Siete joyas de la ingeniería civil en Cuba

Juventud Rebelde ofrece imágenes de siete construcciones consideradas como las maravillas de la ingeniería civil de Cuba

Autor:

Juventud Rebelde

En la actualidad nuevas necesidades y urgencias desbordan a los cubanos quienes podrán buscar inspiración en todos los ámbitos, pero siempre encontrarán en la herencia una referencia importante.

Y es que a lo largo de nuestra historia múltiples ingenieros han demostrado su prolífera inventiva para garantizar, por ejemplo, el abasto de agua potable a las crecientes demandas de la población en La Habana, o para crear en la capital, un sistema satisfactorio que garantizara la limpieza y el adecuado drenaje del subsuelo y de sus aguas residuales.

De igual modo, encontramos viales y túneles garantes de una transportación de pasajeros rápida y segura, así como modernos y confortables edificios, o puentes y viaductos que combinan armoniosamente el fin utilitario con el estético.

Juventud Rebelde le ofrece imágenes de siete construcciones consideradas como las maravillas de la ingeniería civil de Cuba, las cuales sin duda son notables joyas del ingenio.

-FOCSA, este gran edificio que mide 121 metros sobre el nivel de la calle ha demostrado que su estructura de hormigón y acero es garantía de larga vida. Construido en la barriada habanera del Vedado, a unos 300 metros del malecón capitalino, el inmueble se robustece como una de las siete maravillas de la ingeniería civil cubana y es la única entre estas de carácter arquitectónico. Tiene 39 pisos desde el cimiento a la torre y consta de tres partes fundamentales. Al inaugurarse en junio de 1956 era el edificio de hormigón más alto del mundo después del Marinelli, que con 144 metros de altura, dos años antes se alzó en la ciudad brasileña Sao Paulo.

El nombre FOCSA se debe a que cuando comenzó a construirse el inversionista principal fue la compañía Fomento de Obras y Construcciones Sociedad Anónima. Las obras constructivas tomaron 28 meses.

Antes de proceder a su construcción, se realizaron investigaciones en las que se incluyeron consultas a médicos acerca de los efectos que podían producir en los inquilinos las vibraciones y oscilaciones del edificio. Entonces se calculó que azotada por vientos de 240 kilómetros por hora, la parte superior del edificio podría moverse alrededor de 10 centímetros, lo cual no afectaba la salud humana, ni la del inmueble.

-El Puente de Bacunayagua, que enlaza a las provincias cubanas de Mayabeque y Matanzas fue construido entre 1956 y 1959 a 18 km al oeste de la ciudad de Matanzas, sobre la Vía Blanca. Con una longitud de 313.50 metros con 11 luces (apoyos) de 28.50 metros, es el puente más alto de Cuba con 103.50 metros del nivel del río al pavimento. Su inauguración tuvo lugar el 26 de septiembre de 1959 y su ejecución estuvo a cargo de la firma Sáenz, Cancio, Martín, siendo su proyectista principal el ingeniero Luis Sáenz Duplace.

Este paso sobre la Vía Blanca, entre Mayabeque y Matanzas, posee la luz libre más larga de Cuba con 114 metros y era el último eslabón que faltaba para terminar la Vía Blanca, que se construyó a mediados del siglo XX, con el objetivo de unir a las ciudades de La Habana y Matanzas.

Una peculiaridad en su construcción es que no tuvo ninguna falsa obra, fue prefabricado en su totalidad y la cubierta tiene vigas de hormigón reforzado, que salvan 28 metros de luz con un peralto de 1.30 y un espesor de 15 cm.

-Con una longitud de 1,139 km, la Carretera Central nace en el Capitolio Nacional y se divide en dos ramas, una hacia Oriente y otra hacia Occidente. La construcción de esta arteria se hizo en tiempo récord: 3 años y 9 meses, desde el 20 de mayo de 1927 que comienzan los trabajos por el poblado de San Francisco de Paula, hasta su terminación el 24 de febrero de 1931.

La arteria vino a completar el esquema vial abierto desde el Siglo XIX con el ferrocarril, dando solución a la ausencia de una comunicación terrestre adecuada para el transporte de carga y pasajeros que enlazara las dos ciudades más importantes ubicadas casi en los extremos del país: La Habana y Santiago de Cuba. Representó un gran adelanto para la economía nacional y contribuyó al desarrollo del turismo.

Las empresas contratadas fueron la Compañía Cubana de Contratistas y la Warren Brothers Company, bajo la dirección del ingeniero Manual A. Coroalles, quien estuvo al frente de los trabajos en el país. La calidad de su pavimento (hormigón revestido de una mezcla asfáltica) ha quedado demostrada por su uso continuado durante más de 80 años.

-El Acueducto de Albear ha sido considerado una obra maestra de la ingeniería del siglo XIX. Esta obra que está integrada por el canal de conducción, la red de distribución, una presa, el paso del río, obras en la cañada de Vento, el canal de toma y derivación, el depósito de almacenamiento, su estanque de captación y reunión de los manantiales y la casa y estanque de compuertas y maniobras de los sifones del paso del río, se caracteriza por la precisión técnica, la belleza de sus construcciones civiles y la garantía y seguridad de su funcionamiento que no necesita combustible para su funcionamiento y solo requiere desinfección mediante cloración.

Su funcionamiento se basa en la gravedad y debe su nombre al coronel de ingenieros Francisco de Albear y Fernández de Lara, quien fue su artífice y murió el 22 de octubre de 1887, seis años antes de que fuera inaugurada esta magnífica creación, el 23 de enero de 1893. No obstante, su informe titulado Proyecto de conducción a La Habana de las aguas de los manantiales de Vento, y otros dos que lo complementan elaborados por Albear en 1876,  determinaron que la obra en su conjunto fuera premiada con la medalla de oro en la Exposición de París de 1878 por la excelencia del proyecto, digno de elogio hasta en sus detalles.

A más de un siglo de su construcción, el Acueducto de Albear continúa prestando sus servicios a la población de la capital cubana y en la actualidad suministra casi el 20 porciento del agua que abastece a La Habana. También ostenta la condición de Monumento Nacional.

 

-El Túnel de La Habana surge para facilitar el tráfico hacia el Este y del Este hacia la capital y Pinar del Río, con el objetivo de evitar así la carretera central y no bordear la Bahía, lo que implicaba más de media hora de recorrido, por carreteras muy estrechas.

Esta vía subacuática, que se encuentra a una profundidad de entre 12 y 14 metros debajo del fondo de la Bahía de La Habana, permite el paso de cuatro pistas de tráfico de 3.35 m de ancho cada una y tiene 733 m de largo y una longitud total de la obra de enlace de más de 1 600 m, que comprende además los accesos Oeste (Habana) y Este (Zona de Peaje).

Fue construido por la compañía francesa Societé de Grand Travaux de Marseille en treinta meses, entre 1957 y 1958, de conjunto con especialistas norteamericanos, bajo la dirección técnica del ingeniero cubano José Menéndez Menéndez. Inaugurado el 31 de mayo de 1958, su carta técnica lo describe como un sistema de tubos de hormigón reforzado capaz de soportar el peso de miles de toneladas de agua, lo cual lo convierte en un medio seguro y eficiente.

Como elementos complementarios del túnel se construyeron dos cisternas de 500 m3 de capacidad cada una para la acumulación de aguas pluviales, las compuertas de seguridad contra ras de mar, la iluminación interior y la ventilación, así como la protección contra incendios.

-El Viaducto de La Farola forma parte de la Vía Azul, carretera de 154 kilómetros que une a la ciudad con Baracoa, Primera Villa de Cuba y, que a partir de Las Guásimas, atraviesa de Sur a Norte el macizo montañoso Sagua-Baracoa en zigzagueante recorrido de 30 kilómetros.

En su monografía sobre La Farola, la arquitecta Agueda Caballero Llorens, describe: «el viaducto se organiza en un tablero compuesto de vigas prefabricadas de hormigón armado y losa fundida in situ de acuerdo, fundamentalmente, con dos variantes: La solución A se aplicaba cuando la plataforma que se podía excavar en la montaña no superaba de los 3 a 3,5 metros y era necesario colocar un saledizo, que consiste en vigas prefabricadas de hormigón armado, de 9 m de longitud, apoyadas en la ladera y sustentadas, además, sobre columnas-pilotes empotradas en la roca. El voladizo resultante es de 3 metros. En los lugares donde es posible excavar una plataforma de 5 a 8 metros, fue aprovechada la solución B: en la que las vigas prefabricadas, con una longitud de 7 metros, apoyan sobre pilotes-columnas de 40 centímetros de diámetro, igualmente empotradas en la roca.

Después sobre dichas vigas prefabricadas se colocaron unas armaduras longitudinales y transversales de acero, en las que se hormigonó, en tres fases distintas, una losa superior de 0,20 metros de espesor, la cual incluía a la acera y cunetas de drenaje. El conjunto fue rematado con la colocación de la baranda.» En febrero de 1997 la Sociedad de Ingeniería Civil de la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba incluyó al viaducto de La Farola entre las Siete maravillas de la ingeniería civil cubana.

-Por más de cien años los habaneros se han beneficiado con los servicios del Sifón del alcantarillado de La Habana. Sin embargo, algunos desconocen que esta construcción es uno de los más relevantes trabajos ingenieros realizados en Cuba y que está ubicado bajo del canal de entrada de la bahía capitalina, muy próximo al Túnel de La Habana.

La realización de esta atrevida obra se extendió de mayo de 1911 hasta abril de 1912, como parte final del alcantarillado de la ciudad, para trasladar por gravedad las aguas residuales de algo más de 350 mil habitantes que era la población en esos momentos, y dejando capacidad para el doble de esa posibilidad. Su función concluía al bombear los albañales hasta la zona noreste del litoral.

Con una longitud de 375 metros prácticamente en línea recta, en la construcción del túnel del alcantarillado se empleó el método de coraza de acero protectora, llamado escudo, y el aire comprimido, que ayudaba en los trabajos de revestimiento de las paredes. La sección transversal escogida fue circular, con diámetro interior de 7 pies (2,10 m), mientras que el espesor del recubrimiento de hormigón simple es de 12 pulgadas (0,30 m). En el lado Habana, el túnel parte desde el Muelle de Caballería (situado en la avenida del Puerto frente a la Plaza de Armas).

Debajo se encuentra la cámara de coladores que posee un pozo vertical para el depósito del material sedimentado. Dicha cámara puede limpiarse por bombeo mediante una tubería de descarga directa de 48 pulgadas de diámetro, que sirve además para casos de emergencia, limpieza y vaciado total del túnel. También se pensó, con gran previsión, que por la baja velocidad de la corriente y el tipo de aguas sucias podían quedar sedimentos suficientes en la parte más baja del sifón, por lo cual se resolvió construir, dentro de su sección de 7 pies y en la parte inferior, un conducto más pequeño que permitiera la limpieza mediante bombeo.

Pese a los años, reiteradas inspecciones han ratificado el satisfactorio estado de conservación de la obra, que ostenta la categoría de pionera pero no de única, en tanto hace poco más de una década, al Oeste de La Habana fueron terminados, en cooperación con entidades españolas, dos emisarios submarinos, para trasladar las aguas albañales hacia lugares distantes del litoral. Con ello se resuelven las necesidades actuales y futuras de esa zona residencial y turística, sin olvidar el cuidado del medio ambiente.

Fuentes:
*Ecured
*Las aguas de Albear Portal Cubasolar
*Bustamante Molina, Vivian. Carretera con historia (enero, 2010).
*Las siete maravillas cubanas Fernando Rodríguez Sosa / 27-01-2012 / 11:26
*El túnel del Alcantarillado de La Habana Vivian Bustamante Molina / 26-06-2011 / 15:59
* El Sifón del Alcantarillado de La Habana Yamira Rodríguez Marcano /6 de septiembre de 2013

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