La Guarandinga se desencadena (+ Fotos)

Un prototipo nuevo del popular medio de transporte público comienza a dibujar el paisaje cubano. Desde 2009 y hasta el año pasado la Conformadora de Guanajay ha fabricado 426 semiómnibus

Autor:

Marianela Martín González

La Guarandinga vuelve por sus fueros. Una versión moderna de las populares guaguas que montaron nuestros abuelos en la década de los 50 y en los primeros años de la Revolución reaparece en el paisaje campestre cubano.

Los KAMAZ con casetas que facilitan el transporte interurbano en lugares como Chivirico, en Santiago de Cuba, forman parte a esos peculiares transportes públicos. Sus nuevos armadores los han bautizado con un nombre más «oficial»: semi-ómnibus, pero el principio de un chasis techado para transportar pasajeros se mantiene intacto.

Las aplicaciones, nombre que reciben las facilidades que se adaptan encima de los vehículos, como los semiómnibus, solo se fabrican en la Conformadora de Guanajay, en la provincia de Artemisa.

El director general de la entidad, el licenciado Pedro Montenegro Fernández, explicó que el objeto social de esa empresa, perteneciente al recién constituido Ministerio de Industria, es precisamente fabricar aplicaciones, sobre todo en furgones de carga seca, isotérmicos o refrigerados.

«En 2006 incursionamos en la remotorización de vehículos como parte del programa energético, el cual tenía entre sus propósitos la sustitución de motores de gasolina por motores diésel, específicamente en las líneas de camiones ZIL y  GAZ.

«Tres años después se nos solicitó que creáramos alguna aplicación para el transporte de pasajeros, y ese mismo año se diseñaron y fabricaron aquí 52 casetas para ponerlas sobre camiones KAMAZ. Estos medios, el Ministerio de Transporte, los designó para las provincias orientales, fundamentalmente para Santiago de Cuba y Holguín.

«Luego, en 2010, se nos pidió ampliar ese programa y se fabricaron 102 casetas más: 87 para camiones ZIL y GAZ que ya habían sido remotorizados en nuestra empresa o en otras del Grupo Unecamoto por el programa dirigido a ese propósito. Estos últimos se destinaron también para algunas provincias orientales y Pinar del Río.

«En 2011 fue imprescindible mejorar las condiciones de estas aplicaciones, pues el prototipo anterior contaba de bancos de madera para sentarse y una puerta trasera con escalera que daba al exterior de la caseta.

Para superar el diseño tomamos como referencia los semiómnibus que fabricaba la industria militar. Empezamos con varios prototipos, entre ellos el del JMC —que es un camión chino que lleva circulando en Cuba unos cuantos años— y había una disponibilidad de 66 camiones de esta marca.

«Los JMC se destinaron a las provincias de Artemisa y Mayabeque para contribuir a dar solución a la difícil situación del transporte de pasajeros existente en esas provincias. Esta aplicación es cerrada y cuenta con asientos plásticos».

Montenegro refirió que en 2012 la Conformadora fabricó 206 aplicaciones más, iguales a las del JMC para ZIL, GAZ y KAMAZ. En total desde 2009 y hasta el año pasado han tributado 426 semiómnibus.

Precisó que, de acuerdo a la marca del camión, tienen regulado el número de pasajeros que pueden transportar: el ZIL y el GAZ 53 pueden llevar 19 pasajeros sentados y 15 de pie. En cambio el KAMAZ soporta 26 en los asientos y 24 de pie, al tratarse de un camión con mucha capacidad de carga.

«El KAMAZ se utiliza para el traslado de pasajeros en zonas montañosas. En 2012 lo que más fabricamos fue para ZIL y GAZ. Algunos «ziles» se destinaron a la montaña, porque para esos lugares se necesitan vehículos de doble tracción».

La construcción de las aplicaciones, incluyendo el diseño, es un producto ciento por ciento perteneciente a la Conformadora. Los 332 trabajadores con que cuenta la entidad y sus 26 ingenieros integran un colectivo que se distingue por la estabilidad de sus fuerzas productivas y la profesionalidad.

No obstante, la dirección del Ministerio de Transporte y su Instituto de Investigaciones, para avalar los diseños de los semiómnibus, sometieron los mismos a un comité de expertos que, luego de hacer algunas sugerencias, emitió su anuencia para que hoy rueden por distintos parajes del país.

Montenegro aclaró que los componentes para las ventanillas y las gomas no se fabrican en la Conformadora. Allí reciben la chapa de acero, la cual se corta y conforma en sus talleres. Las gomas y los tubos con los cuales fabrican los asientos los compran en otras empresas.

«Los camiones donde se montan las aplicaciones son reconstruidos y remotorizados. Las ventanillas las fabricamos nosotros, pero importamos el cristal y el cierre. La goma que usamos para las juntas se produce en la Fábrica Conrado Piña, en San José de las Lajas».

Los semiómnibus que ruedan en Artemisa —según Montenegro— son atendidos por esta empresa cuando presentan algún desperfecto en sus aplicaciones. En las distintas provincias las empresas que remotorizan los camiones devenidos en semiómnibus también prestan servicio de posventa.

«Realmente con la aplicación no ha habido incidencias notables, incluso han resistido eventos como accidentes de tránsito. Están hechos de una estructura fuerte que protege al pasajero», estimó.

Al referirse a los contratos de las materias primas para acometer la producción de los 272 semiómnibus del plan de este año, Montenegro aseguró que casi todas las importaciones que necesitan para 2013 se realizaron el año anterior.

Delicadeza entre el acero

Marta Díaz Casanova, directora de la unidad empresarial de base Carrocerías Especiales, desanda los talleres de la Conformadora hace 30 años. Llegó aquí «acabadita de sacar del horno», del Instituto Superior Minero Metalúrgico de Moa, donde se graduó como ingeniería metalúrgica.

«Entonces ocupé la plaza de tecnóloga. Trabajaban aquí por aquellos años reclusos del penitenciario de Guanajay, quienes fabricaban carritos para recoger basura y otros implementos. En ese tiempo aprendí a lidiar con caracteres diversos, y a comprender que todos tenemos un lado por donde acceder a nuestra vergüenza y conciencia.

«Al poco tiempo alguien advirtió que podía entenderme bien con los obreros y demás ingenieros, y desde entonces no he dejado de dirigir a muchas personas capaces. Fui la Subdirectora de Producción en momentos tan estresantes como cuando tuvimos que habilitar cientos de ambulancias para todo el país».

Ahora esta mujer de casi 55 años está al frente de los talleres que más intervienen en la fabricación de los semiómnibus. En el momento en que visitamos la Conformadora, a principios de febrero, ya habían terminado los 12 del plan de enero y trabajaban intensamente en los 18 que debían concluir en el mes más corto del año.

«Hay mujeres que hacen mucho más; las que están en la zafra por ejemplo», dijo mientras se secaba el sudor por si la cámara la atrapaba.

Montenegro en todo momento resaltó lo importante que es la presencia de Marta en la Conformadora: «tan equilibrada, respetuosa y humana. Fuerte como el acero cuando hay que trabajar más de doce horas, o cuando advierte alguna indisciplina».

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