Hay que volver a la política - Cuba

Hay que volver a la política

El expresidente dominicano Leonel Fernández analiza la ingobernabilidad provocada por la crisis económica

Autor:

Marina Menéndez Quintero

La necesidad de volver a la política y que la filosofía de la autorregulación de los mercados sea sustituida por una regulación dirigida desde los Estados, con prácticas de estímulo al crecimiento y al empleo, fue planteada por el expresidente dominicano Leonel Fernández en la III Conferencia Internacional Por el equilibrio del Mundo.

En su conferencia magistral La crisis económica: técnica de los golpes de mercado, el también Doctor en Leyes y discípulo de Juan Bosh graficó la crisis de gobernabilidad de que es presa Europa, donde el mal manejo de una crisis financiera que nació en el importante sector hipotecario de EE.UU. —como explicó— ha provocado protestas sociales en cinco continentes, más de 80 países y de 900 ciudades.

Así, la crisis económica se transforma en crisis del euro y crisis social y de gobernabilidad democrática, agudizada en el Viejo Continente por el mal manejo de la misma.

Muy a tono con el propósito del evento, que mira los problemas del mundo actual a través de la óptica de Martí, el análisis de Fernández apuntó también el negativo impacto social, y político institucional dejado por Gobiernos que se empeñaron pidiendo dinero a los grandes bancos para rescatar a los bancos endeudados: son literalmente «barridos» esos ejecutivos, sean del signo que sean. Donde había uno de derecha es electo uno de izquierda o un candidato independiente, y viceversa, en un incuestionable voto de castigo.

El exmandatario dominicano ilustró con cifras la situación en países como España, a la cabeza del desempleo en Europa con nuevo récord que asciende al 26 por ciento de parados a nivel general, y al 50 por ciento entre los jóvenes; caída del crecimiento que ya se convierte en recesión en Grecia, Portugal y la propia nación ibérica; incremento estrepitoso de la deuda pública, que en todos los casos supera ampliamente al PIB (los países deben más de lo que producen), e incremento del déficit fiscal.

De los males no escapa Estados Unidos donde, sin embargo, se registra en los últimos dos años un ligero crecimiento económico de hasta poco más del dos por ciento.

¿Diferencias? Mientras en Europa se aplican la austeridad y los recortes al gasto público para pagar a los bancos acreedores (fundamentalmente alemanes), en EE.UU. se establecen políticas de estímulo al crecimiento y al empleo.

Son esas las dos tesis en boga para enfrentar la crisis actual.

También son dos los modos de respuesta social que ha originado.

Mientras los indignados europeos culpan a la clase política, los movimientos contestatarios en Estados Unidos como Ocupa Wall Street cuestionan el sistema financiero en su conjunto y a la banca. Se origina un cambio en la retórica y en la intencionalidad del movimiento de protesta, que se traslada de la esfera de lo político a lo financiero y lo económico.

Ha ahí, apuntó, las principales consecuencias de la crisis.

Frente a ello, aseveró que las soluciones estarían en la regulación por parte de los Estados, medidas de estímulo al crecimiento y al empleo. Lo prioritario, dijo, es la gente, no los bancos. Hay que invertir en infraestructura, salud, educación…

También llamó a reformar los organismos multilaterales, volver a las políticas sociales, al llamado estado de bienestar que caracterizó al Viejo Continente. A ponerle un stop al casino financiero.

Al iniciar sus palabras, Fernández recordó la cercanía de su República Dominicana a José Martí, en cuyo homenaje acuden al Palacio de Convenciones de La Habana intelectuales de 44 países.

La estancia del Apóstol, en tres ocasiones, en tierras quisqueyana, y su amistad e identificación con Máximo Gómez fueron recordadas por Leonel Fernández, quien aseguró que en todas las escuelas los niños conocen al Héroe Nacional de Cuba desde pequeños, cuando se les enseña aquel de sus Versos Sencillos: «No me pongan en lo oscuro a morir como un traidor. Yo soy bueno, y como bueno, moriré de cara al sol».

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