Una Isla hija del Moncada

Un repaso a las bases históricas de una Isla siempre cubana deviene llamado al combate diario por hacer sostenible el desarrollo económico y social pinero

Autor:

Roberto Díaz Martorell

NUEVA GERONA, Isla de la Juventud. — La historia y realidad de este Municipio Especial está estrechamente ligada a la  hazaña del Moncada, tanto en participación como en el laboratorio fecundo donde se pensó el futuro de Cuba.

En primer lugar se encuentra la participación activa del pinero Jesús Montané Oropesa  en la organización y ejecución del asalto, quien fusil en mano junto a Fidel y demás combatientes intentaron derrumbar los muros del cuartel que protegía a la injusticia, la tortura y la muerte.

Más tarde, sirvió de cuna fértil en Presidio Modelo a los sueños de libertad de aquellos jóvenes que prometieron no dejar morir al Apóstol el año de su centenario y fundaron la academia Abel Santamaría para curtir ideología y compromiso con una Patria libre.

De ese mismo escenario de la geografía pinera salió de manera clandestina el manuscrito de la Historia me absolverá, alegato de defensa y denuncia de los más horrendos crímenes de la dictadura contra el pueblo cubano.

Fue aquí también donde las familias de los moncadistas encabezadas por la de Juan Almeida Bosque y Montané Oropesa organizaron el frente pro- amnistía y junto al pueblo de la entonces Isla de Pinos lograron abrir las rejas de Presidio Modelo el 15 de mayo de 1955.

Desde la rada del río Las Casas, principal afluente de este territorio, zarparon los moncadistas en el buque El Pinero hacia La Habana, para luego partir a México y regresar el amanecer del dos de diciembre de 1956 en el yate Granma para reiniciar la batalla que dio a Cuba el triunfo revolucionario el primero de enero de 1959.

Aunque para muchos no constituye una casualidad histórica, un 26 de julio pero 57 años antes de la gesta del Moncada, un grupo de pineros se rebelaron en armas contra la corona española y quedó inscrito en la historia el primer mártir local: Bruno Hernández.

Después del triunfo de la Revolución, esta ínsula también se convirtió en vivo exponente de los cambios económicos y sociales incluidos en el Programa del Moncada que dio respuestas al problema de la tierra, industria, vivienda, el desempleo, la educación y la salud.

Entre los más relevantes figuran la construcción de carreteras, el alcantarillado y acueducto, los planes ganaderos, eliminación de la Zona Franca y las rebajas del costo del pasaje por barco y avión.

Hoy, a 61 años de aquella epopeya, los residentes en Isla de la Juventud acuden prestos al llamado del Partido para transformar la realidad económica y social de una isla vestida siempre de sudor y verdeolivo desde el combate diario contra la indisciplina y la indiferencia que lesionan los valores de la sociedad.

«No podemos cejar en el empeño de continuar la obra de la Revolución que nos trajo hasta aquí, porque olvidar o negar nuestra historia es abrir las puertas a quienes nos quieren ver huérfanos de principios, de independencia, de unidad… y eso jamás lo permitiremos», sentenció Ernesto Reinoso, primer secretario del PCC en el territorio.

Asimismo, recordó la responsabilidad que asume hoy este territorio con el futuro agrícola cubano e instó a velar por la exigencia, control y calidad del experimento que modela la venta liberada de insumos y equipamientos agrícolas para su aplicación en el resto del país.

 

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