¡Jamás defraudaremos a nuestro pueblo! - Cuba

¡Jamás defraudaremos a nuestro pueblo!

«Con la misma decisión y firmeza de la Generación del Centenario, enfrentemos los retos del futuro, pues como dijera Fidel, si aquel día éramos un puñado de hombres, hoy somos un pueblo entero conquistando el porvenir»

Autor:

Granma

«Creo que es este un momento decisivo de nuestra historia: la tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil».

«Cuando yo oigo hablar de columnas, cuando oigo hablar de frentes de combate, cuando oigo hablar de tropas más o menos numerosas, yo siempre pienso: he aquí nuestra más firme columna, nuestra mejor tropa, la única tropa que es capaz de ganar sola la guerra: ¡Esa tropa es el pueblo!».

«Nosotros ¡jamás defraudaremos a nuestro pueblo!».

Fueron esas tres de las expresiones del Comandante en Jefe el 8 de enero de 1959, tras la entrada triunfante en la Caravana de la Libertad a la capital del país. Sus palabras retumbaron en el antiguo cuartel de Columbia, convertido después en Ciudad Escolar Libertad, cumpliéndose la letra del Programa del Moncada de convertir los cuarteles en escuelas.

La Revolución victoriosa reafirmaba tres conceptos clave, que la distinguieron entonces y la distinguen hoy, por la plena vigencia de sus postulados. No hizo más que comenzar a devolverle al país su plena libertad, la dignidad de quien se siente soberano e independiente y el imperio arreció sus ataques, desde planes de atentados contra el Jefe de la Revolución, actos terroristas contra la población, invasión mercenaria, bloqueo naval hasta el bloqueo comercial, económico y financiero, que en contra de la humanidad toda, mantiene por más de 50 años, en clara y flagrante violación de los derechos humanos.

Tenía razón Fidel, en lo adelante todo sería más difícil, pero ante cada dificultad, el pueblo y su Revolución han emergido victoriosos. Y lo han hecho, justo porque ha sido con ese pueblo con el que ha contado esta gran obra, lo mismo para defender la Patria ante la agresión imperialista, que para comenzar a crecer en lo social hasta convertirnos en potencia médica, educacional, deportiva, de seguridad social, pues la palabra empeñada ha sido la de no defraudarlo jamás. Prueba fehaciente fue el debate en cada barrio, centro de trabajo, escuela, en cada rincón, de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, que con los aportes de ese pueblo fueron aprobados en el Sexto Congreso del Partido.

Se ha erigido esa obra con un alto valor humano, y el Comandante en Jefe lo expresaba también aquella noche de hace 54 años, cuando las palomas blancas vinieron a acompañarle. «Ha sido esta quizás en el mundo la primera Revolución donde jamás se asesinó a un prisionero de guerra; donde jamás se abandonó a un herido, donde jamás se torturó a un hombre». Fue ese mismo principio el que ha regado en las tierras del Tercer Mundo las bellas páginas de solidaridad de nuestros médicos y educadores, no entregando lo que nos sobra, sino compartiendo lo que tenemos.

Sin embargo, ya desde entonces, Fidel nos advertía: «¿Quiénes pueden ser hoy o en lo adelante los enemigos de la Revolución? ¿Quiénes pueden ser ante este pueblo victorioso, en lo adelante, los enemigos de la Revolución? Los peores enemigos que en lo adelante pueda tener la Revolución Cubana somos los propios revolucionarios». Lo advertía, pues a renglón seguido afirmó, «porque es más grande también nuestra responsabilidad ante la historia y ante el pueblo de Cuba».

De esa misma responsabilidad nos habló el 17 de noviembre del 2005, al explicarnos que la Revolución solo podría ser destruida por nosotros mismos. Y nos los recordaba también el General de Ejército en la clausura de la Primera Conferencia Nacional del Partido, en el Palacio de Convenciones, el 29 de enero del 2012, cuando citó las palabras del líder histórico de la Revolución, el 28 de septiembre de 1986 al clausurar el Tercer Congreso de los CDR:

«La lucha contra las tendencias negativas y la lucha contra los errores cometidos continuarán indefectiblemente, porque tenemos el deber sagrado de perfeccionar todo lo que hacemos, perfeccionar la Revolución, tenemos el deber sagrado de no estar satisfechos jamás, ni siquiera cuando creamos que estamos haciendo las cosas bien hechas, mucho menos vamos a estar satisfechos cuando sabemos que no están haciéndose todas las cosas lo bien hechas que tienen que hacerse».

Aquel 8 de enero está presente hoy, porque es la misma Revolución la que defendemos, como expresara Raúl el pasado 13 de diciembre en la Asamblea Nacional: «Con la misma decisión y firmeza de la Generación del Centenario, enfrentemos los retos del futuro, pues como dijera Fidel, si aquel día éramos un puñado de hombres, hoy somos un pueblo entero conquistando el porvenir».

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