejemplo, en La Habana, donde hay varias universidades muy grandes y con larga tradición?

—Tendremos que estudiar cómo hacerlo, porque no tenemos un pensamiento acabado, pero no podemos restringir el concepto de Universidad al campus y tampoco tiene que ser en todas las provincias de igual manera. La capital, por su amplitud, siempre tendrá sus propias características.

«En la integración, no todas las universidades surgen desde las mismas vocaciones, por ejemplo, la de Artemisa es fuerte en Pedagógico y Agronomía; hay otras que lo serán en las carreras humanísticas, o en las técnicas. Eso habrá que observarlo a la hora de realizar la integración.

«Creo que es muy bonito para quienes nos ha tocado estar en este proceso, que se basa en un pensamiento llamativo y retador. Hemos encontrado un alto compromiso de los claustros y autoridades universitarias en el proceso, por ello pienso que es una idea bella, que triunfa».

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