Reinaugurarán Observatorio Astronómico de la Universidad de La Habana

Tras recibir una reparación capital, el Observatorio Astronómico de la Universidad de La Habana será reinaugurado el próximo 3 de julio

Autor:

Juventud Rebelde

Con todo el esplendor que lo caracterizó en la década de los 40, el Observatorio Astronómico de la Universidad de La Habana, considerado uno de los cinco puntos más altos de la capital cubana, será reinaugurado el próximo 3 de julio, tras recibir una reparación capital.

La astronomía es la ciencia que se compone del estudio de los cuerpos celestes del universo, incluidos los planetas y sus satélites, los cometas y meteoroides, las estrellas y la materia interestelar, los sistemas de estrellas, gas y polvo llamados galaxias y los cúmulos de galaxias.

Júbilo y satisfacción sienten los integrantes del laboratorio de tecnología laser, perteneciente al Instituto de Ciencia y Tecnología de Materiales (IMRE) quienes fueron los ejecutores principales de los trabajos de recuperación del inmueble, ubicado en la tercera planta del edificio Felipe Poey, donde está situada actualmente la Facultad de Matemática y Computación.

El ingeniero mecánico Osmel Cruzata Montero, uno de los miembros del grupo destacó a Radio Rebelde que el observatorio ocupa uno de los laterales del edificio; «aunque somos investigadores, laboramos como electricistas, carpinteros y otros oficios que desarrollamos con mucho amor y esfuerzo, a partir del mes de febrero del 2011; el equipo también aportó la totalidad de recursos financieros involucrados en esta etapa».

No olvida mencionar a los Doctores en Ciencias Edwin Pedrero, y Ernesto Estévez, así como, a la licenciada Mónica de la Guardia, quienes también inspiraron la recuperación del Observatorio.

Indicó que al llegar al lugar, el visitante encontrará tres locales que les resultarán muy atractivos; un aula en la que se impartirán conferencias, y se darán a conocer trabajos de divulgación científica; cuenta con un grupo de pupitres escolares originales de la Universidad de La Habana, además, en ese lugar se encontró, una pizarra o laja de piedra original que se utilizaba como antiguo elemento de escritura.

Un segundo espacio es el área de observación que muestra seis telescopios listos para usarse; ahí es donde también está la cúpula que cubre el telescopio principal totalmente restaurado y funcional que data de 1948.

Refirió, además, que en el tercer local se halla un numeroso grupo de calendarios astronómicos de diferentes años; el más antiguo es de 1836; también libros que pertenecieron a profesores que impartían la asignatura de Astronomía, así como, catálogos de observaciones, fotografías de objetos como brújulas, maquetas de diferentes áreas del espacio, diapositivas realizadas sobre vidrio de fotos de observaciones ,y equipamientos que constituían la vida del Observatorio según la tecnología de 1940; en ese lugar también se registraron los pasos de objetos celestes justo por el meridiano que está sobre la Universidad de la Habana con la ayuda de los relojes astral y local, y registradores.

Actualmente contamos también con otro telescopio funcionando que data de 1861, así como, un grupo de relojes de alta precisión,-dijo-, los cuales miden no sólo el tiempo local que conocemos, sino el sideral, que representa la trayectoria de la Tierra alrededor del sol, con una exactitud alta y unas maquinarias que funcionan.

Mencionó la reparación de la cúpula como el objeto de obra más difícil que se acometió, debido a que se trataba de una estructura de cuatro metros de diámetro y un peso aproximado de una tonelada; todo se volvió más difícil-dijo-, al no tener la posibilidad de trasladar una grúa hasta allí, por lo que seccionamos la circunferencia base de este domo y la conformamos parte a parte mediante métodos totalmente artesanales como doblado, cincelado y corte. «Considero que fue la etapa más laboriosa que exigió mucha maestría a las personas que ejecutaron esa obra».

Según el especialista en láser, al desaparecer la carrera de Astronomía en la Universidad de La Habana, el inmueble quedó abandonado durante años, y se usó como almacén para guardar objetos ajenos a la funcionabilidad para la que fue creado, al punto que los telescopios fueron cubiertos por mesas y sillas deterioradas, el local carecía de puertas, ventanas e iluminación, y por las filtraciones del techo, se percibía una humedad que también dañó los muebles. También fue necesaria la reparación de un grupo de elementos que formaban el conjunto del instrumental necesario para observaciones del corte científico astronómico de la época.

«Uno de los propósitos del proyecto que es hoy una realidad, es lograr un acercamiento a la Astronomía, que repercutirá en actividades de los círculos de interés, el quehacer de grupos de aficionados de la Universidad, y de otras instituciones docentes, ya que se realizarán observaciones cada cierto tiempo, o cuando ocurra un evento de relevancia en nuestra latitud, y ver objetos en el entorno más cercano al planeta; además, de lo que significa la recuperación de un lugar especial que forma parte del patrimonio histórico y material de la Universidad de la Habana», concluyó Cruzata Montero.

Tomado de CubaDebate

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