Necesidad económica de la inversión extranjera

El impacto positivo de esta esfera en el modelo de desarrollo económico cubano fue explicado al Parlamento por Marino Murillo Jorge, miembro del Buró Político y vicepresidente del Consejo de Ministros

Autor:

René Tamayo León

La necesidad económica de la inversión extranjera en el modelo económico que se está construyendo en Cuba fue explicado al Parlamento por Marino Murillo Jorge, miembro del Buró Político y vicepresidente del Consejo de Ministros.

El informe sirvió de punto de partida para la presentación a los diputados del Proyecto de la nueva Ley de la Inversión Extranjera, prevista a aprobarse hoy, en la primera sesión extraordinaria de la VIII Legislatura.

El también Jefe de la Comisión de Implementación y Desarrollo de los Lineamientos Económicos y Sociales del VI Congreso del Partido subrayó que esta propuesta está en consonancia con los apartados del 96 al 106 de los Lineamientos, y con otros 40 puntos contenidos en el documento, aprobado en abril de 2011 y que es la base del proceso de actualización del modelo económico cubano.

Señaló Murillo que la inversión extranjera es un complemento del desarrollo económico del país y su esfuerzo inversionista, sin embargo, en algunos sectores será determinante para el desarrollo que se pretende alcanzar.

O sea, añadió, la inversión extranjera será un complemento de forma global, pero fundamental para algunos sectores.

Al hacer una comparación con las tendencias mundiales, el Vicepresidente del Consejo de Ministros indicó que en los países que muestran una economía exitosa, la tasa de crecimiento anual ha sido del siete por ciento como promedio, cifra de la cual ha estado muy alejada Cuba.

Para crecer es importante lograr crecimientos anuales en el país entre el cinco y el ocho por ciento, y esto está muy relacionado con sostener altas tasas de acumulación (es decir, de inversiones), argumentó Murillo Jorge.

Cuba necesita, para tener un crecimiento anual del siete por ciento, mantener ritmos de inversiones del 20 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

Esta tasa de acumulación exige a su vez, para no afectar el consumo de la población, de financiamiento externo.

Esa es la disyuntiva, alertó el Jefe de la Comisión de Implementación y Desarrollo: el dinero que tiene el país no alcanza para invertir en los niveles necesarios sin sacrificar el consumo de la población.

No utilizar la inversión extranjera directa conduce a un crecimiento bajo y prolonga el ritmo de desarrollo que se necesita, añadió.

Al resumir los beneficios a que conducirá la aprobación de la nueva Ley de la Inversión Extranjera, Marino Murillo Jorge refirió, entre otros, que contribuirá a dar solución  a problemas estructurales de la economía y se vincula con el programa de desarrollo a largo plazo de la nación.

Incentivará el desarrollo de proyectos integrales que generen encadenamientos productivos. Contribuirá al cambio de matriz energética del país, mediante el aprovechamiento de fuentes renovables de energía.

También permitirá el acceso a tecnologías de avanzada que eleven la productividad, una necesidad vinculada con la difícil situación demográfica que enfrentará en el país en los próximos años debido al envejecimiento de la población y los bajas tasas de nacimientos.

La nueva ley también incluye incentivos fiscales más precisos y da un tratamiento diferente al salario de los trabajadores, pues estos no se considerarán ahora como una vía de recaudación directa del Estado.

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