Los valores consolidarán la unidad, causa de todas las victorias a lo largo de la Revolución

Clausuran Taller Nacional de Educación de Valores

Autor:

Alina Perera Robbio

Entregarnos a fondo, trabajar por los demás, para que sean los valores, la espiritualidad, las fuerzas que acompañen la obra de la Revolución en estos tiempos. El concepto y su alcance estratégico en la hora actual de Cuba, fue recordado por Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, durante la clausura este jueves del Taller Nacional de Educación de Valores.

En la sede de la Unidad Central de Colaboración Médica, en La Habana, donde tuvo lugar el taller desde el día 8 de abril, el también miembro del Buró Político hizo alusión a los dos escenarios en que viven y batallan los cubanos: el económico y el ideológico.

Ambas dimensiones —resaltó— están entrelazadas, se aportan, se alimentan, se sostienen. La primera —dijo— va a tener su influencia en la espiritualidad, en la toma de conciencia social, en la manera de pensar, en la manera de construir, en los sentimientos. «Pero esa influencia que recibe el escenario ideológico —expresó—, también ayuda a conceptualizar, a desarrollar el escenario económico», diseño que se traduce en compromiso, en una necesidad de participación.

Al referirse al escenario ideológico, Díaz-Canel señaló retos entre los cuales está el generacional porque, como él explicó, todas las generaciones que en estas últimas cinco décadas han vivido y compartido el suceso de la Revolución, tenían como lejano el momento en que tuviera que hablarse de que generaciones recientes de cubanos vivieran el desafío de dar continuidad, perdurabilidad, a la obra revolucionaria iniciada por la Generación del Centenario.

Se trata —reflexionó el Vicepresidente Primero— de una realidad inmediata para la generación que hoy está en las aulas universitarias, la cual tiene el compromiso con la Patria, con la nación, y deberá obrar a la altura de un futuro muy complejo. Es algo —apuntó— que está demandando continuidad de valores para que «exista una continuidad ideológica entre las generaciones que iniciaron el proceso revolucionario, y esas nuevas generaciones que le van a dar continuidad a la Revolución».

Díaz-Canel retomó las palabras pronunciadas por el Presidente Raúl Castro durante la celebración del aniversario 55 de la Revolución, las cuales denunciaron la enorme acción de subversión político-ideológica por parte del imperio, que trata de imponer una plataforma capitalista. A esa pretensión apuestan desde la vulgaridad, la banalidad, la seudocultura, desde un pensamiento que genera individualismo y que propone la desmovilización y el descomprometimiento con la suerte colectiva.

«Todos esos retos —dijo el dirigente— están en ese escenario ideológico y están demandando una formación integral en valores. Necesitamos potenciar los valores del patriotismo, del antiimperialismo, de la honestidad, de la dignidad y de la identidad».

En lo referente a la dimensión económica, comentó que estamos en una implementación de Lineamientos que conducen a un nuevo modelo de gestión económica y hay cambios en el país, por lo que también tenemos que cambiar la mentalidad.

Esos cambios necesarios —resaltó— se hacen «con el propósito de perfeccionar nuestra sociedad y de construir un socialismo sostenible y próspero, de manera tal que el proyecto de la Revolución, el proyecto social y económico de la Revolución, también se articule con los proyectos individuales de quienes participan como actores y como protagonistas en ese proceso de la Revolución; y para que todo eso se articule, el escenario también está necesitando valores como la laboriosidad, la solidaridad, la entrega y la honradez».

Los valores —afirmó— consolidarán la unidad, causa de todas las victorias a lo largo de la Revolución. Díaz-Canel exhortó a hacerlo todo bien, a no dejar espacios vacíos, a no dejar que se acumulen los problemas. Y compartió con los presentes una pregunta que a todas luces apunta a la sinergia que tanto está necesitando todo empeño dentro del país: ¿Por qué si somos tantas personas compartiendo las mismas ideas esenciales, a veces nos cuesta tanto trabajo integrarnos?

El taller, que contó con pensadores de diversos lugares del país y que abordó el universo de la espiritualidad cubana desde múltiples aristas, fue propicio para disertaciones de altura. Así, el prestigioso académico cubano, doctor Eduardo Torres Cuevas, se preguntó si somos conscientes de lo que significa ser cubano, y en un viaje breve pero muy profundo a ese asunto de identidad, alertó sobre algunos retos que impone no solo vivir la historia sino también escribirla y conocerla, sobre todo mientras ella más se nos acerca al presente.

«Tenemos la necesidad —alertó— del “conócete a ti mismo” del cubano. Si no conocemos lo cubano, qué quiere decir ser cubano, podemos incluso distorsionar el sentido de eso y reducirlo a un toque de tambor, a un absurdo cuando lo que hay en ello es un contenido evolutivo de siglos».

Primero los sentimientos, y luego profundizar en el conocimiento, recordó este gran pedagogo al ofrecer algunos caminos en el afán de hacer hombres y mujeres buenos, conocedores de sí mismos y de los resortes más profundos de la nación.

Fernando Martínez Heredia, uno de nuestros pensadores y analistas más prestigiosos, esbozó ideas para meditar: los valores se viven, son una realidad incluso antes de conocerse; necesitamos los conceptos de historicidad y de condicionamiento social en todo análisis alusivo a los valores; el socialismo es un proceso muy complejo de ardua creación…

El mundo teórico que cabe dentro de un asunto tan subjetivo y cardinal para Cuba como el de los valores, es enorme. Quienes se suman a este tipo de reflexión lo saben, como también saben que el camino es largo y difícil, pero inevitable. Ese podría ser el eje de un evento como este taller que es otro paso en la lucha por nuestro crecimiento humano.

Las reflexiones de este jueves en cuatro comisiones reconocieron, entre otras ideas, la importancia de la trilogía familia-escuela-comunidad, entronizar estilos como la participación y el diálogo, el apoyo al trabajo institucional y de todas las fuerzas vivas que en la sociedad se sumen al cometido de restaurar y salvar el mundo espiritual de los cubanos.

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