Gracias por existir, papá

Los verdaderos papás merecen lo mejor. Tal vez un monumento que está por construirse, con el cariño, el afecto y la consideración como ingredientes esenciales

Autor:

Yahily Hernández Porto

Dicen que madre es una sola y que padre pude ser cualquiera. Me opongo.

Y es que mi papá no es cualquiera. No existe la menor posibilidad. Él me arrulló en sus brazos o, mejor, me mimó en su alma como el mejor.

Si volviera a nacer quisiera a un papi como el que tengo, como el de siempre, como el de tantos bebés que crecen seguros en sus regazos de amor.

Los verdaderos papás merecen lo mejor. Tal vez un monumento que está por construirse, con el cariño, el afecto y la consideración como ingredientes esenciales.

Aunque el ejemplo de muchos buenos papás es omitido por la cotidianidad de otros papás ausentes —que no velan por los hijos—, muchos pero muchos más son los que están porque les nace la disposición, incluso aunque no los acompañe el vínculo de sangre.

El Papá cualquiera no existe… Pobres de aquellos, los distantes, esos que prefirieron el camino fácil.

Bienvenidos todos los padres que nos nacen cada día del amor y el corazón. A ellos, gracias por existir.

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