Una suerte común

Estos rostros jóvenes coincidirán en Ecuador al representar a Cuba como parte de nuestra delegación al XVIII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes

Autores:

Roberto Díaz Martorell
Luis Raúl Vázquez Muñoz

El día 20 de septiembre unió a diversos jóvenes del país en una suerte común: ser delegados directos al XVIII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, que en diciembre próximo se celebrará en Quito, Ecuador.

Yuskiel Reyes Río, o el Bolo, como le dicen sus compañeros y sobrenombre con el cual lo aclamaron al darse a conocer la noticia en el patio del central Ecuador, en el municipio de Baraguá, es el delegado directo que tendrá la provincia de Ciego de Ávila a la cita estival.

En una mañana de cielo nublado, con anuncio de lluvia y en medio de alguna llovizna ocasional, Yuskiel les habló a sus compañeros en la tribuna que se encuentra en las oficinas del puesto de mando del ingenio. A sus alrededores y hasta en las torres que soportan las gigantescas tuberías de la fábrica, los trabajadores se apoyaban en las barandas de seguridad y observaban a este joven de estatura mediana y ojos claros.

«Les doy las gracias por la confianza que han depositado en mí —dijo, algo turbado y con el diploma que lo acredita como delegado directo—. Aquí hay muchos jóvenes que también tienen las condiciones para representarlos a ustedes y a Cuba en Ecuador. Espero hacer un buen papel allá y transmitir nuestras experiencias»

Este joven de 32 años, graduado con Diploma de Oro en el politécnico Ramón Paz Borroto, se desempeña como jefe de brigada en el área de los hornos y es además militante del Partido y delegado de circunscripción.

Es un joven del azúcar. Un obrero de ese central que, de ser uno de los peores de la nación en 2010, hoy se encuentra a la vanguardia, con 106 millones de pesos de producción mercantil y 18 millones de utilidades, y cuya refinería, productora de 51 500 toneladas de azúcar refino en la última zafra, ratificó su condición como la mejor del país por segundo año consecutivo. Ese es el central de la juventud, que lucha todos los días en Cuba. Ese, con sus venas de hierro y acero, es el central de Yuskiel.

En la Isla

Una historia semejante vivió el joven Francisco Yoamni Pérez Jiménez, especialista de Energética del Área de desarrollo y operaciones de la red en Etecsa en la Isla de la Juventud.

Yoel Pérez García, segundo secretario del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas, le entregó el diploma  que lo acredita como delegado directo a la cita juvenil mundial en Ecuador.

Pancho, como le dicen a Pérez Jiménez, es de los que piensan que la comunicación es el eslabón fundamental que engrana el amor, la amistad y las luchas comunes contra los males imperiales que agobian al mundo y en especial a jóvenes y estudiantes del planeta.

«Es un honor representar a un municipio pequeño, pero con muchos jóvenes, y en lo particular deseo extender la experiencia cubana contra los ataques cibernéticos imperiales», comentó.

Carlos Wilber Martínez Valdés, compañero de trabajo de Francisco, reconoció el humanismo, la laboriosidad y la solidaridad del elegido. «Pancho es muy instruido, siempre está disponible para cualquier eventualidad y tiene gran capacidad de dirección», dijo.

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