Muchas piedras en el camino

Significativas pérdidas financieras, carencia o inoportuna llegada de insumos imprescindibles, además de problemas subjetivos, tales como debilidades en los contratos y el vencimiento en almacenes de productos costosos para el país, entorpecen el despegue del sector agrícola, según se reconoció en un crítico balance de la gestión del Ministerio de la Agricultura en 2013

Autor:

Marianela Martín González

La peor piedra que tiene en su camino el Ministerio de la Agricultura (Minag) son los escollos financieros que entorpecen el desarrollo y perfeccionamiento del sector, consideró Gustavo Rodríguez Rollero, titular del ramo.

La referida aseveración trascendió en el balance de ese Ministerio correspondiente al año anterior, donde se develó que 86 empresas (el 21 por ciento del total) cerraron con pérdidas, las cuales suman en su conjunto un poco más de 210 millones de pesos.

Según hizo constar el informe previamente circulado entre directivos y especialistas que participaron en el resumen, las causas fundamentales de esa situación fueron la pérdida y muerte de animales, multas, moras en indemnizaciones, así como faltantes y mermas por otros conceptos.

La situación financiera del organismo es muy crítica, a pesar de los financiamientos recibidos. Por solo poner un ejemplo: las deudas bancarias de las cooperativas cerraron con más de      1 280 millones de pesos.

Gabino Méndez, subdelegado de Economía de la Delegación de la Agricultura en Matanzas, lamentó lo que significa para las empresas y cooperativas el endeudamiento. Esta situación no es privativa del territorio yumurino, aclaró el Ministro.

El especialista dijo que resolver ese problema es condición indispensable para lograr los propósitos que se persiguen con el perfeccionamiento del organismo, y calificó de casi impagables los niveles de endeudamiento de varias empresas matanceras, entre ellas algunas que se encuentran enclavadas en dos municipios donde se experimentan dinámicas para potenciar el desarrollo local a nivel nacional.

«Sin un apoyo del Banco y una renegociación es imposible enfrentar el encargo estatal y acometer las inversiones necesarias para el desarrollo. Mucho menos pensar en desarrollo local», consideró.

Según manifestó, la Empresa de Acopio de Matanzas debe cerca de 25 millones de pesos a los productores, solo por concepto de compra de frijoles. Eso ha motivado que no pocos desvíen cosechas de este grano hacia otros destinos, e incumplan con el encargo social y, por ende, con los contratos.

«Hay que hacer diferentes análisis financieros que incluyan los intereses de los créditos», afirmó.

Explicó cómo en su territorio están pagando la sostenibilidad de infraestructura de otros organismos, entre estos el funcionamiento de 44 estaciones de bombeo, con los gastos de mantenimiento y energía de las mismas incluidos, sin que nadie los remunere por esos desembolsos. También se refirió al gasto de electricidad en bateyes, por los cuales le deben a la Empresa Eléctrica más de cuatro millones de pesos, que no podrán pagar.

«Esta situación financiera tiene intríngulis propios de la agricultura y otros que no le pertenecen. Ahora, para entregarle a Recursos Hidráulicos esas 44 estaciones de bombeo hay que ponerlas como “niñas preciosas”. Eso lleva miles de pesos que no tenemos».

María Elena Vélez, viceministra del Ministerio de Economía y Planificación, acotó que el Banco no debe asumir la responsabilidad de condonar deudas. Que la manera en que se resolverá la difícil situación financiera de la agricultura debe ir precedida de un análisis profundo y bien fundamentado.

Otro de los lastres de 2013 en la economía de la agricultura tiene su expresión en la deficiente ejecución del plan de inversiones. El mismo solo llegó al 83 por ciento, debido a falta de calidad y rigor en los estudios de factibilidad, insuficiente elaboración y aplicación de proyectos, falta de integración entre los actores, así como uso inadecuado de contratos y de la redacción de bases generales o contratos marco.

Otras sombras

La situación zootécnica en el país en el período analizado se comportó estable, aunque, según se informó, persiste la ocurrencia de hechos que afectan la salud de los animales y el hombre, como la tuberculosis y brucelosis bovina y bufalina. Además, se incrementó, con relación a 2012, la peste porcina que afecta a todas las provincias, excepto a Ciego de Ávila.

Por diferentes causas, entre estas los accidentes, la desnutrición, trastornos gastroentéricos y respiratorios, el ganado vacuno tuvo pérdidas por mortalidad ascendentes a 184 244 animales, lo cual representa un incremento de 0,35 por ciento con relación al año precedente.

La Isla de la Juventud —donde, según el Ministro, se diseñaron planes de entrega de leche y carne sin tener en cuenta la masa real ganadera— está enfrascada en un proceso de ordenamiento, que comenzó por recoger al ganado suelto en carreteras.

Según Antonio Joaquín Perna, delegado de la Agricultura en ese Municipio Especial, en lo que va de año en ese territorio se decomisaron aproximadamente 25 animales, y casi nadie ha ido a reclamarlos, pues no se sabe si son de algún tenedor particular o estatal.

«Ese descontrol nos tiene preocupados con el cumplimiento del plan de leche y carne. No tenemos los datos exactos de cuántos animales hay para asumir esos compromisos con el Estado. Estamos esperando el conteo», afirmó.

Dijo que ya han recuperado algunas vaquerías y continuarán, porque el desvelo de la Isla de la Juventud, en medio de otros problemas, es el control de la ganadería.

Sobre el tema intervino Roberto León Acosta, director general del Centro Nacional de Control Pecuario (Cencop), quien aseguró que hacía mucho tiempo no se realizaba un conteo como el que ahora está teniendo lugar, el cual ha registrado una cifra significativa dispersa en cerca de dos millones de hectáreas dedicadas a la ganadería.

Rodríguez Rollero manifestó que se han aprobado 13 medidas para restablecer y reforzar la autoridad de Cencop, diluida por  los avatares del período especial, pero significó que la potestad no la reviven tan solo los decretos y leyes, sino el trabajo sistemático y profundo.

Asimismo, resaltó la necesidad de atender e intercambiar con los 376 criadores raciales que existen en el país, a fin de recuperar el fondo racial nacional.

Recuperar al técnico y al médico veterinario es también uno de los desafíos de la agricultura para salir adelante. La desmotivación por los bajos salarios y las malas condiciones para garantizar la labor de estos especialistas fue reconocida por el doctor José Antonio Fraga, director del Grupo Empresarial Labiofam, quien por muchos años trabajó como técnico veterinario en la base y conoce de los rigores que demanda esa especialidad para diagnosticar y curar los diferentes ganados.

En esta ocasión se debatió sobre la necesidad de completar con técnicos fitosanitarios las diferentes formas productivas, no solo para combatir plagas y enfermedades, sino para prevenirlas y garantizar la aplicación de los insumos agrícolas con criterios adecuados y usar los medios biológicos para contrarrestar plagas y otros daños.

Alfredo Ramos, jefe de Servicios Fitosanitarios de Güira de Melena, en Artemisa, refirió que en ese municipio los técnicos se reúnen semanalmente para discutir los asuntos relativos a la sanidad vegetal, y han incorporado prácticas agroecológicas sustentables, que incluyen combinar 3,4 kilogramos biológicos cada siete kilogramos de productos químicos.

En el balance se señalaron dificultades para implementar las políticas agrarias aprobadas por falta de completamiento de especialistas y capacitación en los temas de Derecho Agrario.

Como causales de buena parte de los problemas que gravitan en el surco fueron identificadas la carencia de insumos imprescindibles y la inoportuna llegada de los mismos, además de problemas subjetivos e inconcebibles, como debilidades en los contratos y el vencimiento en almacenes de empresas y bases productivas de productos costosos para el país y necesarios para producir.

Por razones como esas, el arroz destinado al Ministerio de Comercio Interior solo se completó al 81 por ciento, el frijol al 65, el huevo al 97, la carne vacuna a la industria solo al 97, la carne de ave al 98, la leche para la industria al 88, y el café que debía entregársele al Ministerio de Industria Alimentaria apenas rebasó el 73 por ciento.

Continuar prestando ayuda práctica al desempeño de las formas productivas no estatales para lograr el perfeccionamiento de su modelo de gestión sin interferir en su autonomía, quedó como uno de los siete acuerdos emanados de este encuentro, sumamente crítico, pero transparente y aleccionador.

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