Brillar desde la entrega

Más de 200 religiosos de todas las edades, especialmente adolescentes y jóvenes, trabajaron voluntariamente en el capitalino hospital Calixto García durante los primeros días de julio

Autor:

Alina Perera Robbio

Amar lo amable; dar lo mejor que tengamos en pos del bienestar de la sociedad; aunar voluntades sin distingos ni miradas excluyentes; brillar donde estemos —es decir, entregarnos—, como nos pidió hacer ese excepcional joven y revolucionario que fuera Frank País.

Esas intenciones, ese espíritu, son los que sostienen el modo de actuar de más de 200 creyentes de diversas denominaciones religiosas de todas las edades, especialmente adolescentes y jóvenes, quienes durante los primeros días de julio trabajaron voluntariamente en el capitalino hospital Calixto García.

Es esta una experiencia, la de laborar voluntariamente, que acontece hace ya casi cuatro décadas y que el pasado año tuvo también como escenario al mencionado centro hospitalario, donde los integrantes de la Brigada Frank País desarrollaron labores constructivas, de limpieza, de apoyo a cuanto se ha venido haciendo en la ampliación y restauración de ese amplio centro de salud.

En la Iglesia Bautista William Carey, en el Vedado capitalino, tuvo lugar este martes la celebración —por las lecciones que deja y la utilidad de entraña— con motivo de las recién concluidas jornadas voluntarias en las cuales tomaron parte representantes de varias iglesias.

Allí estaban presentes cubanos de diversos lugares del archipiélago porque, como dijo a nuestro diario Estela Hernández Márquez, directora de la Brigada Frank País, el hospital Calixto García solicitó la ayuda voluntaria con la cual había podido contar el pasado año.

Estela subrayó que una experiencia de trabajo como la de estos días ha significado mejoramiento humano; realización de ideales limpios, movidos por amor y despojados de toda ambición, movidos por el deseo de servir, de ser cubanos. «Somos capaces de hacerlo por amor a la tierra, a la Patria, a la gente».

Esta vez el hospital contó con la ayuda de profesionales de la salud, ingenieros, abogados, maestros, estudiantes y representantes de diversos ámbitos de la sociedad. Este martes ellos recordaron la voluntad que nos legó Frank País en un himno compuesto por él: No esperar el momento de la gran acción (o sea, darnos desde las pequeñas cosas); y brillar en el sitio donde nos toque estar, cualquiera que este sea.

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