Cuando se enciende la memoria

Los lazos particulares del Apóstol con Villa Clara fueron devueltos a la memoria de sus habitantes, al paso de la llama martiana que recorre el país

Autor:

Nelson García Santos

SANTA CLARA, Villa Clara.— Con el entusiasmo que saben imprimirle los niños y jóvenes a la hora de honrar a sus paradigmas, se recibió aquí, frente a la Biblioteca Provincial Martí, la llama martiana que llegó desde Placetas, en un recorrido donde despertó interés y curiosidad a su paso.

Se evocó en breves palabras el nacimiento del héroe; el temblor de adolescente frente al esclavo muerto y el grito y proclama en el teatro Villanueva.

Luego, en momento solemne, los faroles que portan la llama fueron colocados en la Sala Caturla de la Biblioteca, donde pernoctaron custodiados por jóvenes destacados.

Viendo aquella escena de amor hacia el artífice de nuestra independencia, los más avezados en el conocimiento de la obra martiana recordarían que los lazos particulares, más allá de la causa por la libertad en sí misma, que unen a José Martí con este pedazo de la Patria, fueron sus colaboradores villaclareños en la organización del Partido Revolucionario Cubano y en la propia guerra. Por ellos conoció, de primera mano, sobre esta tierra y sus luchas.

Para José Martí la amistad era algo sublime y de importancia capital. A sus amigos siempre los tuvo en cuenta y quizá el ejemplo cumbre fue Manuel Mercado, a quien llamó su hermano queridísimo.

En este territorio tuvo, entre sus amigos ilustres y colaboradores, a generales de la guerra y a otros que lo ayudaron en Cayo Hueso en la organización del Partido.

Pero, sin dudas, sintió particular devoción por Carolina Rodríguez, quien se había destacado en la Guerra de los Diez Años, a la que llamó el Alma de Cuba.

Se conocieron en el exilio en Estados Unidos y, prácticamente, de inmediato esta ilustre patriota empezó a colaborar con Martí, quien escribió sobre ella que con ojos de centinela y entrañas de madre, vigila por la libertad, sabe dónde están todos los cubanos que sufren, sale a trabajar para ellos. ¡Esa es el alma de Cuba!

Qué orgullo para los villaclareños el saber que hijos de esta tierra conocieron y estuvieron al lado del más universal de los cubanos. Y esto también lo trajo de vuelta a la memoria la llama que rinde homenaje al Apóstol.

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