Historia de ecumenismo

El Archimandrita Atenágoras, Vicario General para Cuba y el Caribe, cuenta la historia y situación actual de la Iglesia Ortodoxa Griega en la Isla, con motivo de la reciente conmemoración del X aniversario de la consagración de su catedral

Autor:

José Manuel Pérez

No en todas las ciudades del orbe el caminante puede toparse con un templo ortodoxo en los terrenos de lo que fue un convento católico en tiempos de la dominación española.

En La Habana, quien entre al Jardín de la Madre Teresa de Calcuta, en las inmediaciones de la Plaza de San Francisco de Asís, se encontrará con la Sacra Catedral de San Nicolás de Myra, perteneciente a la Iglesia Ortodoxa Griega.

En una entrevista a Juventud Rebelde, el Archimandrita Atenágoras, Vicario General para Cuba y el Caribe, ofreció detalles sobre la historia y situación actual de su iglesia en la Isla.

Según contó, la comunidad ortodoxa surgió en las primeras décadas de la República. Los marineros y comerciantes griegos, que venían con gran regularidad, en muchas ocasiones contrajeron matrimonio y tuvieron hijos en la Isla. Por lo general, estas familias adoptaron la fe de sus progenitores. Así mismo sucedió con emigrantes eslavos y sus descendientes.

No fue hasta la década del 40 que se construyó en La Habana el primer templo de esa denominación cristiana, dedicado a los Santos Constantino y Elena. Era atendido por sacerdotes griegos y la feligresía estaba constituida por más de un centenar de personas.

Después del triunfo de la Revolución los comerciantes y marineros dejaron de venir al país y muchas familias regresaron a Grecia. Esta disgregación causó que el edificio fuera totalmente abandonado a principios de 1970.

En el año 1997 el Arzobispo Atenágoras, líder del Arzobispado Ortodoxo de Centroamérica y el Caribe, visitó Cuba y sostuvo conversaciones con el Gobierno. Como resultado, se reiniciaron las celebraciones litúrgicas en la Embajada de Grecia después de casi 20 años de inactividad.

Desde 1998 hasta 2004 los servicios religiosos se efectuaron en capillas prestadas por la Iglesia Católica y otras denominaciones cristianas.

Finalmente, el 25 de enero de 2004 fue consagrada por el Patriarca Ecuménico Bartolomé la Sacra Catedral Ortodoxa de San Nicolás de Myra, en una ceremonia que contó con la presencia del Comandante en Jefe Fidel Castro. El templo posee un estilo bizantino, réplica de los del barrio antiguo de Atenas.

De la construcción se encargó la Oficina del Historiador de la Ciudad y como afirmó el líder histórico de la Revolución en la ceremonia inaugural: «Esta Catedral es un regalo del pueblo cubano para la Iglesia Ortodoxa Griega y el Patriarca Bartolomé».

En la actualidad, la comunidad está compuesta por 1 260 cubanos bautizados. A estos se le suman los griegos y eslavos residentes en el archipiélago, cuyo número es superior a los dos millares. Según aseguran las autoridades de esta Iglesia, lo que se pretende no es crecer en cantidad de fieles, sino en la calidad e integridad de estos.

La denominación cristiana posee, además del templo habanero, comunidades en Holguín, Ranchuelo y Pinar del Río.

Sus relaciones con el Estado cubano son excelentes y mantiene además un fluido diálogo con las otras religiones que existen en el país.

La historia de la ortodoxia cubana es un ejemplo de diálogo interreligioso. La pequeña catedral, que por su enclave se convierte en toda una curiosidad, es un monumento al ecumenismo y a la diversidad cultural del pueblo cubano.

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