El camino está frente a nosotros, solo debemos seguirlo - Cuba

El camino está frente a nosotros, solo debemos seguirlo

Hay que lograr una estrategia común, un proyecto en el que se unan en la palabra y la acción todas las intenciones de llevar adelante a Nuestra América, consideró el secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas, Alí Rodríguez Araque

Autor:

Mayte María Jiménez

Los organismos de integración constituyen hoy afluentes de un mismo río que, aunque han brotado en distintos momentos, forman un gran torrente de pueblos destinados a conquistar y defender su espacio en el escenario mundial, aseguró el secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), Alí Rodríguez Araque.

En exclusiva para JR comenzó invitándonos a una reflexión: «Partamos de una realidad histórica, nosotros conformamos una gran nación, y si definimos ese concepto, vemos que América Latina y el Caribe lo son, aun con diversas culturas, creencias, pero con los mismos problemas».

Sin embargo —alertó—, somos una nación fragmentada, y la gran tarea que tenemos por delante es unificar esas partes. «En ese propósito, Unasur, ALBA, Celac son afluentes de un mismo río, que van a desembocar en lo que es el objetivo común de todos: la unidad y la integración».

—En su mensaje a propósito de la II Cumbre de la Celac usted mencionaba la necesidad de crear estrategias conjuntas y fortalecer los vínculos entre los organismos regionales…

—Es necesario tener una estrategia común. Este es el primer problema a resolver. Un proyecto de esta naturaleza no puede tener éxito si no se unen todas las intenciones de llevar adelante a Nuestra América.

—En ese contexto, ¿cuáles serían las funciones de Unasur?

—El objetivo primero es contar con un plan de acción que impulse políticas concretas, que actúen sobre los principales problemas que afectan a la región como el desempleo y la pobreza. Buena parte de esta problemática pasa por el control sobre las riquezas naturales y el desarrollo que puedan alcanzar los países desde sus potencialidades económicas.

—¿Cómo lograr ese punto de encuentro en el aprovechamiento sostenible de los recursos?

—En la resolución 1803 de las Naciones Unidas, sobre la soberanía permanente de los recursos y riquezas naturales, se plantea el derecho de los pueblos y de las naciones a la soberanía permanente sobre sus riquezas en interés del desarrollo nacional y el bienestar del pueblo del respectivo Estado.

«Este es un tema que no se trataba antes en las agendas políticas de la región, y ya está presente en los diálogos y reflexiones de mandatarios y líderes de América.

«Desde Unasur, por un lado debemos hacer un inventario, y nos sorprenderá la riqueza que tenemos, por ejemplo, en el caso de los minerales. En este sentido, estamos proponiendo la creación de un Servicio Geológico Sudamericano. Igual queremos hacer con los bosques, el agua, el alimento.

«No obstante, pienso que tenemos bastante conocimiento en la región, solo que está disperso, y es necesaria la formación de recursos humanos que pongan ese potencial en función del desarrollo de la región.

«Es prioridad lograr una estrategia que proponga no solo la forma en la que se extraerían los recursos, sino que contemple el avance del potencial científico, y adapte las tecnologías a las realidades y necesidades regionales.

«La industrialización de recursos debe satisfacer requerimientos de Nuestra América, y lograr una cohesión para el financiamiento, desde la cooperación».

—La región sigue siendo diversa, ¿cómo se traza Unasur la estrategia de cohesión?

—Creo que las mayores diferencias pueden estar en cómo se trata el problema de la tierra. Sin embargo, en estas diversidades el tema de los recursos naturales debe verse como posible eje dinámico y articulador de todas las demás estrategias que puedan diseñarse en materia de industrialización, ciencia y tecnología, así como los siempre complejos problemas de la inversión.

«Esta enorme región, de más de 20  millones de kilómetros cuadrados y más de 600 millones de almas, cuenta con un potencial verdaderamente gigantesco para colmar las máximas aspiraciones de nuestros pueblos.

«Veo con gran optimismo el futuro de Unasur, del ALBA, de la Celac, tenemos la oportunidad de resolver realmente los problemas que aquejan hoy a América Latina y el Caribe, el camino está frente a nosotros, solo debemos seguirlo», concluyó.

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