Fraternal invitación con sabor a chocolate

La chocolatería Fraternidad, en Santiago de Cuba, ha pretendido rescatar la chocolatería artesanal con la producción de confituras sólidas o rellenas, y el uso del chocolate como base de la coctelería, combinado con rones y licores

Autores:

Odalis Riquenes Cutiño
Eduardo Pinto Sánchez

SANTIAGO DE CUBA.— Se lee en el testimonio de José Martí en su Diario de Campaña que el mediodía del 25 de abril, en plena jornada de combate, almorzó «huevos crudos, un sorbo de miel y chocolate de La Imperial de Santiago de Cuba».

Queda en la especulación histórica si aquella delicia era importada o no, pero desde entonces la tradición centenaria que habla del cultivo de cacao y la producción de chocolate en las montañas orientales pervivió en el anhelo compartido en la Ciudad Heroína de tener un espacio para la comercialización y disfrute del alimento.

En una antigua edificación de la populosa Plaza de Marte, considerada la entrada al centro histórico de la urbe, vio la luz el 13 de agosto de 2013 la chocolatería Fraternidad, un proyecto de desarrollo local.

El inmueble lleva el nombre de una de las más antiguas plantaciones de café y cacao que existió en la cordillera montañosa de la provincia, como resultado de la emigración franco-haitiana.

Desde su surgimiento, sus trabajadores han pretendido rescatar la chocolatería artesanal con la producción de confituras sólidas o rellenas de pasta de chocolate amargo, con leche y blanco; y el uso del chocolate como base de la coctelería, combinado con rones y licores, explicó a JR Alexis Ricardo Sanz, su administrador.

Para ello cuentan con una tienda especializada en confituras, donde el 60 por ciento es de producción nacional —se expenden también figuras de chocolate, bombones sólidos y rellenos, y cake bombón, elaborados en la instalación—, y el resto es importado.

En un salón climatizado ofrecen una amplia variedad de combinaciones de chocolate, café y helado, junto con dulces y otras bebidas como refrescos y maltas.

La entidad muestra resultados positivos en su gestión económica con el sobrecumplimiento sostenido en sus ventas.

En fines de semana alternos se celebra allí la «Chocopeña», cuando el proyecto comunitario infantil Príncipe Enano reserva un ameno tiempo para la familia durante dos horas.

«La chocolatería Fraternidad se ha sumado al verano con una oferta especial, al disminuir en un 25 por ciento los precios de nuestras ofertas durante los meses de julio, agosto y septiembre. Incorporamos nuevos surtidos como néctares y jugos embotellados, mientras implementamos poco a poco la venta en las dos monedas», informó el administrador.

El chocolate ya ha probado su éxito en el expendio de forma boleada en nuevos espacios en los que se ha insertado la chocolatería, como la Maqueta de la Ciudad, la calle Enramadas, la cafetería de la galería Arte Soy, la Plaza de Marte y el parque infantil La Fortaleza del Cariño, de la calle San Francisco.

El corto pero fructífero devenir de la chocolatería Fraternidad corrobora el éxito de ese alimento en Cuba. Se potencia su comercialización en otras instalaciones similares en Villa Clara, Guantánamo, Baracoa, Granma, Camagüey y La Habana, gracias en buena medida al accionar de la Doctora María Cristina Cabrera y la Escuela Latinoamericana del Chocolate.

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