Los hombres del fuego en San Felipe (+ Fotos)

Durante cinco días de labor ininterrumpida, brigadas profesionales del Cuerpo de Guardabosques y otras conformadas por miembros de zonas de defensa de las comunidades afectadas, han enfrentado el desastre natural

Autor:

Yahily Hernández Porto

CAMAGÜEY.— «Estaba en la cocina, aquí en la loma, en el campamento, y al alzar la vista vi aquella cortina de humo que no se parecía a ninguna anterior en los últimos años. Me dije: con el viento que hay y esa humareda negra, esto será grande», recordó Manuel Risco Acosta, guardabosque que durante dos décadas ha combatido los incendios forestales.

«Fue sobre las diez y veinte de la mañana —agregó el experimentado hombre de verde olivo— y en unos cinco minutos estábamos caminando toda la tropa hacia la candela, que no demoró en propagarse».

Así comenzó una jornada intensa de «apagafuego» que ha durado cinco días de labor ininterrumpida.

«Desde el pasado viernes, en la meseta de San Felipe se trabaja día y noche. Y aunque el desastre natural se extiende a los municipios de Sierra de Cubitas, Camagüey, Florida y Esmeralda, se mantiene controlado, pero no sofocado», informó este martes a JR el coronel Benito Santos Tena, jefe del Cuerpo de Guardabosques de Camagüey.

Los matachispas

El calentamiento a pleno mediodía de la zona de Los Güiros hace que el trabajo de los jóvenes combatientes se complejice, pues las pajas en llamas esparcidas y arrastradas por el viento originan nuevos focos, y con ellas lengüetas de candela brava en medio del monte.

Bajo humo, sol y candela, este diario se personó en Los Güiros, donde una de las brigadas de jóvenes guardabosques daba contracandela al fuego de San Felipe.

«Esto está que quema, la espalda arde del calor y las chispas que caen en el cuerpo sientes como se apagan con el sudor», contó el joven de 22 años Roldis Áreas Ochoa, quien junto con otros 11 compañeros mantiene bajo control esta zona, en la que continuaban apareciendo focos de candela.

Para este guardabosque nada es comparado con lo vivido durante las primeras horas, allá por la Torre de los Overos. «Nunca se me olvidará cómo las llamas cogieron una altura que sobrepasó la pipa de agua. Nos batimos de tú a tú con la candela, que no pudo avanzar».

La historia de Amaury Romero, de 28 años de edad, aunque menos peligrosa, es muy reflexiva. «No hay nada más triste que ver las aves caer quemadas en los ríos, y todo animal que se te cruza en el camino es como un recuerdo permanente de que hay que evitar los incendios; nada queda en pie», insistió.

«Esto ha sido duro, complejo y muy agotador, porque cuando piensas que terminaste, se avistan o te avisan de otra humareda en el monte, que pone en peligro lo logrado hasta el momento, y es que no penetre el fuego al bosque de plantación».

Vigilancia extrema

El coronel Benito Santos Tena Macías, jefe del Cuerpo de Guardabosques de Camagüey reveló a JR que unas 4 500 hectáreas se reportaban afectadas fuera del patrimonio forestal de la meseta de San Felipe y otras mil dentro de este, sin sufrir afectaciones el macizo boscoso, principal objetivo de los cerca de 200 hombres movilizados.

«Durante estos días —puntualizó— ha permanecido activado en composición reducida el Consejo de Defensa de la provincia, y se aplican las medidas correspondientes a cada una de las fases. En estos momentos se mantiene la fase de alarma para los municipios dañados».

Santos Tena explicó que a las labores contra el incendio se han incorporado brigadas profesionales del Cuerpo de Guardabosques especializadas de la Empresa Forestal Integral, y otras conformadas por miembros de zonas de defensa de las localidades que enfrentan el desastre natural.

«Una patrulla aérea para la observación en tiempo real del siniestro, que permite coordinar las acciones para su contención, se ha activado en toda la zona perjudicada», detalló.

Refirió que se han sumado las fuerzas voluntarias de las comunidades afectadas, así como sus cuerpos de bomberos. «Se han abierto en toda la zona afectada más de 150 kilómetros de trocha para controlar y liquidar el fuego.

«Hasta el momento no hay pérdidas de vidas humanas. No obstante, se mantienen todas las medidas de urgencia, incluida la de garantizar ambulancias del Sistema Integrado de Urgencia Médica para brindar servicio especializado a los combatientes que han inhalado gases tóxicos. Unos 20 hombres han sido atendidos, y se han incorporado después de su recuperación a combatir nuevamente el fuego».

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