Toco madera… (I) (+ Fotos)

La tala ilegal que engorda el «mercado negro» no se detiene. Las leyes sancionan a los infractores, pero la «letra» parece no entrar. ¿Un mercado legal que sacie las necesidades será la solución?

Autores:

Ana María Domínguez Cruz
Yuniel Labacena Romero

Eran cerca de la seis de la tarde. Félix daba los toques finales a una de las vistosas piezas que elaboraba en su carpintería particular, para luego irse a casa. Como sucede cuando necesita adquirir madera, llegó el vendedor y le avisó que ese día había una «oferta».

Guardó los instrumentos y se dispuso a buscarla. Marcó por el celular al chofer que le hacía el favor de trasladarla y se pusieron de acuerdo. El vendedor dijo tener otra vez el «permiso de la Forestal», señal de que no habría problemas, y se dirigieron al aserrío donde estaba lista la madera que necesitaba.

Como de costumbre, entraron y conversaron con el portero. Cargaron y se fueron a casa. Por suerte la policía no los sorprendió «comprando» la madera ni tampoco en el traslado a la carpintería. Félix estaba satisfecho, pues tenía segura la materia prima para emprender nuevos trabajos.

Una experiencia similar nos contó Ángel, aunque su modus operandi es diferente. Asegura que él llega equipado con su motosierra al monte y allí corta los troncos para luego venderlos en la «bolsa negra». Manifiesta que esta vía es un poco más fácil, porque con el «permiso de la Forestal» solo tiene que cortar los bolos de madera y muchas personas los compran así mismo.

Refiere Ángel que el traslado es lo más difícil porque no todos los choferes quieren hacerlo por los problemas que se pueden buscar, aun teniendo el permiso de las entidades para el traslado de la mercancía. Muchas veces, confiesa, lo que hacen es «pasar gato por liebre» al traer madera en vez del producto que dice la factura.

La tala ilegal de madera para venderla en el «mercado negro» no se detiene, lo que se ha convertido en un serio problema que amenaza a nuestro ecosistema. A pesar de la existencia de leyes que sancionan a los infractores, la corrupción y la indisciplina han encontrado cobija donde no debería ni pensarse.

¿Qué propicia la ocurrencia de estos hechos? ¿Quiénes pueden comercializar madera en el país? ¿Cuánto se cumple la Ley Forestal, y qué pasa con quienes no la acatan?

El bosque grita

En el 2013 se impusieron 19 993 multas por el Cuerpo de Guardabosques, las que suman un valor total de más de tres millones de pesos, y se registró un aumento de más de 5 000 pesos con respecto al año 2011 y de 3 000 en relación con 2012.

Lilian San Martín, especialista del Departamento de Gestión de la Protección de los Recursos Naturales de la Jefatura del Cuerpo de Guardabosques de Cuba, revela que el año pasado se decomisaron 2 274,11 metros cúbicos de madera. De estos, 1 049,4 fueron en bolos, 869,7 en madera aserrada y 355,01 en rolliza, cifras que también muestran un aumento considerable con respecto a años anteriores.

«El escenario actual de las afectaciones a los recursos naturales del país es muy complejo. Los incendios forestales, la caza y la pesca furtivas, la introducción de especies exóticas invasoras y la tala de bosques para la obtención de madera son las principales, a lo que se adiciona el impacto de las nuevas formas de gestión económica.

«Se incumple la legislación vigente en muchas ocasiones, y se cometen delitos, en tanto se sustraen de entidades estatales algunas materias primas y productos que se requieren para la producción de muebles, colchones, bebidas y artículos de plástico, entre otros.

«Las licencias permitidas de artesano, leñador, carpintero y aserrador en el trabajo por cuenta propia, sin la existencia de un mercado que les ofrezca la posibilidad de obtener madera, estimulan una serie de ilegalidades, lo que no justifica el daño continuo a la naturaleza que pueden provocar», explica San Martín.

También manifiesta la especialista que la Terminal de Ferrocarriles es el punto donde se reciben y detectan la mayor cantidad de productos forestales que arriban a la capital desde distintos destinos del país, por lo que la vigilancia en este lugar se ha reforzado.

El Cuerpo de Guardabosques de Cuba detectó además, irregularidades en los acopiaderos. «En Pinar del Río, por ejemplo, se identificó en 2013 un volumen aproximado de 1 270 metros cúbicos de maderas en bolo, rollizas y bolillos de pino sin protección, es decir, a la intemperie.

«En el Acopiadero de Palenquito, perteneciente al municipio guantanamero de Manuel Tames, existen 57 326 metros cúbicos de cedro desde hace un año, lo que propicia la pérdida del producto, ya sea por degradación o por desvío», apunta.

La situación con las maderas preciosas es delicada, en especial, con el cedro. Comenta San Martín que en Sancti Spíritus, en lo que va de año, se han decomisado 46,245 metros cúbicos de esa madera; de ellos, 31,034 en bolo y 15,211 aserrada.

«En Villa Clara, solo en los municipios de Manicaragua y de Remedios, donde existen las mayores concentraciones de esta especie, se han otorgado un total de 153 guías (documento autorizado por el Servicio Estatal Forestal para la corta, tránsito y otras operaciones de la madera) por más de 128 metros cúbicos, hecho que no se corresponde con la necesidad de proteger esta madera.

«En la Isla de la Juventud se descubrió en el Área Protegida La Cañada la tala de cinco cedros verdes. Se comprobó la existencia de una guía de corta sanitaria, pero en realidad árboles dañados, secos o con otras afectaciones no se tocaron», puntualiza.

Las violaciones se multiplican en lo concerniente al tema de la madera, sostiene la especialista. «En julio de 2013, en el Punto de Control de la Policía Nacional Revolucionaria de la ciudad de Las Tunas fue detenida una rastra refrigerada estatal con un cargamento de 16 716 metros cúbicos de cedro aserrado con motosierra, en forma de bloques; sin embargo, la carta porte describía que la carga era de latas de sardinas.

«En inspecciones realizadas el pasado mes de noviembre en la Finca Vega de los Toros, en Guantánamo, se detectó la presencia de bolos de cedro abandonados en el bosque y se comprobó la tala de 20 cedros y una caoba. Lo preocupante es que en esa finca solo quedan dos cedros en la actualidad», expresa.

Pero existen otras irregularidades. Los requisitos para la poda de árboles en las ciudades con el objetivo de proteger las redes eléctricas no siempre se cumplen cabalmente, agrega San Martín. En algunos casos se incumplió la disposición de proteger la madera extraída de estas podas, que cuenta con un valor comercial para su aprovechamiento por la Empresa Forestal.

En los acopiaderos, a partir de una inspección, se detectó la falta de condiciones para el almacenamiento, no se apreciaron los volúmenes en correspondencia con los trabajos realizados y no existía el control de estos ni de su beneficio.

El Cuerpo de Guardabosques mantiene la realización de operativos de enfrentamiento con sistematicidad para evitar este tipo de ilegalidades que afectan a nuestro ecosistema, enfatiza San Martín, pero estas encuentran vías de escape por caminos que no se han tomado en cuenta.

Con serrucho, martillo y clavos

Indagar cómo obtienen la madera quienes desarrollan el trabajo por cuenta propia con la licencia de carpintero fue un tema peliagudo. En un sondeo realizado por este diario, nuestros entrevistados coincidieron en que no existe una entidad donde adquirir esta materia prima, esencial para desarrollar su oficio. Ello es una condición que propicia que muchos protagonicen hechos delictivos, y lo más preocupante es que no se mide lo que esto implica para la legalidad y la institucionalidad del país.

Muchas veces cuando se intenta hacerlo de forma legal, ello lleva un «papeleo» enorme, por lo que la mayoría considera que es mejor comprarla en el «mercado negro», sin olvidar las ventajas en los precios.

Así expuso el joven Mario Escalona, quien hace dos años se desempeña como ayudante en una carpintería. Con palabras entrecortadas, asegura que a ellos la madera se la traen otros compañeros, que la cogen en las lomas y la venden en las ciudades a diferentes precios, según el tipo que sea.

«Un pie de madera* puede oscilar entre 12 y 15 pesos en CUP cuando te la venden. Casi siempre es por encargo, aunque en otras ocasiones aparece de improviso, porque quienes la traen la pudieron resolver en ese momento y hay que comprarla, pues de lo contrario te quedas en el aire. A veces maderas como el cedro, aun teniendo el dinero, no es fácil encontrarlas».

Coincide con él Marlon Rodríguez, otro carpintero, quien señala que otras veces, cuando le avisan de alguna madera deben buscarla de noche, en carros que ellos mismos alquilan porque aunque tienen «el permiso de la Forestal», la policía se la puede decomisar y cobrarles multa a los choferes que la trasladan.

Apunta que quienes venden la madera van con sus motosierras al monte y de ahí la llevan a aserrar, por supuesto, a entidades estatales. «Esa es la que nos venden a nosotros, hecha listones para trabajar. Ellos dicen poseer documentos de la Forestal para hacer los trámites, así que no me preocupo».

Un entrevistado que quiere mantener el anonimato, nos interpela en la conversación: «¿Cuántos años hace que no se le vende madera a la población o a quienes trabajamos en las carpinterías? Si aquí se pudiera comprar madera de forma legal en alguna entidad, los leñadores tendrían menos clientes».

Sobre el precio, otras personas consideran que especies maderables como la majagua cuesta 15 pesos en CUP el pie, y otras más duras y preciosas como el cedro y la caoba están a 17 pesos en CUP. Pudimos conocer también que una puerta estándar puede llevarse aproximadamente 50 pies, mientras que una ventana pequeña hasta 15.

Sacando cálculos, la madera para una puerta de caoba puede salir entonces en 850 pesos en CUP, y sumando la mano de obra, ya serían 2 500. El valor de otras piezas es similar: un juego de sillón (2 500), un juego de comedor (5 000) y unas mesitas de noche (625).

Migdalia Benítez, cuyo esposo es carpintero, dice que por la Forestal es muy difícil adquirir madera. «Por la “izquierda” es mejor: tú la encargas y tienes algo seguro para cuando le cae al vendedor, lo que sí debes asegurarte del precio, porque depende de donde la traigan» y añade que cuando viene de provincia te sale más cara.

«Hasta ahora no conozco de una sola tienda donde comprar una sencilla tabla para arreglar cualquier mueble y en las empresas forestales es difícil llegarle por las diversas trabas», afirma su esposo.

En las empresas forestales integrales de algunos municipios se vende la costanera, como se le llama a esa parte de la madera que las personas utilizan para fabricar sus casas de tabla. «El precio puede variar entre seis y ocho pesos en CUP, pero adquirirla también es un dolor de cabeza», agrega.

Sin embargo, se continúan fabricando juegos de sala y de mesa, camas y muebles con elegancia y estética diversas, sobre todo porque tienen gran aceptación en la población.

Los precios son altos, como sostiene Esther Sosa, en Marianao, pero si deseas muebles que valgan la pena lo mejor es buscar a un carpintero particular. «¿Qué te venden en la shopping? Camas y otros muebles de tubos, que hay a quienes le gustan, pero otros preferimos piezas de madera buena, más duraderas y con elegancia».

Encontramos a Mario García y a su esposa Elena Rodríguez en el departamento de mueblería de la tienda recaudadora de divisas Carlos III, y recién compraban un mueble para la sala de su casa, en el que podrán colocar el televisor, adornos y otros equipos.

«El modelo está bonito, con brillo y excelente terminación, pero sabemos que no es madera buena, que lo que vemos es un enchapado y que lo otro, mejor ni saber. Hay opciones con los carpinteros por ahí, pero de todos modos va a ser caro, y esto está de moda», nos dijo ella.

Para amueblar tu casa solo hay dos caminos, nos define Zenaida Brito, de La Lisa. «O vas a la shopping o lo mandas a hacer con un carpintero, porque en las tiendas en moneda nacional no encuentras nada. Si hay algún mueble, no es de óptima calidad, o es de materiales como aluminio, bagazo, y tampoco son atractivos. Para que te duren y luzcan bonitos, con diseños tallados y otros acabados, ¿qué mejor que un mueble de caoba, de cedro o de otra madera buena?».

Pero, ¿solo se las ingenian por vías ilícitas quienes se dedican a la carpintería? ¿Qué sucede con quienes nos ofrecen en las ferias de artesanía tallas de diversas dimensiones y hasta muebles?

*El pie de madera (unidad cubana) equivale a 0,002 359 74 m3

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