Los dirigentes sindicales tienen que mostrar la utilidad del Sindicato

Cuba vive momentos difíciles, pero aun así el rol de la organización obrera sigue siendo el mismo: defender con justicia los intereses de los trabajadores, se definió en los debates en comisiones del XX Congreso de la CTC

Autores:

Alina Perera Robbio
René Tamayo León

Con la aprobación de los Estatutos de la Central de Trabajadores de Cuba y la elección del Consejo Nacional de la CTC, cuyos resultados serán anunciados hoy, culminó la sesión de este viernes del XX Congreso de la CTC.

En la presentación de los Estatutos se refrenda el carácter histórico de la CTC, como se dice en el proyecto discutido, una organización que es «el fruto de un largo y difícil proceso de lucha por la unidad del movimiento sindical cubano en el camino revolucionario transitado por nuestro pueblo, para alcanzar sus objetivos de justicia social, libertad e independencia».

Se señaló que la CTC «es una organización de masas integrada por todos los sindicatos y sus afiliados. Por su carácter, no son organizaciones del Partido ni estatales» y son autónomas.

Al mismo tiempo, se enfatizó en que la «CTC y los sindicatos nacionales que la integran reconocen abierta y conscientemente la dirección superior del Partido Comunista de Cuba, como destacamento de vanguardia y máxima organización de la clase obrera, acogen, hacen suya y siguen su política».

Quedó planteado, además, que es la «organización que representa a los trabajadores, jubilados y pensionados, sin discriminación por su ocupación laboral, nivel de instrucción, origen nacional, color de la piel, género, creencia religiosa, orientación sexual o cualquier otra lesiva a la dignidad humana».

Estos —agrega— están «organizados sindicalmente de forma voluntaria para defender sus legítimos intereses; propiciar la unidad, su papel dirigente y movilizador, contribuir a la educación económica, política, ideológica y cultural, y luchar por la elevación de la calidad de vida de ellos».

Estado de los lineamientos

En la tarde de ayer, y en sesión presidida por el Segundo Secretario del Partido, José Ramón Machado Ventura, los delegados sindicales recibieron una información sobre el estado de la implementación de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, a cargo del también miembro del Buró Político Marino Murillo Jorge, vicepresidente del Consejo de Ministros.

En la jornada, en la que participaron, además, el miembro del Buró Político, Salvador Valdés Mesa, vicepresidente del Consejo de Estado, y Ulises Guilarte de Nacimiento, presidente de la Comisión Organizadora del XX Congreso de la CTC, también se analizó la compleja situación demográfica del país, según los datos aportados por el Censo de Población y Viviendas de 2012.

Al referirse al curso de la implementación de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, Murillo recordó que este comenzó con las actividades de menor complejidad, a partir del 2013 se empezó a avanzar en las más complejas y, en este año y el 2015, habrá que enfrentar las tareas más trabajosas, como el reordenamiento monetario en el país, y en los años sucesivos, explicó, habrá que aplicar un control de los resultados de las políticas que se han ido implementando.

Señaló que el modelo económico y social cubano de desarrollo socialista tiene sus bases doctrinales en conceptos como los expresados por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, cuando señaló que construiremos una sociedad socialista próspera y sostenible.

Socialista porque se mantendrá la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción. Estos —explicó— «son los que garantizan el desarrollo de la nación a largo plazo de manera armónica y proporcional».

El socialismo —reflexionó el Jefe de la Comisión de Implementación de los Lineamientos— viene asociado a una relación de propiedad, todos somos copropietarios de los medios fundamentales de producción.

Y si todos somos copropietarios, entonces la satisfacción de las necesidades vitales para la vida nos toca a todos, como copropietarios de esos medios, expuso seguidamente.

No obstante —aclaró— eso no quiere decir que seamos exactamente iguales, «el igualitarismo tiene que desaparecer». Argumentó así que el nivel de vida y el de satisfacción dependerán del trabajo aportado. El trabajo tiene que ser la principal fuente de ingresos, agregó.

Al reflexionar sobre la tesis de Raúl de un socialismo próspero y sostenible, abundó, sin embargo, en que «próspero» es un concepto también asociado a la felicidad de las personas y el bienestar espiritual, no solo a lo material. Y lo «sostenible», señaló, está asociado al desarrollo, lo que no se desarrolla no se sostiene.

Para lograr ese propósito, Murillo Jorge agregó que Cuba tiene unas condiciones excepcionales para lograrlo, debido precisamente a la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción.

«Tenemos que aferrarnos a los principios. Los principios son los que dan continuidad al socialismo cubano», enfatizó.

Al mismo tiempo, señaló que también habrá que modernizar la gestión de esa propiedad social, y separar el concepto de propiedad del de gestión. «Se puede gestionar de diferentes formas la propiedad que es social, incluso bajo formas no estatales.

«El problema está en cómo hacer eficiente esa propiedad», señaló el Vicepresidente del Consejo de Ministros, lo que lleva a transformar la empresa estatal socialista.

Sobre el desarrollo del cuentapropismo, expuso que hoy hay unos 447 000, con personas que entran y salen de esa forma de gestión no estatal.

Al referirse a la conceptualización del modelo económico cubano, Murillo señaló que a esta definición se llegará «cuando se haya aplicado la totalidad de los Lineamientos».

Por otro lado, expuso que «llegó el momento de pensar a largo plazo», lo que quedará recogido en el Programa de desarrollo Económico-Social del país hasta 2030.

Reiteró así que «nadie tiene mejores condiciones en el mundo para elaborar una variable de desarrollo a largo plazo», porque en Cuba «todos somos dueños de los medios fundamentales de producción».

Hacerlo todo bien en función de la Revolución

«Trabajo político ideológico es todo lo que hagamos bien en función de la Revolución», expresó este viernes, en el capitalino Palacio de Convenciones, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, miembro del Buró Político.

El también primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros participó en la jornada de análisis de la Comisión No. 4, que en el XX Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) versó sobre el trabajo político ideológico, la defensa de la patria, y la unidad de los trabajadores cubanos, así como los resultados de la organización en el ámbito internacional.

Luego de que varios delegados hicieran uso de la palabra, Díaz-Canel valoró el debate como un ejercicio de pensamiento en el cual quedó explícito el compromiso de nuestros trabajadores. Y seguidamente hizo detallada referencia al discurso pronunciado por el Presidente cubano Raúl Castro, el 1ro. de enero del presente año, en el que  aporta un grupo de ideas alusivas a la necesidad de dar una respuesta eficaz en el trabajo ideológico.

El Primer Vicepresidente recordó la alerta hecha por Raúl en aquel discurso, sobre una campaña que promueve el retorno del capitalismo y del neoliberalismo en la Isla. Se trata de una corriente, subrayó Díaz-Canel, que trasciende el paradigma de la razón predominante en la época moderna, para ubicarse en un posmodernismo, que intenta convertir todo en mercancía, destruir el Estado, y articular un sistema alentador del individualismo, la vanidad, la falta de compromiso, y la desmovilización en torno a las ideas.

Sobre el proceso de actualización del modelo económico y social de Cuba, el dirigente retomó el concepto expresado en enero por el compañero Raúl, de que el escenario objetivo y el subjetivo se complementan, de modo que los cambios en la economía, dijo Díaz-Canel, no implican renunciar a las esencias ideológicas de la Revolución.

Igualmente volvió sobre la reflexión que hiciera el Presidente cubano acerca de cómo la juventud es diana estratégica de la subversión enemiga. Lo que quieren, afirmó, es crear una ruptura entre los más jóvenes y la generación histórica que ha liderado la Revolución en todos estos años. «Que la separación en el tiempo —exhortó Díaz-Canel— no se convierta en una separación ideológica».

En su criterio, y así lo expresó, la subversión político ideológica encuentra terreno fértil allí donde hay corrupción, donde no se atiende a las personas, donde no hay comunicación, donde no se crea, donde no se produce, donde se desconocen las raíces históricas de la nación, entre otras circunstancias que desarticulan lo virtuoso de los seres humanos.

El dirigente ponderó como filosofía de trabajo que gravite en todo empeño, hacer las cosas bien, y con belleza. Y no dejar un solo espacio vacío si de trabajo con lo subjetivo se trata.

En referencia al sector no estatal de la economía, el dirigente habló de ciertas corrientes ideológicas que buscan la ruptura entre ese ámbito y la Revolución. Ya empezaron por ahí intentos, denunció, para capacitar a quienes pertenecen a ese universo. Vamos a capacitarlos nosotros; a nosotros nos hace falta que ese sector tenga fuerza calificada.

Igualmente habló de desarrollar una combatividad consciente, pues lo mal hecho no debe ser visto como algo normal. El asunto es proyectar, organizar, informar, para luego implementar las ideas con éxito; y tener percepción de riesgo si de valores morales y espirituales se trata, así como no dejar que los problemas se acumulen, y ponderar la cultura del debate.

Sobre este último concepto, enfatizó que hay que saber dialogar y debatir, hay que saber escuchar: «Si todos nos escuchamos, respetamos y aprendemos, avanzamos».

Como el trabajo que concierne a la voluntad del hombre todo lo abarca, las intervenciones de los delegados en la Comisión incluyeron múltiples aristas relacionadas con el trabajo sindical. Rafael Castro, del sector de la Salud, mencionó a las asambleas de afiliados como espacios vitales para la labor político ideológica.

Es en el colectivo de trabajadores, dijo, donde se define con más justicia si un compañero tiene o no las condiciones para representar a los suyos en cualquier tarea; y es en ese colectivo donde nacen los mejores reconocimientos a quienes se destacan.

Del sector de la Educación, el delegado Humberto Calderón comentó que el trabajo del Sindicato es antes, durante y después de eventos como un congreso, y que el trabajo político ideológico es el eje que atraviesa el funcionamiento de todas las instituciones, y de cada ser humano.

En el espíritu de todas las intervenciones estuvo presente la necesidad de prepararse para dirigir en el mundo sindical, o en otros muchos de la sociedad; la importancia de estudiar la historia del país, así como el valor de dar espacio, confianza y protagonismo a las nuevas generaciones. Un reclamo resultó recurrente: seguir batallando por la liberación de los luchadores antiterroristas cubanos, injustamente presos en cárceles estadounidenses.

Una tarea estratégica

La batalla por la eficiencia económica, como una tarea estratégica, y las acciones del movimiento sindical para su materialización, concentraron el debate de la Comisión No. 2 del XX Congreso de la CTC.

Acompañados por el Segundo Secretario del Partido, José Ramón Machado Ventura, los delegados compartieron resultados positivos, experiencias y preocupaciones sobre la productividad, los salarios y el control obrero, y la proyección del movimiento de innovadores y la ciencia en un debate caracterizado por los sindicalistas como de presente y futuro para el país.

Gerardo Sarduy López, dirigente sindical en la UBPC cañera 13 de Octubre, de Villa Clara, refirió que desde el surgimiento de esa cooperativa, en 1993, los rendimientos cañeros han mantenido una tendencia al alza, llegando hoy a producir 61,10 toneladas de la gramínea por hectárea, algo que muy pocas unidades productivas de la nación pueden lograr.

Los miembros de la comisión discurrieron sobre la importancia de que las secciones sindicales se conviertan en catalizadores de los intereses de sus afiliados y todo el universo laboral, sobre todo en las asambleas de trabajadores.

En tanto, en la Comisión No. 1 se enfatizó en que «si no hay afiliados, no habrá Sindicato». Parece una verdad que sobra. Plantearla, sin embargo, entraña un gran desafío, porque apunta a la motivación de las personas, y a cómo una organización logra engrosar sus filas desde una labor de inclusión inteligente y eficaz.

El concepto fue compartido por Salvador Valdés Mesa, miembro del Buró Político y vicepresidente del Consejo de Estado, durante la jornada de análisis de la Comisión No. 1 del XX Congreso de la CTC, que versó sobre «Funcionamiento del Sindicato, premisa imprescindible para elevar su papel de representante de los trabajadores, capacidad de convocatoria y movilización».

Los actuales dirigentes sindicales —resaltó Valdés Mesa— tienen que prepararse continuamente, y deben estudiar el pensamiento de un líder como Lázaro Peña, quien fue muy preclaro en entender y defender la línea de la Revolución y de Fidel, la voluntad de sumar por encima de cualquier interés sectorial. «Los dirigentes sindicales, añadió, tienen que mostrar la utilidad del Sindicato».

La sindicalización, definió Salvador Mesa, es la tarea más importante de la organización de los trabajadores en el socialismo. Lo vital es organizar, convocar, movilizar.

En el informe que sirvió de pórtico a este encuentro, y que contó con la presencia de 350 delegados, se destaca una «mayor regularidad» de las asambleas de afiliados; pero también se expresa que aún subsisten problemas en la preparación y desarrollo de las mismas.

Por eso muchas de las intervenciones en la comisión tuvieron que ver con las asambleas de los afiliados, allí donde se presenta a un joven que llega a un centro laboral, o se rinde cuentas sobre el presupuesto del año, o se estimula al mejor, o se explica cualquier situación de interés para los trabajadores.

Nélida Durán, maestra jubilada, de Cienfuegos, quiso hacer énfasis en la trascendencia que implica la preparación de los dirigentes sindicales. Ellos, destacó, deben estar al tanto de lo que pasa en su país y en el mundo. Y recordó a Jesús Menéndez, quien visitaba a sus trabajadores fuera o no sencillo llegar a los lugares.

Demostrando el valor que hay en la experiencia, otra jubilada recordó que la Isla vive momentos difíciles, pero que aun así el rol del Sindicato sigue siendo el mismo: defender con justicia los intereses de los trabajadores.

La Comisión No. 3 versó sobre «El sindicato en la representación y atención a los trabajadores, y los desafíos ante las nuevas formas de gestión en el escenario laboral».

El informe de este grupo de trabajo enfatizó una idea transversal en el Congreso, que en nuestra sociedad el Sindicato tiene dos misiones principales; una, «la sindicalización de los trabajadores, definida como la tarea político ideológica más importante en el funcionamiento sindical, y la segunda, sustentada en la anterior, la de representarlos y defender sus derechos ante el empleador».

Un tema debatido con énfasis fue la atención a los trabajadores no estatales. Se refirió que en consideración a su crecimiento, el carácter heterogéneo de su composición y la diversidad de modalidades, resulta imprescindible «su organización y sindicalización, lo que unido al fortalecimiento del trabajo político ideológico favorezcan espacios de coordinación que les permitan además de su reconocimiento social, contribuir al desarrollo de actividades productivas y de servicios».

La jornada matutina de las cuatro comisiones concluyó con la discusión y aprobación de los dictámenes de cada una, los cuales serán presentados hoy en la sesión plenaria.

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