Con el espíritu de enfrentar los retos (+ Fotos)

Fructíferas intervenciones caracterizaron la jornada final de la Cumbre de la Celac

Autores:

Yailé Balloqui Bonzón
Jorge L. Rodríguez González
Nyliam Vázquez García
Mayte María Jiménez
Juana Carrasco Martín

Para algunos de los 29 Jefes de Estado y una presidenta electa que participan en la II Cumbre de la Celac en La Habana, la mañana del día conclusivo se inició con la evocación a uno de los mayores impulsores de la unidad y la integración latinoamericana y caribeña en este siglo XXI, Hugo Chávez Frías.

Una sencilla ceremonia con la presencia del Presidente cubano Raúl Castro y otros dignatarios dejó inaugurado el Museo Venezuela Tierra Libre, instalado en la fortaleza de La Cabaña, donde se recuerda «la historia de un hombre rebelde y luchador», y «un gran guerrero de la luz y de las ideas», como dijo el presidente Nicolás Maduro al dejar abierto el recinto.

Poco después, Raúl dio inicio en la Sala Plenaria de Pabexpo, al otro extremo de la ciudad, a la segunda sesión y final de la II Cumbre de la Celac, que se extendió —sin pausa alguna— hasta casi las cinco de la tarde.

Siete horas en las que se fueron presentando prácticamente todos los retos y problemas de la región, aunque con un espíritu generalizado tanto de enfrentar las dificultades económicas y las desigualdades que generan la pobreza, como de ver, con el prisma del diálogo civilizado, los procesos que permitan solucionar conflictos que pudieran dividir: porque cada vez más se impone construir la unión en la diversidad.

Con una frase categórica: «Proclamo solemnemente a América Latina y el Caribe como zona de paz», el Presidente cubano dio a conocer una decisión del conglomerado que permite calificar de histórica a la Cumbre.

Precisamente, el presidente Maduro hizo la primera intervención saludando ese acuerdo, que llamó patrimonio ideológico común, y para cuya consecución comprometió el total apoyo de Venezuela. Lo ejemplificó con el proceso de paz para Colombia, el rechazo a la presencia militar extranjera en la región, y el apoyo a la descolonización, así como la condición argentina de las Malvinas. Quién puede entender que en el siglo XXI, en una esquina de la isla de Cuba, en Guantánamo, permanezca un enclave militar de Estados Unidos, se preguntó también Maduro.

Avaló, además, la propuesta del presidente uruguayo, José Mujica, sobre el establecimiento de un instrumento adjunto a la Presidencia de cada país para los temas de la Celac, y que trabaje con el Cuarteto (a partir de ahora integrado por Costa Rica como presidente pro témpore, Cuba y Ecuador, país que asumirá la dirección del bloque en 2015, y San Vicente y las Granadinas, nación que actualmente ejerce la presidencia pro témpore de la Comunidad del Caribe Caricom).

Raúl apoyó también la propuesta, porque los problemas existen, dijo, y hay que buscarles soluciones diarias.

El Presidente uruguayo fue uno de los oradores de la jornada de este miércoles, en la que reiteró la necesidad de crear una tecnología para la integración, un mecanismo que permita, unidos y con las herramientas que tienen nuestros pueblos, enfrentar los desafíos que superan las agendas nacionales y que nos competen a todos.

El hombre tiene que luchar por la felicidad concreta, y advirtió que no habría cambios mágicos, porque hay que educar a la gente que hay que crear conciencia de la responsabilidad con la humanidad. A juicio del mandatario es necesario, urgentemente, que, «junto al programa de cada uno de los países, haya un programa que nos comprometa con el mundo»... Si seguimos pensando en lo nuestro la civilización esta condenada».

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, centró su intervención en las posibilidades económicas de la región y en el modo de explotar mejor nuestras potencialidades. «Cómo crecer más rápido, cómo atraer más inversiones, cómo ser más competitivos», son preguntas muy importantes desde su perspectiva, porque las respuestas llevarían a América Latina a un mayor crecimiento económico y por tanto a la reducción de la pobreza, el hambre y las desigualdades.

Santos agradeció a Cuba su papel como anfitrión en las conversaciones de paz y al resto de los países por su acompañamiento.

Donald Ramotar, primer ministro de Guyana, reconoció a quienes han trabajado mucho por este espacio de concertación regional y mencionó a los comandantes Fidel Castro y Hugo Chávez, y al brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.

Cómo erradicar los flagelos del hambre, la pobreza y la desigualdad fue preocupación manifestada por casi todos los mandatarios, así como la situación de los jóvenes que se vinculan al narcotráfico, al consumo de drogas y a la prostitución.

Para reducir la pobreza, apuntó, es necesario distribuir nuestros ingresos y las riquezas que producimos, y puso como ejemplo que su país destina 30 por ciento de su presupuesto al desarrollo social (salud, educación, pensiones...)

Por su parte, el presidente peruano Ollanta Umala saludó la proclamación de América Latina y el Caribe como territorio de paz y mencionó el fallo de la Corte Internacional de La Haya que dejó saldada la controversia entre su país y Chile.

Qué mejor que esta Cumbre para anunciar al mundo esa victoria de la paz en la que Perú y Chile están dando un ejemplo a la comunidad internacional, dijo, y aseguró que habían superado su diferendo con responsabilidad, seriedad y madurez.

Celac representa la puesta en práctica del sueño de Simón Bolívar, aseguró el primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralph Everard Gonsalves, quien en un extenso discurso abarcó prácticamente todas las problemáticas de la región.

Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, expresó que la región ha logrado retomar el camino, y en ello ha sido determinante el proceso de cambio que vive, donde se instala la voluntad de nuestros pueblos de lograr una vida más justa.

«Hemos alcanzado un alto grado de madurez, y eso explica que esta reunión más allá de las diferencias e ideologías, ha podido reunirnos a todos».

Destacó las importantes temáticas del plan de acción de la Celac para 2014, entre ellas aumentar las vías y posibilidades de educación, que propicie desarrollo de la cultural nacional y latinoamericana, así como todo tipo de programas educativos, por una cultura que tenga como base el diálogo.

Ningún país, ya sea grande o pequeño puede sobrevivir por sí solo, aseguró Desiré Bouterse, presidente de Suriname, para quien la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños tiene el mandato y la capacidad para conducirnos por senderos bien seguros hacia la erradicación de la pobreza.

También ratificó su compromiso con este instrumento y con América Latina y el Caribe la presidenta electa de Chile, Michelle Bachelet, quien asumirá en marzo. Se refirió igualmente a las potencialidades: «Nuestra gente es el mayor capital que tienen nuestros países y que tiene la región».

Esas palabras habían sido ratificadas por el mandatario todavía en ejercicio, Sebastián Piñera, cuando atestiguó: «Este siglo XXI será el siglo de América Latina», una región que «está creciendo casi tres veces más rápido que los países industrializados», aunque puntualizó la importancia de la integración verdadera y profunda porque «solo unidos avanzaremos más seguros y llegaremos más lejos».

Hemos perdido el miedo al imperio, precisó el presidente indígena del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales Ayma, quien en mensaje al Comandante en Jefe Fidel Castro le reconocía el liderazgo con la afirmación «su sueño de esa lucha de liberación se consolida con la Cumbre, luego de tantos años de sometimiento, opresión y humillación».

Asimismo rindió «homenaje muy profundo al presidente Chávez», uno de los principales impulsores del nacimiento de la Celac y de la integración latinoamericana, a quien citó: «la Celac es el proyecto económico, social, político y cultural más importante de la historia contemporánea».

La política no puede ser beneficio o negocio, sino que es la mejor ciencia para servir a nuestros pueblos, significó el presidente Evo, a la vez que destacó que nuestras políticas son de solidaridad y complementariedad para poder seguir ayudando a los países de la región.

«No puede haber paz sin desarrollo, ni desarrollo sin paz», fueron las primeras palabras de Kenny Davis Anthony, primer ministro de Santa Lucía, y sugirió que el fomento de la solidaridad debe establecerse sobre la base del diálogo directo entre sus miembros, aunque las conversaciones sean fuertes y agudas como ha ocurrido en esta Cumbre.

Los gobernantes caribeños exhortaron a la Comunidad a adecuar una política regional que responda a las necesidades de sus miembros, con vistas a avanzar hacia el desarrollo socioeconómico de sus pueblos, como lo hizo Denzil Douglas, primer ministro de San Cristóbal y Nieves.

Debemos dar los pasos necesarios para que la Celac se desarrolle y se convierta en un mecanismo para solucionar conflictos regionales y promover los intereses comunes en los foros internacionales, manifestó Douglas, a la vez que abogó por el multilateralismo. «En un mundo donde el desarrollo internacional sigue conformando la agenda global, el multilateralismo tiene un papel esencial en el camino a seguir», apuntó.

También el primer ministro de Barbados, Freundel Jerome Stuart, ejemplificó con la situación de su país que la historia de la región demuestra que debemos dar prioridad al desarrollo de la política social, pues aunque los indicadores macroeconómicos muestren números positivos, aún existen males como la indigencia y la pobreza a nivel de los hogares.

Podemos imaginarnos cuál sería la situación en Cuba si se levantara el bloqueo, apuntó Freundel Jerome Stuart al reiterar la condena a la política agresiva de Estados Unidos contra la Mayor de las Antillas.

Comentó que la relación entre América Latina y el Caribe se ha enriquecido, así como la capacidad de abordar los temas que les preocupan, y expresó sus deseos de que esa madurez continúe fortaleciéndose.

Wilfred Elrington, ministro de Relaciones Exteriores de Belice y jefe de la delegación de ese país, concordó en que «nuestros países dieron un gran paso en la formación de la Celac porque la integración es un imperativo para todos los presentes en la cita de La Habana».

No conozco un corazón más grande que el de Nelson Mandela, dijo el canciller Elrington, recordando al recientemente fallecido líder sudafricano, cuyos principios comparó con los del Gobierno y pueblo de Cuba, al resistir con gran valor e integridad el bloqueo económico más fuerte jamás impuesto a una nación soberana.

Solo a través de una voz común podemos hacerle frente a un mundo inmerso en transformaciones, afirmó el canciller de El Salvador, Jaime Miranda, cuando saludó a los Jefes de Estado y de Gobierno de la Celac, en nombre del presidente Mauricio Funes, quien —explicó— no asistió a la cita por razones de salud.

Destacó para la Celac dos momentos importantes que se avecinan en este 2014: la conformación de la agenda para el desarrollo post 2015 y la  Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, para las que la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños debe llegar a una posición común de acuerdo con sus intereses.

Como último orador de una jornada que comenzó aproximadamente a las diez de la mañana y se prolongó hasta las cinco de la tarde sin pausa hasta ese momento, usó de la palabra el vicecanciller de Honduras, Roberto Ochoa Córdova.

Nuestros esfuerzos nacionales y regionales deben ser solidarios y estar acompañados por el espíritu de unidad y compromiso con nuestra América, refirió y ratificó el compromiso de seguir avanzando en la cooperación, integración, la soberanía y la integridad territorial.

Cobertura completa de la II Cumbre de la Celac

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