Cuba lucha por completar libertad de héroes antiterroristas

El V Foro de la sociedad civil cubana plantó seria exigencia a Obama, fortalecida con la sensibilidad de una hija

Autor:

Enrique Milanés León

La lectura de la demanda al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para que ponga fin a la injusticia que retiene en prisiones norteamericanas a Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Gerardo Hernández, fue una de las dos conclusiones especiales del V Foro de organizaciones de la sociedad civil cubana por la liberación de esos tres hermanos, evento efectuado este viernes en el capitalino Centro de Prensa Internacional.

Realizado bajo el auspicio de la Asociación Cubana de Naciones Unidas (ACNU), con el respaldo de 45 organizaciones de la sociedad civil en el país, el encuentro contó con la presencia de Soraya Álvarez Núñez, directora de la ACNU; Graciela Ramírez Cruz, coordinadora del Comité internacional por la liberación de nuestros héroes, y Wafica Ibrahim, coordinadora del comité libanés; Lourdes Cervantes Vázquez, secretaria general de la Organización de Solidaridad con los Pueblos de África, Asia  y América Latina (OSPAAL), así como de familiares de los luchadores.

Ante la sala abarrotada, un panel expuso maneras distintas de respaldar la causa de estos patriotas. El reverendo Joel Ortega Dopico, presidente del Consejo de Iglesias de Cuba, relató el accionar desde la plataforma interreligiosa, en coordinación con similares norteamericanas, para colocar en los predios mismos del Gobierno de Estados Unidos la verdad y la exigencia que impone el caso.

Julián Gutiérrez Alonso compartió, a nombre del Comité de solidaridad de la Cujae, experiencias del nacimiento allí, a instancias de los propios luchadores, de la condición «Casa de los Cinco» al calor de la Red de universidades en solidaridad con ellos. Hasta la fecha, casi 9 000 personas se han sumado a esta iniciativa en Cuba y en el extranjero.

Los aportes en la Universidad de Ciencias Informáticas, expuestos por el profesor Waldo Barrera Martínez, se han centrado en la inserción de mensajes por los Cinco en redes sociales y otros espacios de Internet —considerando la alta participación en la web de ciudadanos estadounidenses—, los tuitazos gigantes, concursos y el trabajo en el blog Jóvenes por los Cinco.

También desde el arte se defiende con denuedo la libertad de los nuestros. El periodista y realizador Santiago Feliú Miranda explicó en el Foro detalles de «el 3, a las cuatro, por los Cinco», actividad organizada por la OSPAAL y su revista Tricontinental y el ICAP, en la sala Villena de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), para presentar a integrantes de un sector más externo —cuerpo diplomático, estructuras internacionales de nuestras organizaciones…— obras culturales que sensibilicen y sumen compañeros de lucha más allá de nuestras costas.

Tras el panel, representantes de la Asociación Cubana de Producción Animal, de los juristas, radioaficionados,  federadas, la Sociedad Cubana de Investigaciones filosóficas, los economistas, los sindicatos, los historiadores y los científicos, dieron a conocer mensajes de adhesión y lucha por la libertad plena de los Cinco.

Después llegó la otra conclusión especial. La hizo Ailí Labañino, hija de Ramón. Tras recibir los dibujos que varios pioneros le entregaran con el pedido de que sean enviados a las tres celdas que Cuba quiere abrir, la joven nos introdujo en conmovedor cambio de roles: ella quería que fueran ellos, ya en casa, los que hablaran; ella recordó que la hija, la esposa o el hermano pudo haber sido cualquiera de los presentes; ella se exigió así misma fortaleza porque hay otros cubanos —como las víctimas del sabotaje en Barbados— que no pueden luchar por el regreso de los suyos.

Ailí comentó sin rubores que ninguno de los Cinco tiene ahora hijo pequeño —o crecieron, o las rejas no les dejaron tenerlos— y abrió su alma para recordar que los sueños de ellos son los sueños del hombre común. La joven agradeció al pueblo, como si no fuera el pueblo quien le agradece a estos siete muchachos dar padres semejantes y hasta contó el viejo juego, en las espaciadas visitas, de sus hermanas Lisbeth y Laura de «querer a papá a espaldas de los guardias», como si desde hace 16 años toda Cuba no acompañara su juego.

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