Tradición y exclusividad definen al ron ligero cubano

Al decir de un primer maestro ronero, el sabor, aroma y calidad del ron cubano se mantiene, sin perder de vista los gustos y necesidades del consumidor

Autores:

Amaury E. del Valle
Mayte María Jiménez

El ron ligero cubano cumple 150 años y se consolida como una bebida exclusiva, añejada en la mejor tradición y cultura de la Isla, aseguró a este diario José Pablo Navarro Campa, primer maestro ronero.

El experto señaló que esta bebida no nació por obra de la casualidad, sino que se fue desarrollando desde el año 1798, en forma de aguardiente primero y luego de ron, hasta convertirse en una referencia internacional, que es degustada por los más exigentes paladares.

«Este producto tiene la exclusividad de nuestro país, de su clima, de la caña, la cultura y la herencia recibida con amor y fidelidad por los maestros roneros, quienes a través de los años han sabido mantener sabor, aroma y calidad que hacen del ron cubano uno de los mejores de todo el mundo», apuntó.

La industria ronera en Cuba ha ampliado permanentemente sus potencialidades de producción e incorpora nuevas fábricas, manteniendo la continuidad de los fundamentos que le dieron origen, a la vez que incorpora los avances tecnológicos de la mano de las más ricas tradiciones del ron cubano, agregó.

Dijo el experto que aunque el clima privilegia la fabricación del ron cubano y la manera de hacerlo es única, gracias a sus reservas muy añejas y la estructura muy particular de edades en sus barriles, también se cuenta con la herencia transmitida de generación en generación por los maestros roneros.

Estos «magos» del arte de hacer ron le dan una impronta propia, por lo que es imposible su fabricación solo por máquinas y fuera de su contexto geográfico y cultural.

Según se cuenta, el nacimiento del ron ligero en Cuba fue resultado de la incompatibilidad del áspero y duro sabor de la tafia consumida y distribuida por corsarios y piratas en sus bacanales, con la creciente demanda de un espirituoso suave traído de la metrópoli para ser bebido por colonizadores y la sociedad más refinada.

Aunque es difícil ubicar con rigor histórico su surgimiento en un espacio definido, se dice que fue en Santiago de Cuba, con el concurso de otros licoreros, donde se estableció de manera definitiva el ron ligero cubano para salir a conquistar la preferencia de los consumidores en el mundo.

Añadió que el ron cubano existirá y mantendrá su calidad. «Sabremos respetar los gustos y necesidades del consumidor a través de un añejamiento totalmente natural».

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