Historia y educación en puerto seguro

Entre las labores de recuperación tras el paso del huracán Sandy por Santiago de Cuba, se incluyen la reanimación de la Ciudad Escolar 26 de Julio y de las principales instalaciones relacionadas con el asalto, en 1953, al Cuartel Moncada

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Yaima Puig Meneses

SANTIAGO DE CUBA.— Un ajetreo poco habitual inunda desde hace días los anchos pasillos de la Ciudad Escolar 26 de Julio. Meses atrás comenzó la titánica obra de restaurar cada rincón de este sitio donde ahora conviven en un mismo espacio alumnos, maestros y constructores; unos aprenden, otros enseñan y los últimos reparan.

El paso intempestivo del huracán Sandy por estas tierras, en noviembre del pasado año, sacudió sus muros y trajo consigo que se ampliaran las labores de restauración previstas como parte de la celebración del 60 aniversario del asalto al Cuartel Moncada. «Cinco escuelas primarias y una secundaria conforman este complejo educacional y todas sufrieron daños severos en la carpintería y la jardinería», explicó a Granma Marlene Muguercia Marén, directora general de la Ciudad Escolar.

«Apenas horas después de que Sandy abandonara el territorio santiaguero nos incorporamos a las labores de recuperación para hacer todo cuanto estuviera a nuestro alcance y reiniciar las clases lo antes posible», asegura la profesora Clara Junquera.

Y es que, a pesar de las visibles afectaciones que aún se mantienen en algunas aulas, la docencia continúa su curso normal sin afectarse ni la frecuencia ni la calidad. «A los esfuerzos iniciales de padres y trabajadores, se han sumado desde el mes de enero los de una brigada constructora integrada por compañeros de todos los municipios santiagueros y bajo la asesoría de especialistas de la Oficina del Conservador de la Ciudad», comenta Rafael Darío Pacheco Álvarez, director provincial de Educación.

Intensas labores de recuperación se realizan en la Ciudad Escolar 26 de Julio.

Un sello distintivo caracteriza a esta tropa. A ella no solo pertenecen obreros de las brigadas de mantenimiento constructivo del territorio; también la conforman profesores de secundaria básica, de escuelas de oficio y politécnicos, así como estudiantes de la enseñanza técnico-profesional vinculados a aulas anexas, cuyas especialidades están relacionadas con la construcción, lo cual les permite vincular la teoría con la práctica.

Y así, con el empeño de muchas manos, avanza en la Ciudad Escolar 26 de Julio el desmonte del falso techo, el cambio de la carpintería dañada, la sustitución de muebles sanitarios y más. «Pero no es solo aquí —asegura el Director provincial de Educación—, igual ímpetu se ha puesto para que ninguno de nuestros estudiantes deje de recibir las lecciones diarias en las 960 escuelas afectadas en la provincia, de las cuales ya se han logrado recuperar casi todas».

Revivir la historia

Historia viva, palpitante, se respira en la Ciudad Escolar 26 de Julio que renace cada septiembre cuando sus aulas y pasillos se llenan de la algarabía de cientos de niños, adolescentes y educadores. Esta es la historia de hoy, la escrita durante la Revolución y que trastocó en esperanza el interior de estos muros.

Y para mantener viva también la historia que hace casi seis décadas escribiera el grupo de valerosos jóvenes que decidió asaltar el Cuartel Moncada, se lleva a cabo una intensa labor de restauración al área monumental 26 de Julio, cuyo núcleo principal es la Ciudad Escolar.

«Santiago de Cuba tiene un compromiso ineludible con la historia, por eso sería imperdonable que no fuéramos capaces de preservar sus huellas para las futuras generaciones», considera Omar López Rodríguez, director de la oficina del Conservador de la Ciudad.

El área monumental 26 de Julio comprende los principales sitios que tuvieron relación directa con el asalto al Cuartel Moncada en 1953: la actual Ciudad Escolar 26 de Julio, antes Cuartel Moncada; el Palacio de Justicia, hoy Tribunal Provincial; y el antiguo hospital Saturnino Lora, en cuya área se construyó años atrás el parque Abel Santamaría.

Según explica López Rodríguez, en el parque Abel Santamaría se realiza un proceso de conservación intensivo con el cual se pretende además, convertirlo en un parque biblioteca ya que en sus alrededores se encuentra la antigua biblioteca municipal que también está siendo restaurada. Así, entre árboles y libros, se creará un área agradable para el descanso y la lectura de pobladores y visitantes.

En las inmediaciones del parque se restaura también la antigua Escuela de Enfermería, hoy museo Abel Santamaría. Justo en ese inmueble tuvo lugar en octubre de 1953 el histórico alegato de Fidel Castro: La Historia me Absolverá.

Casas de familia, hospitales, policlínicos, instituciones y otros inmuebles tampoco quedan fuera. Las acciones de reanimación y embellecimiento que comprende este estratégico proyecto patrimonial se extienden más allá de los sitios históricos que conforman el área monumental. Mientras, entre el bullicio cotidiano y la calidez del pueblo, santiagueras y santiagueros continúan con sus labores cotidianas de recuperación, también así escriben hoy otro capítulo de su historia.

(Tomado del periódico Granma)

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