Prioridad al trabajo comunitario

Julio César Rodríguez Pimentel, miembro del Buró Provincial del Partido en Pinar del Río, informó que en el territorio se han discutido las principales tendencias y formas de expresión del fenómeno, y definido las acciones fundamentales que se deben acometer

Autor:

Mayra García Cardentey

PINAR DEL RÍO.— Tolerancia, apatía, conformismo, impunidad y desidia devienen actitudes que se deben erradicar como parte de la estrategia nacional en contra de las indisciplinas sociales, la corrupción y las ilegalidades, porque no se debe defender la sanción como desenlace del proceso, sino la prevención como el inicio de todo.

Así lo recalcó Julio César Rodríguez Pimentel, miembro del Buró Provincial del Partido en Pinar del Río, quien informó que en el territorio se han discutido las principales tendencias y formas de expresión del fenómeno, y definido las acciones fundamentales que se deben acometer en centros de trabajo, estudio y comunidades.

Creación de microvertederos, incumplimiento de normas urbanísticas, mal empleo de la tracción animal, comercialización ilícita de productos agrícolas, violaciones de las leyes del tránsito y disturbios públicos en centros recreativos y nocturnos se encuentran entre las incidencias más frecuentes a nivel local.

Un accionar periódico e integral en cada consejo popular y circunscripción en Pinar del Río, exhibe resultados positivos en el entorno comunitario en cuanto a la disminución de la ocurrencia de construcciones ilegales y la paulatina erradicación de las ya existentes. Según información de Walfrido Vélez Novales, director provincial de Planificación Física, hasta la fecha se han corregido más de 800 ilegalidades urbanísticas.

Avances se han logrado en estos aspectos en el Consejo Popular Rafael Ferro, en el municipio de La Palma; Vietnam Heroico, en Minas de Matahambre; Capitán San Luis, en Pinar del Río; y República de Chile, en Viñales.

Otros resultados están relacionados con la disminución de las competencias de vehículos, motos y carros de caballo, mejor organización del trabajo por cuenta propia y los servicios de transporte, así como optimización de las formas de convivencia ciudadana.

Lázaro Hernández Curbelo, coordinador de los CDR en el territorio, insistió en la existencia de una mayor comprensión y apoyo de la población a las medidas y acciones que se aplican.

«Pero no es suficiente», especificó Rodríguez Pimentel, durante un Pleno extraordinario del Comité Provincial del Partido, para evaluar la temática. «En muchos de los casos se tiende más a denunciar o evaluar el problema, que a concentrar las fuerzas en las cuestiones que le corresponden a cada persona e institución, atender y transformar».

A pesar de los resultados y de orientar en muchos espacios una perspectiva de cómo, cuándo y qué hay que hacer, aún es limitada la repercusión tanto de índole personal como colectiva en el fenómeno a nivel comunitario y local.

En análisis realizados en distintas instancias han aflorado debilidades, inconsecuencias, repetición de viejos esquemas y discursos que no permiten atemperar aún más este proceso abarcador, profundo y necesario.

Lo recalcan las autoridades y la misma población en los sondeos de opinión: derribar unas paredes y contabilizar el aumento de multas no eliminan per se las indisciplinas sociales.

En las circunscripciones, en los entornos inmediatos y en las comunidades deben ser premisas diarias la exigencia, el control de los recursos económicos y humanos, la integralidad, e inmediatez en la solución de los problemas, la ejemplaridad en la convivencia y la civilidad, para convertir el proceso no en generalización de minúsculos éxitos locales, sino en la sostenibilidad de una estrategia de orden y disciplina.

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