La unidad constituye un arma invencible, por poderosos que sean los enemigos y grandes los desafíos

Discurso pronunciado por José Ramón Machado Ventura, segundo secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y vicepresidente del Consejo de Estado, en el acto por el aniversario 55 de la fundación del II Frente Oriental Frank País

Autor:

Juventud Rebelde

Compañero General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros;

Fundadores y demás combatientes del Segundo Frente Oriental Frank País García;

Familiares de los mártires que reposan en este Mausoleo;

Representantes del Gobierno y las Organizaciones de Masas;

Compañeras y compañeros:

La resistencia y la voluntad inquebrantable de combatir hasta la victoria han sido una constante de nuestra Revolución, protagonizada por un pueblo que de amargas experiencias del pasado aprendió que la unidad constituye un arma invencible, por poderosos que sean los enemigos y grandes los desafíos.

La historia recoge cuales fueron los avatares y contratiempos que tuvo que enfrentar el Ejército Rebelde durante el primer año de la guerra en la Sierra Maestra. Solo la inteligencia, el valor y la certeza del compañero Fidel Castro, Líder histórico de la Revolución, en lo justo de la causa que se defendía, harían posible no solo resistir victoriosamente, sino que apenas transcurridos quince meses del histórico desembarco el 2 de diciembre de 1956 pudiera organizar dos nuevas columnas con el propósito de llevar la presencia del Ejército Rebelde a otros territorios de la entonces provincia de Oriente. Así surgieron la columna 3 Santiago de Cuba, para cuya jefatura se designó al Comandante Juan Almeida Bosque, expedicionario del Granma y experimentado combatiente de la Sierra Maestra y la Columna 6 Frank País, bajo las órdenes del Comandante Raúl Castro Ruz, joven y aguerrido combatiente protagonista del encuentro en Cinco Palmas, que arribaría un día como hoy hace 55 años a la zona de Piloto del Medio y marcar así el inicio de lo que en lo adelante sería el Segundo Frente Oriental Frank País.

Setenta y ocho hombres, de los cuales solo 50 estaban armados, integraron la Columna que realizó la travesía partiendo de la Sierra Maestra. Su fuerza no radicaba en el número ni en las armas, estaba en la convicción de que era posible la victoria y en la voluntad forjada en el rigor y la disciplina del Ejército Rebelde.

A los integrantes de aquella modesta pero ya aguerrida tropa, no podía siquiera pasarnos por la mente que tan solo diez meses más tarde la tiranía sería derrotada definitivamente.

En las filas del Segundo Frente se fundieron los combatientes forjados en la Sierra Maestra con los provenientes de la lucha clandestina que integraron los refuerzos y los vecinos de la zona que se fueron sumando a la lucha. No debemos olvidar que en estos territorios estaban vivas las huellas de Martí, Gómez, Maceo y tantos otros mambises, junto a las aún más frescas de las luchas campesinas y obreras en los años de república burguesa.

En el rápido avance de la Revolución en este territorio resultó decisivo el apoyo de sus pobladores. Los habitantes de los 12 mil kilómetros cuadrados que llegó a abarcar el Segundo Frente, conocieron de cerca y en extremo la explotación de los monopolios norteamericanos y los latifundistas criollos.

Desde los primeros momentos de arribar a estos apartados parajes, el jefe de la Columna guerrillera concibió la imperiosa necesidad de volcar toda la ayuda a nuestro alcance para socorrer a la población campesina, cuyas precarias condiciones de vida la hacían víctima de la insalubridad, el analfabetismo, el hambre y la miseria, que por lo regular imperaba en las zonas campesinas de nuestro país.

Para mitigar esas pésimas condiciones sociales, a los pocos días de quedar establecido este Frente, su jefe, el Comandante Raúl Castro, dio los primeros pasos con el fin de poner a disposición de los pobladores de la zona, que día a día se hacía más extensa, el trabajo y los modestos recursos de las recién creadas estructuras departamentales, para que estas, en igualdad de condiciones, prestaran servicios a todos los habitantes del territorio ocupado por las columnas del Ejército Rebelde.

Fue así, que por primera vez llegaron a estos montes los médicos, los maestros, las escuelitas de primaria, los hospitales, la atención a los asuntos civiles y problemas propios de la justicia, la que hasta entonces en estos lugares era potestad de la tristemente conocida guardia rural.

Hoy, este territorio es muestra inequívoca de la profunda obra transformadora de la Revolución.

En este aniversario 55 del Segundo Frente Oriental Frank País, sería una inconsecuencia con la verdad histórica dejar de mencionar el decisivo papel desempeñado por su jefe, el compañero Raúl. Basta conocer la referencia del compañero Fidel al referirse al cumplimiento de esa importante misión, cito: «Demostró notables capacidades de jefe y de organizador, un gran sentido de la responsabilidad, mucha firmeza revolucionaria. Realiza un gran trabajo político dentro de los campesinos, desarrolla una influencia muy positiva en todos los cuadros y todos los jefes». Fin de la cita.

Así piensan también no solo sus compañeros de lucha más cercanos, sino todos los revolucionarios cubanos y en particular los de este municipio que por incontables razones le profesan un especial cariño.

En lo que a mí respecta, soy un firme convencido de que haber podido cumplir modestamente las tareas asignadas, se debe en buena medida a los años de lucha y trabajo junto al compañero Raúl, compartiendo sobre todo la lealtad incondicional al Líder de la Revolución.

De ambos aprendí, como muchos otros compañeros, la extraordinaria fuerza de una idea justa y la importancia de ser consecuente con los principios; y que los errores, cuando se analizan de forma autocrítica y profunda, aportan importantes experiencias para el futuro; en especial confirmé que la autocomplacencia y la vanagloria no tienen cabida en un revolucionario.

Agradezco el otorgamiento por nuestro Consejo de Estado del Título Honorífico de Héroe de la República de Cuba. Creo sinceramente que es un gesto sumamente generoso, si se compara con mi modesto aporte a una obra cuyo protagonista ha sido un pueblo entero, y a la que otros compañeros han entregado mucho más, incluida la propia vida como todos los hermanos que descansan eternamente en este Mausoleo. Recibo esta alta condecoración en nombre de todos ellos.

En la ya centenaria lucha de nuestro pueblo, han marchado invariablemente unidos mujeres y hombres de todas las edades. Juntos combatieron pinos viejos y nuevos, como los llamó Martí, en la Guerra de Independencia.

Tras la instauración de la república burguesa sometida al dominio del imperio yanqui, veteranos mambises y jóvenes imberbes sumaron su pensamiento y acción al empeño de alcanzar la justicia social, hasta el triunfo definitivo del Primero de Enero de 1959.

Así ha sido igualmente durante este más de medio siglo de pueblo en Revolución, en que no ha habido conflictos generacionales ni entrega de banderas. Estas han permanecido bien en alto sostenidas por todos los patriotas de esta tierra: los viejos y los jóvenes, entre los que son ejemplo nuestros Cinco Héroes, que enfrentan con igual decisión los no menos difíciles, heroicos y trascendentes retos del presente.

Son razones que justifican nuestra seguridad absoluta de que así será siempre.

Es imprescindible manifestar en el marco de esta conmemoración el sentimiento que se extiende más allá de nuestras fronteras y nos hace compartir el inmenso dolor del pueblo venezolano ante la pérdida irreparable de su Comandante Presidente, el entrañable compañero Hugo Chávez Frías.

Impresionante y desgarrador ha sido el homenaje de venezolanos y cubanos, unidos tanto en el dolor como en los ideales.

Aprovecho este momento de rendir tributo a aquellos que lo dieron todo por la justicia y el bienestar de la Patria, para ratificar el compromiso de todos los revolucionarios en llevar adelante el cumplimiento de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución aprobados por el 6to. Congreso; y a los comunistas en particular, a consagrar en su diario quehacer los principios enunciados en la Primera Conferencia Nacional del Partido.

Con sano orgullo, en breves momentos veremos desfilar con gallardía ante este Mausoleo, una nutrida representación de combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, de nuestros camilitos e integrantes de las Milicias de Tropas Territoriales, rindiendo un digno homenaje a nuestros muertos gloriosos.

En sus conclusiones de la sesión constitutiva de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el pasado 24 de febrero, el compañero Raúl expresó el sentir de todos los combatientes veteranos con estas bellas palabras:

«La mayor satisfacción es la tranquilidad y serena confianza que sentimos al ir entregando a las nuevas generaciones la responsabilidad de continuar construyendo el socialismo y con ello asegurar la independencia y la soberanía nacional».

¡Gloria eterna a nuestros héroes y mártires!

¡Viva el aniversario 55 del Segundo Frente Oriental Frank País!

¡Viva Fidel!

¡Viva Raúl!

¡Viva Chávez!

¡Viva la Revolución!

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