Discurso íntegro del presidente Nicolás Maduro

El asalto al cuartel Moncada, sin lugar a dudas, fue la respuesta histórica en el siglo XX de una juventud que se atrevió a hacer, que se atrevió a señalar un camino, dijo el mandatario venezolano durante su intervención este viernes en el acto por los 60 años de aquella gesta heroica

Autor:

Juventud Rebelde

Palabras pronunciadas por Nicolás Maduro Moros, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, en el acto de conmemoración del 60 aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en la Plaza Mariana Grajales, Santiago de Cuba, el 26 de julio de 2013, “Año 55 de la Revolución”.

(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)

Querido compañero Raúl Castro Ruz, presidente de Cuba;

Querido compañero Pepe, presidente de la República Oriental del Uruguay;

Compañero Evo, de nuestra hermana Bolivia;

Compañero presidente, comandante Daniel Ortega, de nuestra hermana Nicaragua;

Compañeros primeros ministros, Roosevelt Skerrit, de Dominica; Baldwin Spencer, de Antigua y Barbuda;

Querido compañero Primer Ministro de San Vicente y las Granadinas;

Compañero Canciller de la República del Ecuador:

Aquí estamos en un día verdaderamente de historia. En el amanecer de Santiago, hoy recordamos que es un día de la Generación del Centenario, hoy es el día de Martí, hoy es el día de Fidel, hoy es el día de la rebeldía de Santiago de Cuba, de Cuba y de América toda (Aplausos); un día de rebeldía quijotesca, como dijera nuestro amado y eterno recordado comandante supremo Hugo Chávez Frías (Aplausos), quien en estas calles de Santiago, años atrás, abrazara y recogiera el amor infinito del pueblo cubano hacia él como extraordinario ser humano y conductor de pueblos y hacia nuestro pueblo.

El asalto al cuartel Moncada, sin lugar a dudas, fue la respuesta histórica en el siglo XX de una juventud que se atrevió a hacer, que se atrevió a señalar un camino; una juventud que pudo tener la capacidad para recoger los sueños del Apóstol, para recoger las esperanzas y las búsquedas postergadas y frustradas de varias generaciones.

Cincuenta años antes el ejército de patriotas mambises no pudo entrar a Santiago, lo impidió el mundo que empezaba a despuntar en el inicio del siglo XX; las garras imperiales de Estados Unidos cayeron, como habían previsto cien años antes John Quincy Adams y James Monroe en la teoría de la profecía de la fruta madura, para controlar la isla de Cuba como una especie de maleficio autocumplido.

Cincuenta años antes se había frustrado una generación entera que había dado su vida por la independencia y por la libertad de Cuba.  Así que cuando empezaron a sonar los fusiles y cuando Santiago de Cuba amaneció oliendo a pólvora, ese día los mambises estaban combatiendo aquí en los patios de este cuartel histórico del Moncada (Aplausos); la Generación del Centenario, Fidel, Raúl, Abel, tomaron las banderas de Martí, que es como decir tomar las banderas de Bolívar.

Si hubo alguien en el siglo XIX nuestroamericano que comprendió la esencia profunda del proyecto que reivindicó en su prosa poética el proyecto de El Libertador Simón Bolívar, fue José Martí, que entendió en profundidad el gran proyecto de independencia y unión nuestroamericanos y que se atrevió a venir para impedir con la independencia de Cuba que las garras del imperio en el siglo XIX, ya casi finalizado de su época, cayeran sobre nuestra América dividida de entonces.

Nosotros venimos una delegación de civiles y militares.  Aquí se encuentran conmigo los jefes militares de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, los hijos de Chávez; la almirante en jefa Carmen Meléndez, primera ministra de la Defensa, mujer de nuestra patria; el general en jefe Padrino López; el Comandante General de la Aviación, de nuestra aviación militar bolivariana (Aplausos), y una amplia delegación del Polo Patriótico que construyó nuestro comandante Chávez.  Y estando nosotros aquí, está Chávez con su amor, el amor infinito hacia Cuba, hacia Fidel, hacia la historia grande de nuestro país (Aplausos).

Así que Santiago de Cuba, Cuba, las banderas de rebeldía del Moncada tienen vigencia absoluta.  Apenas se están cumpliendo 60 años y, qué privilegio, 60 años después, que todos nosotros, América Latina entera, tengamos ese faro de luz llamado Fidel allí todavía dando, entregando su sabiduría a esta América que ha sabido unirse (Aplausos).

¡Cuántas cosas han pasado en sesenta años!  Vino el Granma; vino la Sierra Maestra sagrada, de donde bajaron los ángeles barbudos; vino la lucha de 54 años de este pueblo cubano para enfrentar bloqueos.  ¡Qué dignidad le entregaron ustedes a la América Latina!  ¡Ustedes, pueblo de Cuba, son responsables de que hoy América Latina esté de pie, de que hoy tengamos el ALBA, de que hoy tengamos la CELAC, de que hoy tengamos la UNASUR; pero, sobre todo, de que hoy tengamos la esperanza de que ha valido la pena la lucha!  ¡Sesenta años apenas del Moncada, pero apenas el Moncada empieza! (Aplausos.)

¡Que viva Fidel! (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

¡Que viva Abel!  (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

¡Que viva Raúl!  (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

¡Que viva Cuba!  (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

¡Que viva Martí!  (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

¡Que viva Bolívar! (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

¡Que viva Chávez!  (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

¡Que viva América Latina!  (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

¡Hasta la victoria siempre! (Aplausos prolongados.)

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