Eliminado el enlace de la tiranía entre Santiago y Guantánamo

Tras la derrota de la ofensiva enemiga iniciada en mayo de 1958, comenzaba la Operación Santiago, preámbulo de la victoria final de enero de 1959

Autores:

Dayron Chang
Eduardo Pinto Sánchez

Por las ondas de Radio Rebelde se escuchó la noche del 12 de noviembre de 1958, otra vez la voz firme del Comandante en Jefe Fidel Castro, quien desde la Sierra Maestra hacía un llamado a las columnas rebeldes y a todo el pueblo a reforzar las acciones para darle el golpe final a la tiranía bastistiana.

Comenzaba así, tras la derrota de la ofensiva enemiga iniciada en mayo de ese año, la Operación Santiago, preámbulo de la victoria final de enero de 1959.

Los combatientes del II y III Frentes, bajo el mando de los comandantes Raúl Castro y Juan Almeida, desempeñarían un rol esencial en la ejecución de las premisas señaladas por del máximo líder de la Revolución.

Como parte de la concreción de ese plan, se inicia el 23 de noviembre la Operación Flor Crombet, en el II Frente con el objetivo de atacar y rendir cuarteles y desgastar las fuerzas del enemigo en Alto Songo, La Maya, El Cristo, San Luis y otros enclaves militares.

En Alto Songo, las fuerzas rebeldes de la Columna 17 Abel Santamaría, con el Comandante Antonio Enrique Lussón al frente, penetraron e hicieron que los efectivos de la tiranía fueran perdiendo movilidad y posiciones, hasta refugiarse en el cuartel.

Al comprender la guarnición que estaban sin posibilidades de recibir refuerzos se rinden el 27 de noviembre, un día después de haber sido tomado El Cristo por fuerzas de la Columna 9 Antonio Guiteras, y de la 6, bajo el mando del capitán Samuel Rodiles.

«El combate de Songo fue entre un cuartel contra una guerrilla que éramos nosotros. Eso fue terrible, cinco días de tiro, peleando de día y de noche; primero tomamos la Estación de Policía, y después el Ayuntamiento para donde huyeron los guardias, allí los cercamos y le dimos candela a la junta electoral que había abajo, fue entonces que nos pidieron una soga para salir y rendirse», cuenta el combatiente José Bonone.

Simultáneamente fue sitiada La Maya, donde se atrincheraba una fuerte agrupación del ejército batistiano. El enemigo se había fortificado en diversos puntos, entre ellos el Centro de Veteranos, de los cuales fue desalojado hasta concentrarse en el cuartel, desde donde ofreció una tenaz resistencia.

Tras 14 días de hostigamiento, al ser rechazados los refuerzos de la tiranía procedentes de Santiago y Guantánamo, un avión de la Fuerza Aérea Rebelde lanzó una bomba incendiaria sobre el cuartel que precipitó la rendición de La Maya el 7 de diciembre.

La liberación de ese poblado tuvo la importancia de eliminar el único reducto enemigo que servía de enlace entre Santiago de Cuba y Guantánamo.

«Cuando tomamos La Maya le causamos varias bajas al enemigo y le ocupamos numerosas armas, al tiempo que perdimos a compañeros valerosos como Andrés Chongo Contreras, muerte que le dolió mucho a Lussón y sobre todo a Raúl, que lo quería mucho porque desde muy jovencito lo conoció en la Sierra Maestra», así lo recuerda el combatiente Pedro Lambai.

Cincuenta y cinco años después, Songo y La Maya unen sus llanos y montañas en uno de nueve los municipios santiagueros que enrumba los sueños de su gente hacia las aspiraciones de libertad y justicia conquistadas por el pueblo y los combatientes en aquellos días decisivos de 1958.

Fuentes: Periódico Sierra Maestra, ediciones del 26 de noviembre y 10 de diciembre de 2011; y artículo Segundo Frente Oriental Frank País: Un Estado revolucionario dentro de otro, publicado en la versión digital de la revista Bohemia el 20 de febrero de 2013.

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