Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

¿Reunión en el Pico Turquino?

El Consejo de Jóvenes Plaza Martiana celebró su reunión nacional de presidentes en el oriente cubano

Autor:

Susana Gómes Bugallo

¿Quién dijo que una discusión sobre temas importantes para el trabajo futuro debe hacerse únicamente entre cuatro paredes? La Reunión Nacional de presidentes del Consejo de Jóvenes Plaza Martiana, por ejemplo, tuvo como salón al oriente cubano. Entre uno y otro punto del orden del día, aprovecharon muy bien la singularidad del escenario: realizaron escaladas, visitas históricas, experimentos culinarios, entre otras actividades.

Cada presidente contó su experiencia y los resultados que se vislumbran. Además, primó el interés por unir las fuerzas del Movimiento Juvenil Martiano y de la Brigada de Instructores de Arte José Martí.

Se habló también del Tercer Encuentro Nacional del Consejo de Jóvenes Plaza Martiana, que ocurrirá en octubre, y de los retos que asume el club para la preparación de cada evento y el presupuesto que conllevan. Cada uno acordó su aporte. Han crecido.

Entre debates, los martianos homenajearon a Hatuey en la visita a su estatua; a Céspedes y los héroes de 1868 en la discusión de una de las agendas en La Demajagua; a Mella y su generación en el ascenso al pico que lleva su nombre; a Fidel y los rebeldes en las visitas a la Comandancia de la Plata y en el modo guerrillero de andar, y a Celia, Haydée y Vilma en la llegada a la casa de la Flor más autóctona de la Revolución. Y, por supuesto, a Martí, en la subida al Turquino.

Los martianos, como ejército, cargaron sus provisiones en estos días en que los 35 tuvieron cada uno su turno como chef. Aunque no hubo mucho para experimentar porque en una mochila de campaña solo caben arroz, frijoles y los salvadores espaguetis.

Pero, cuando se trata del Maestro, todo conspira a favor de quienes nos empeñamos en perpetuar su pensamiento y concretar sus anhelos en la creación de ese concepto que llamamos CUBA. Lo recuerda Maykel César Aledo, vicepresidente nacional, y esta expedición lo validó.

No solo porque los muchachos la asumieron con sus esfuerzos. Tampoco porque fueron en «botella» hasta el oriente. Las familias generosas de Yara y Manzanillo que entregaron sus casas tienen el protagonismo en la conspiración del éxito. También la dedicación de Moya, el presidente de Plaza Martiana en Granma.

Por tantas razones, el concierto final de trabajar por contribuir, humilde y decididamente, a que todos los jóvenes cubanos de buena voluntad se conviertan en ese martiano ejército de luz que prevalecerá frente a todo y hará lo que le toque hacer.

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