Trabajar por la provincia y el país - Cuba

Trabajar por la provincia y el país

La provincia es la sociedad local. Oportuno concepto para compartir a propósito de la constitución de las 15 asambleas provinciales del Poder Popular

Autor:

Agnerys Rodríguez Gavilán

La provincia es la sociedad local. Frase breve pero de una significación y alcance extraordinarios en la Cuba de la actualización de su modelo económico, del perfeccionamiento de la institucionalidad y del fortalecimiento de su sistema socialista.

Es un concepto, un principio establecido por la Carta Magna muy oportuno para compartir hoy, a propósito de la constitución de las 15 asambleas provinciales del Poder Popular, y de la elección mediante el voto secreto y directo de sus presidentes y vicepresidentes, de entre los delegados que las integran, dos actos electorales que le dan, sin duda, un espaldarazo al poder del pueblo, al funcionamiento de los órganos del Poder Popular en la base.

Según el artículo 102 de la Constitución de la República, la provincia es la sociedad local, con personalidad jurídica a todos los efectos legales, organizada políticamente por la ley como eslabón intermedio entre el Gobierno central y el municipal, en una extensión superficial equivalente a la del conjunto de municipios comprendidos en su demarcación territorial.

Por ello, ejerce las atribuciones y cumple los deberes estatales y de administración de su competencia y tiene la obligación primordial de promover el desarrollo económico y social de su territorio, para lo cual coordina y controla la ejecución de la política, programas y planes aprobados por los órganos superiores del Estado, con el apoyo de sus municipios, conjugándolos con los intereses de estos. Y, además de ejercer sus funciones propias, coadyuvan a la realización de los fines del Estado.

Una gran responsabilidad les han conferido sus electores a los 1 269 delegados y delegadas provinciales que hoy se reúnen, por derecho propio, para constituirse en asambleas del Poder Popular a ese mismo nivel, convirtiéndose así en los órganos superiores locales del poder del Estado, investidas de la más alta autoridad para el ejercicio de las funciones estatales en sus demarcaciones y ejercer gobierno.

Cinco años para trabajar en interés de la provincia y de la nación tienen, desde hoy y hasta el año 2018, los 1 269 delegados y delegadas y las 15 asambleas provinciales del Poder Popular. Ese fue el mandato que les dio el pueblo que los propuso, los nominó, los eligió, y puede revocarlos, si no actuaran en interés de la comunidad.

Dentro de los límites de su competencia las asambleas provinciales tienen, entre otras, las atribuciones siguientes: cumplir y hacer cumplir las leyes y demás disposiciones de carácter general adoptadas por los órganos superiores del Estado; aprobar y controlar, conforme a la política acordada por los organismos nacionales competentes, la ejecución del plan y del presupuesto ordinario de ingresos y gastos de la provincia; participar en la elaboración y control de la ejecución del presupuesto y el plan técnico-económico del Estado, correspondiente a las entidades radicadas en su territorio y subordinadas a otras instancias, conforme a la ley, y controlar y fiscalizar la actividad del órgano de administración de la provincia auxiliándose para ello de sus comisiones de trabajo.

Además, estos órganos, conforme a los principios establecidos por el Consejo de Ministros, determinan la organización, funcionamiento y tareas de las entidades encargadas de realizar las actividades económicas, de producción y servicios, educacionales, de salud, culturales, deportivas, de protección del medio ambiente y recreativas, que están subordinadas al órgano de Administración provincial.

Y también las asambleas provinciales del Poder Popular eligen de entre sus delegados a su Presidente y Vicepresidente, otro importante acto que tendrá lugar este domingo.

Intensa ha sido desde el pasado domingo 3 de febrero —día en fueron elegidos los  delegados a las asambleas provinciales del Poder Popular— y hasta el viernes último la labor de las comisiones de candidaturas nacional y provinciales para conformar los proyectos de candidaturas que hoy les serán presentados. A todos los delegados y delegadas se les consultó de manera individual —por medio de entrevistas y por escrito— quiénes de entre ellos reúnen las mejores cualidades para dirigirlos en los próximos cinco años.

Cada quien tuvo el derecho y la oportunidad de hacer su proyecto de candidatos para ocupar los cargos de Presidente y Vicepresidente, y luego las autoridades electorales trabajaron en las propuestas finales que presentarán hoy.

Por Ley, será ese otro momento para opinar a favor o en contra y, escuchado el parecer de los delegados, vendrá la aprobación del proyecto de candidaturas. Entonces, el camino estará listo para la elección, mediante el voto secreto y directo, del Presidente y Vicepresidente.

Sin duda, ejercicios que evidencian el poder de la soberanía popular, esa misma que espera que las asambleas provinciales que hoy se constituirán, así como los delegados y las delegadas que las integran, realicen su labor en beneficio de la colectividad.

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