Los más jóvenes

Cargado de imberbes muchachos, el tren central partió de La Habana el viernes 24 de julio de 1953 a las 5:30 de la tarde, rumbo a Santiago de Cuba. Dieciocho hombres emplearon esa vía para marchar a Oriente. José Luis Tassende estaba a cargo de ese grupo

Autor:

Luis Hernández Serrano

El tren central partió de La Habana el viernes 24 de julio de 1953 a las 5:30 de la tarde, rumbo a Santiago de Cuba. Dieciocho hombres emplearon esa vía para marchar a Oriente. José Luis Tassende estaba a cargo de ese grupo.

Cuatro miembros de la célula del barrio habanero de Cayo Hueso en los alrededores del Parque Trillo también viajaban en ese tren: Raúl de Aguiar, que era su jefe, José de Jesús Madera Fernández, Andrés Valdés Fuentes y Armando Valle López. Iban por parejas en distintos vagones, según las normas de seguridad establecidas para aquel viaje.

José de Jesús era estudiante y fue uno de los más jóvenes asaltantes del Moncada, pues había nacido el 15 de octubre de 1935. Tenía 17 años. Después del asalto resultó apresado y fue asesinado. Raúl de Aguiar, Andrés Valdés y Armando Valle, lograron escapar de Santiago después de la acción. Llegaron a Birán, donde Ramón Castro, el hermano mayor de Fidel y Raúl, les ofreció refugio y ante la insistencia de ellos por regresar a La Habana, les dio dinero para la travesía. Pero, capturados en Alto Cedro, fueron asesinados y desaparecieron sus cuerpos.

En el auto guiado por Fernando Chenard Piña viajaban cinco miembros de su célula: el joven boxeador aficionado Giraldo Córdova Cardín; los hermanos del Colegio de Belén (donde Fidel estudió el bachillerato) Manuel y Virginio Gómez Reyes; el fotógrafo ayudante de Chenard, Miguel Ángel Oramas, y el barbero Eduardo Montano. Con la excepción de Montano, todos serían asesinados después del combate. Miguel Ángel Oramas había cumplido 17 años el 16 de junio de 1953, por lo que sería el más joven de los combatientes. Tenía nueve meses menos que José de Jesús Madera, que había llegado a esa misma edad el 15 de octubre de 1952.

Dieciocho años era la edad de Pablo Agüero; 19 años tenían Marcos Martí, de Artemisa; Manuel Saíz, de Lawton, y Lázaro Hernández Arroyo. Veinte años Emilio Hernández Cruz y Antonio Betancourt Flores, de Artemisa, y Manuel Isla. ¡Ninguno cayó en combate! Apresados después de disparar sus últimas balas, fueron asesinados! Ramón Pez Ferro, entonces estudiante de Artemisa, nacido en 1935, tenía 18 años. Estuvo con Abel en el hospital santiaguero Saturnino Lora: ¡el único que pudo sobrevivir de los 21 que allí se encontraban. Vive actualmente.

La llamada «célula de los campesinos» estaba integrada por compañeros de Palos, Vegas y Nueva Paz. Viajó completa en tren, aunque lo abordaron en distintos lugares. En realidad no todos trabajaban en labores agrícolas. Rolando Guerrero trabajaba en un central azucarero y Guillermo Elizalde era carpintero. Todos los demás sí eran obreros agrícolas. Ninguno poseía tierras propias. Entre los obreros agrícolas de esta célula estaba un hombre singular: era Manuel María Rojo Pérez. Fue aquel compañero el que, al enterarse del golpe dado por Fulgencio Batista a espaldas del pueblo y en la misma mañana del 10 de marzo de 1952, había contestado a su esposa, quien le dio la noticia: «Como mismo subió, lo quitaremos». Era —con 50 años— el mayor de todos los asaltantes de aquel día 26 de julio de 1953. Fue también asesinado tras la acción.

Fuente: El Grito del Moncada, Mario Mencía, p.p. 492 y 501. Tomo II, Editora Política, La Habana, 1986.

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