Enamorados del campo

La Primera Feria Nacional Docente Agropecuaria y Azucarera fue espacio ideal para promover la formación profesional de los jóvenes que estudian estas especialidades en la Educación Técnica y Profesional

Autor:

Yuniel Labacena Romero

Parecen expertos. Unos colocan los yugos en los animales de labranza, otros descubren la causa del malestar de un animal o determinan el brix (grado de acidez) del guarapo, para deleitarse mejor con él, y hay hasta quienes hacen la poda o el injerto que dará una planta más resistente. En todos se aprecia el amor, la paciencia y el tesón con que asumen sus profesiones.

Llegaron de todas las provincias y especialidades. La destreza en el manejo de las herramientas de trabajo y el intercambio de unos con otros obligan a pensar que ese mito de que la Educación Técnica Profesional (ETP) es la última carta de la baraja ha ido cambiando en la medida en que se actualiza el modelo económico del país.

A un centenar de esos estudiantes los conocimos en la Primera Feria Nacional Docente Agropecuaria y Azucarera, que se celebró recientemente en el instituto politécnico agropecuario (IPA) Villena-Revolución, en La Habana. En ellos percibimos ese amor por el campo, que les nace de dentro.

Uno escoge lo que más le gusta. Yo nací para la tierra, dijo el artemiseno Yenier Cruz Martínez, quien se prepara para obrero calificado agropecuario. «Poco a poco me enamoré de la especialidad al encontrar en ella las herramientas necesarias para la vida. El trabajo es duro, pero cuando uno se siente contento con él y la familia te apoya, todo sale mejor».

A Adriano Muñoz Delgado, de la Isla de la Juventud, su amor por la naturaleza le viene desde pequeño. Por eso en noveno grado se decidió por el Técnico Medio en Agronomía. «Aquí he aprendido desde calcular el área de un terreno, levantar canteros y sembrar hortalizas, hasta preparar un área de abono orgánico. La práctica estimula mucho».

Igual motivación llevó a Carlos Pompa Jerez, de Granma, a inclinarse por el perfil de Mecanización Agrícola. Su tío, vinculado a las maquinarias, le incentivó el amor por el campo. «A veces me iba con él y me dejaba manejar un equipo, hasta que aquello me fue gustando e influyó en mi decisión», dijo orgulloso, y agregó que debemos enseñar más sobre estas profesiones, pues en ella se aprende para el futuro.

Historias como estas eran fáciles de encontrar en el Villena-Revolución. Allí también vimos que muchos prejuicios de nuestra sociedad van quedando atrás, en especial el del acceso de las muchachas a oficios que tradicionalmente han desempeñado los varones.

La cienfueguera Ivón de la Rosa Villarreal narró que cuando decía que estudiaba Técnico de Nivel Medio en Agronomía, las personas se sorprendían. «Sin embargo, esta labor a mí me gusta muchísimo y me ha ido bien. He aprendido a levantar canteros, a plantar especies… Hay que insistir más en que el politécnico es una buena opción», apuntó con sonrisa pícara.

Varios adolescentes habaneros también manifestaron que  la agricultura y la veterinaria no les son ajenas, como muchos piensan, por el hecho de vivir en la capital. Álvaro Rivero Guerra, técnico de nivel medio en Agropecuaria, advirtió: «Esto tiene que nacer con uno; a mí me encanta desde niño y por eso estoy aquí. Me siento contento porque estudio lo que me gusta y puedo aportar a la producción de alimentos».

«Me alegro mucho cuando veo cómo nacen de mis manos nuevas plantas o el suelo tiene mejor imagen», expresó Michel Tejeda Rodríguez, un artemiseño que se sintió muy orgulloso el día en que recibió la noticia de que estudiaría Técnico de nivel medio en Agronomía de Montaña. Luego de tres años en la especialidad, no se arrepiente de su elección.

Un camino diferente

Desarrollar la vocación en los adolescentes por estas especialidades es un desafío, nos comentó Moraima Wilmoth Veloz, guantanamera y profesora del IPA Edelberto González Martín, quien se desempeñó como miembro de un tribunal evaluador.

«El camino es largo, pero se puede enfrentar. Hoy existe mayor preocupación en los organismos que acogen a los egresados del politécnico, y nuestra enseñanza con sus nuevos programas de estudio potencia la preparación profesional y educativa de los alumnos», subrayó.

Similar criterio comparte Redys Pena Leiras, subdirector de Formación Profesional y Producción del IPA Tranquilino Sandalio de Noda, en Pinar del Río, quien consideró que hay que hablarles a los jóvenes del amor a la tierra y de lo que representa económicamente trabajar en el campo.

«No se puede ver a las especialidades agropecuarias como el último peldaño por el cual se opta. Cuando usted se dirige a un joven y le explica cuál puede ser su futuro con esta preparación y le ofrece información, lo motiva y entonces todo es diferente. Eso nos ha faltado».

Según explicó en la inauguración de esta Feria Ena Elsa Velázquez Cobiella, ministra de Educación (Mined), antes de 2009 cursaban la especialidad de obrero calificado en estas ramas solo 169 estudiantes, y hoy esa cifra supera los 15 000 jóvenes. Los perfiles de técnico de nivel medio se mantienen con una matrícula de 21 292 estudiantes que cursan las distintas especialidades agropecuarias y azucareras.

La ampliación de la matrícula ha exigido a su vez llevar la formación en estas especialidades a la inmensa mayoría de los municipios. Tenemos que fortalecer los nuevos conocimientos y ganar en experiencia para enfrentar el compromiso contraído con la formación de la fuerza de trabajo calificada que demanda la economía nacional, añadió la titular.

La Feria que nace

Con el principio de que «para preparar mejor la tierra y obtener sus mejores frutos, se necesita ejercitar los conocimientos», como afirmó José Martí, esta Feria es el fruto de más de diez años de trabajo, en los cuales un grupo significativo de institutos politécnicos agropecuarios, centros mixtos con especialidades de esta rama y empresas vinculadas a ellas en cada provincia han realizado sus eventos, convertidos en una gran tradición.

Según Emilio Hernández Chang, jefe de Departamento de la ETP del Mined, esta Feria se cuenta entre las acciones del Ministerio, junto con otros organismos e instituciones, para estimular a los alumnos de la Educación Técnica Profesional que cursan especialidades agropecuarias y azucareras, así como incentivar la formación vocacional y orientación profesional orientada a esos dos sectores.

Explicó que los participantes de las especialidades de Técnico de nivel medio en Zootecnia, Forestal, Veterinaria, Agronomía, Tecnología de Fabricación de Azúcar, Agronomía de Montaña, Mecanización Agropecuaria y de Obrero Calificado Agropecuario, mostraron sus habilidades profesionales básicas y los conocimientos indispensables para desempeñar las tareas propias del oficio.

Aunque el objetivo de esta Feria fue el concurso de los alumnos, durante sus tres jornadas de intercambio se realizaron competencias para profesores y especialistas que imparten docencia en aulas anexas, y hubo presentaciones de sociedades científicas estudiantiles agropecuarias y exhibiciones no competitivas de rodeo.

También hubo una representación del Palacio Central de Pioneros Ernesto Guevara, con una amplia asistencia de los pioneros de Primaria y Secundaria Básica matriculados en las áreas vocacionales del Ministerio de la Agricultura y el Grupo Empresarial Azcuba, que consolidaron los vínculos docentes con las entidades laborales.

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