La calidad y las universidades

En su disertación sobre La calidad de la Educación Superior cubana: retos contemporáneos, Rodolfo Alarcón Ortiz, ministro de Educación Superior, destacó que no basta con la excelencia de los planes y programas de estudio si no se cuenta con docentes comprometidos y de una alta preparación

Autor:

Margarita Barrios

La unidad entre la educación y la instrucción, así como la vinculación del estudio con el trabajo son los hilos conductores esenciales del proceso de formación del profesional cubano, expresó Rodolfo Alarcón Ortiz, ministro de Educación Superior, al dictar una conferencia especial en el ámbito de Pedagogía 2013.

Otra idea rectora, dijo, es la oportunidad de acceso a la enseñanza superior de todo aquel que cumpla los requisitos, junto al compromiso de la institución con la permanencia y el egreso de los estudiantes, es decir, incrementar la eficiencia en vínculo indisoluble con la calidad de la formación.

En su disertación sobre La calidad de la Educación Superior cubana: retos contemporáneos, el titular significó que no basta con la excelencia de los planes y programas de estudio, con la magnificencia de las instalaciones o ambientes, si no se cuenta con docentes comprometidos y de una alta preparación.

El profesor, aseveró, es un modelo para los estudiantes, y en muchas ocasiones tiene mayor peso su manera de actuar, o sea, la congruencia entre lo que dice y lo que hace, que cualquiera de sus aportaciones teóricas.

Alarcón precisó que existen tres dimensiones que caracterizan la excelencia académica: la buena preparación de los recursos humanos, es decir, profesores y estudiantes; la calidad de la base material de estudio, y la gestión pedagógica y didáctica, que en la educación superior cubana se materializa en el trabajo metodológico del claustro y sus directivos.

«La universidad es una institución compleja, que combina roles educativos, de desarrollo, de actividad científica, de interacción con su entorno y de agente de cambio acorde con las exigencias de la sociedad, porque la pertinencia es un criterio importante de su calidad», añadió.

Más adelante Alarcón puntualizó que pese a que nuestras universidades no cuentan con una infraestructura óptima y con todo el soporte tecnológico más sofisticado, se trabaja con optimismo.

«Estamos conscientes de que aún debemos alcanzar nuestras ambiciosas metas de calidad y pertinencia, pero estamos confiados de que podremos lograrlo.

«La verdadera calidad —expresó— es la que produce un alto impacto social y transformaciones de envergadura en la formación de las nuevas generaciones de profesionales, lo que en el caso cubano se traduce en la formación de un profesional identificado con nuestro proyecto social».

Respeto a las diferencias

Un emotivo encuentro tuvo lugar en una de las salas del Palacio de Convenciones. Directivos de las Organizaciones No Gubernamentales cubanas dedicadas a agrupar a personas con dificultades educativas especiales expusieron su trabajo ante delegados de diversos países.

En el panel participaron Miriam Meneses, miembro del Consejo Nacional de la Asociación Nacional de Sordos de Cuba (Ansoc); Lourdes Pérez y Mixaida Vera, vicepresidenta y coordinadora de Educación y cultura, respectivamente, de la Asociación Cubana de Limitados Físico-Motores (Aclifim); así como Jorge Luís Cala, vicepresidente de la Asociación Nacional de Ciegos y Débiles Visuales (ANCI).

Todos contaron experiencias y también sobre cuánto aún queda por hacer en el país para que las personas con alguna dificultad educativa puedan preparase para la vida, estudiar y disfrutar de un pleno desarrollo.

El Doctor Santiago Borges, director del Centro de Referencia Latinoamericano para la Educación Especial (Celae), afirmó que los discursos acerca de la diversidad deben tener en cuenta la discapacidad, porque tiene que primar el respeto a las diferencias.

Destacó que en Cuba todas las organizaciones e instituciones trabajan unidas en esos propósitos, y por ello la inclusión se hace realidad. «Practicamos una pedagogía de la diversidad —argumentó—, donde no participe solo la escuela, sino toda la sociedad».

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