¿Ojos con «swing»?

En el uso de lentes de contacto de colores con fines estéticos no siempre se toma en cuenta los riesgos que entraña para la visión

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

Con 15 CUC ya puedes cambiar el look, le aconsejó Tamara, y Carolina se propuso ahorrarlos para tener, como ella, unos Freshlook azules. «Sorprenderé a todos en la escuela y cuando me tiña de rubio, pareceré una artista de cine», pensó.

Una rápida búsqueda la llevó a contactar con quien ofertaba los lentes cosméticos más baratos, y a la semana siguiente, luego de la colecta familiar, Carolina se vio ante el espejo «más bonita, diferente, con más swing».

Su amiga le sugirió mantenerlos siempre en el líquido que traen consigo, y fue quien le enseñó a colocárselos. «Después se nos ocurrió juntar el dinero entre las dos y comprar un par de color verde, y prestárnoslo de vez en cuando, para variar», comentó Carolina.

Ella contó a esta reportera que también los venden grises, blancos, amarillos y con colores que semejan la mirada de un tigre, de un gato, de un dragón. «La verdad es que te dan tremendo “toque”, y no te pareces a nadie».

Afortunadamente, Carolina pudo hacerme el cuento mientras yo le «descubría» sus ojos pardos, con los que vino al mundo, muy parecidos a los míos. Por poquito no hubiera podido mostrármelos con esa naturalidad, de no ser por que aquella conjuntivitis, el lagrimeo constante y el ardor en los ojos, tuvieron remedio fácil.

«Mis ojos se enrojecían, me ardían, y me daba la sensación de que tenía una pestaña o algo raro dentro, lo que me hacía sentir muy incómoda. Después tuve una conjuntivitis que parecía que no se me quitaría, y cuando fui a la consulta, me asusté bastante porque la doctora me dijo que podía hasta perder la vista».

Claro, que si alguien tiene problemas de visión, preferimos verlo con lentes de contacto y no con espejuelos, porque desde el punto de vista estético luce mejor.

Pero, si en vez de necesitar de manera obligatoria las lentillas, tan solo queremos cambiar el color y la intensidad de nuestras pupilas por moda o para parecernos a alguien, ¿qué nos lleva a pensar que su uso no requiere de la consulta de un especialista?

Veo bien… ¿y me veo bien?

Fue Leonardo da Vinci quien observó en 1508 que, al hundir la cabeza en un recipiente de cristal con agua, se modificaba la visión. Con los años, posteriores investigaciones perfeccionaron aquella teoría. En 1887, el soplador de vidrio alemán F. A. Muller creó las primeras lentes de contacto conocidas, y al año siguiente, el médico alemán Adolf Eugen Fick y el óptico francés Edouard Kalt crearon unas lentes de contacto de vidrio para corregir defectos visuales, las que cubrían todo el frente del ojo, eran pesadas y se podían tolerar solo unas pocas horas.

Existe constancia de que las primeras lentes corneales de metacrilato, para corregir los defectos visuales, fueron fabricadas por Kevin Tuohy en 1948, y dos años después, Otto Wichterle y Dreifus fabricaron las primeras lentes de contacto blandas.

Agradecen todas las invenciones aquellos que necesitan usar lentes de contacto para ver bien, y también los que echan mano de las lentillas cosméticas, carentes de un fin óptico o terapéutico.

Los lentes de contacto, cualesquiera que estos sean, pueden afectar seriamente los ojos y por consiguiente la visión, cuando no se toman en cuenta las recomendaciones de un facultativo, aseveró la doctora Susana Márquez Villalón, especialista de segundo grado en Oftalmología, quien ofrece consulta en el Servicio de Córnea en el Hospital Ramón Pando Ferrer, en la capital cubana.

Las instrucciones precisas para el uso del lente de contacto no deben violarse, pues hacerlo compromete la visión, añadió. «No se trata solo de aprender a colocarse el lente y de adaptarnos a él, sino de respetar las normas de higiene que requiere su mantenimiento, conservación y manipulación, pues se pueden introducir todo tipo de impurezas y bacterias al interior de nuestros ojos y desencadenar enfermedades».

Para prescribir el uso de una lentilla se le realizan al paciente evaluaciones refractivas, análisis del globo ocular y de toda la superficie, para garantizar que estén las condiciones físicas necesarias para su colocación, agregó la doctora.

«Acuden a esta consulta con frecuencia muchas personas de entre 15 y 35 años que decidieron un día cambiarse el color de los ojos y lo hicieron por su cuenta, sin consultar un especialista, y sin saber cómo proceder.

«El uso incorrecto de un lente cosmético, su préstamo de una a otra persona o su conservación sin las soluciones específicas han sido las causas de la visita de estas personas al hospital, al que llegan con síntomas de alarma innegables.

«Enrojecimiento del ojo, lagrimeo, sensación de cuerpo extraño, disminución de la agudeza visual, molestias y un malestar inexplicable son los detonantes que obligan a venir a estas personas, quienes en algunos casos llegan con conjuntivitis, reacciones de hipersensibilidad y ulceraciones no graves en la córnea».

No pocas presentan lesiones más comprometedoras, como las úlceras corneales graves, explicó la también profesora auxiliar y máster en Ciencias. «Se requiere entonces el ingreso del paciente, indicarle un tratamiento altamente costoso para el país, y su mejoría clínica presentará de todas maneras una opacidad o leucoma corneal, con la consiguiente disminución de la agudeza visual y la necesidad de usar espejuelos».

No pocas personas con colores falsos en sus ojos ha atendido Márquez Villalón. Acuden a la consulta con una úlcera corneal grave perforada y, por tanto, requieren de un trasplante. «No se trata de alarmar en vano; la córnea puede ser perforada en 12 horas y no es cosa de juego perder la visión o llegar hasta un salón de operaciones por una decisión frívola».

Cada tipo de lentilla tiene su propia solución de limpieza, de mantenimiento y de lubricación y debe ser esa la que se utilice, además de que las manos deben estar limpias antes de manipular el lente, insistió la doctora.

«Aunque el uso de lentes cosméticos no implica muchas limitaciones en el actuar cotidiano, no deben usarse mientras se duerme, y como sucede con los lentes con fines ópticos, deben ser de uso personal y bajo ningún concepto prestarlos o colocarse los de otra persona».

En Cuba abunda el usuario de lentes de contacto para la visión, acotó Márquez Villalón. Existen los lentes rígidos de polimetil metacrilato, que son los que se fabrican en el país, y que ya en el mundo son de uso obsoleto, pues los rígidos permeables a gases y los hidrofólicos tienen mayores beneficios para el paciente.

Adquirir un lente cosmético no es muy difícil, pues se importan, y en algunos casos se ofertan en las tiendas, señaló, pero lo esencial es que como toda moda, esta también tiene riesgos si la persona no busca información al respecto y consulta a un facultativo.

«Hay complicaciones que pueden evitarse fácilmente y que no merecen padecerse, siempre y cuando asumamos que lo mejor y más saludable es aceptarnos tal cual somos», reflexionó la especialista.

¿Cuántas veces no hemos leído que los ojos son el espejo del alma? Lo preocupante entonces es saber cómo es la de aquellos que muestran «ojos falsos».

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