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Los sueños de Chávez no quedan en el aire

Estudiantes de la enseñanza media superior de La Habana se sienten honrados de custodiar la imagen del líder bolivariano en guardia de honor en la Plaza de la Revolución José Martí de La Habana

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

Combatientes de la Revolución, pioneros y estudiantes de la enseñanza media custodiaban en guardia de honor la imagen sonriente del líder bolivariano Hugo Chávez Frías —como lo quieren recordar los cubanos— en el Memorial José Martí, lugar al que acudieron miles de habitantes de la capital del país a rendirle tributo.

Para ellos, como expresó Mirthia Julia Brossard Oris, presidenta de la Federación de Estudiantes de le Enseñanza Media, es un gran orgullo honrar de esta manera a quien ya está en al altar de los grandes héroes latinoamericanos.

«Conocí a Chávez cuando estuvo en Santiago de Cuba y yo cursaba la secundaria básica; compartí con él y por eso lo siento muy cerca.

«Supe de su muerte cuando estaba reunida con el secretariado de la FEEM y lo asumimos como si hubiera sido uno de los nuestros, un mártir de nuestras luchas, un hombre que, más que venezolano, era latinoamericano y también universal», aseveró Mirthia, quien estaba en la emblemática plaza revolucionaria habanera en representación de más de 300 000 estudiantes de la enseñanza media.

Ricardo Fernández, estudiante de séptimo grado de la secundaria básica Eduardo García Delgado, siente que asumir el puesto de la guardia de honor es un compromiso inmenso con quien fuera un amigo de Cuba.

«Chávez era como un hijo para Fidel, y por eso creo que él debe estar muy triste, muy dolido. Es mi deber estar aquí ya que otros estudiantes como yo no pueden, y así puedo hacer algo por Chávez, que tanto hizo por nosotros».

Tan nerviosa como Ricardo estaban sus colegas de estudios Rachel Ordóñez e Indiomy Peng, a quienes les correspondía relevarlo a él en la guardia de honor.

Cuando supe que Chávez había muerto, no quise creerlo, cuenta Rachel. «Mi mamá sentía mucha simpatía por él y siempre me decía que Chávez era un soñador terrenal, porque aunque soñaba muy alto, muy alto, podía hacer realidad sus sueños en la tierra, como hizo con la unión de los pueblos de América Latina. Cuando supe que murió, tuve miedo de que de repente los sueños suyos se quedaran en el aire».

Afortunadamente no se van a quedar en el aire, sino que se cumplirán con el nuevo presidente que tenga Venezuela y con el apoyo que le den los cubanos, afirmó Indiomy.

«Fidel debe haber llorado mucho, como nosotros, cuando supo de su muerte. Imagínate, es el dolor de un hombre que quiere a otro como a su hijo…pero seguirá con su empeño, seguramente, para unir más a nuestros pueblos».

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