Todo tiempo futuro tiene que ser mejor

Bajo ese lema se realizó hace 90 años el Primer Congreso Nacional de Estudiantes, inspirado por Julio Antonio Mella

Autor:

Yuniel Labacena Romero

El movimiento estudiantil desarrollado en la Universidad argentina de Córdoba en 1918 repercutió en Cuba de una manera muy significativa. En ese sentido, la fundación la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), en diciembre de 1922, fue un instrumento de lucha para el escenario que vivía la nación.

No resulta difícil imaginar a los estudiantes de la década de los 20 en la Universidad de La Habana rebelándose contra las injusticias que oprimían al pueblo cubano.

Hace 90 años, en la emblemática Aula Magna de esa institución tuvo lugar uno de los momentos más trascendentales relacionados con la vida política y cultural de Cuba: el Primer Congreso Nacional de Estudiantes, que sesionó allí durante la segunda quincena del mes de octubre de 1923.

Corrían años difíciles. Entonces, sin libertades para decidir su propio destino, los estudiantes de la época daban los primeros pasos en su insurgencia por Cuba.

Julio Antonio Mella, fundador de la FEU y quien por esa fecha impulsaba diversas actividades que de algún modo cambiaron el ritmo de la vida cubana, fue la figura líder de ese suceso, que comenzó el 15 de octubre de 1923.

De todo el país vinieron delegados, en representación de 53 instituciones. Se debatieron unas 33 ponencias en las sesiones plenarias. Fueron constantes las discusiones sobre las reformas en la enseñanza secundaria y modificaciones en los planes de estudio de la carrera de Derecho, así como las reflexiones sobre temas económicos, políticos y sociales.

En sus sesiones finales el Congreso acordó enviar un saludo a todas las federaciones de América Latina, junto a una memoria del encuentro y la propuesta de una Liga Americana de Estudiantes. Además, protestó contra la injerencia yanqui, las imposiciones y agresiones a la dignidad nacional y se declaró contrario al Tratado Permanente entre Cuba y Estados Unidos, y a la Enmienda Platt.

También hizo llegar un mensaje a la Federación Obrera de La Habana, en el que le comunicaron los deseos de la perfecta unidad entre estudiantes y obreros, con el fin de buscar una transformación a la situación imperante en Cuba. Otros acuerdos fueron la fundación de la Confederación de Estudiantes de Cuba y la Declaración de Derechos y Deberes del Estudiante.

La propuesta de crear la Universidad Popular José Martí constituyó el centro de aproximación del movimiento estudiantil y obrero. Inaugurada el 3 de noviembre de ese mismo año sería, según el mismo Mella, «una institución para todos y un camino abierto para tener un futuro mejor».

Se desarrollaba así un congreso para la historia, que había transgredido las disposiciones del Gobierno existente, y representaba una luz en la realidad cubana del momento, incluso desde su propio lema, propuesto por Mella: «Todo tiempo futuro tiene que ser mejor».

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.