Reproducción asistida ahora en Las Tunas

En el contexto del programa de atención a la pareja infértil el territorio contará con un centro para fomentar los nacimientos

Autor:

Juventud Rebelde

LAS TUNAS.—Quienes saben de su próxima arrancada, experimentan ya un sentimiento de gratitud. Por fin la provincia contará con un centro para la reproducción asistida, en el contexto del programa de atención a la pareja infértil.

El asunto es bien sensible. No pocas parejas, aquí y en todo el archipiélago, necesitan una —tal vez— simple pero oportuna y especializada orientación, una opción terapéutica o las bondades de la llamada reproducción asistida, vista como alternativa de reproducción científicamente fundamentada que permite poner en contacto óvulos y espermatozoides para que ocurra la fecundación y el posterior desarrollo del embrión.

Para acceder a ese servicio, hasta ahora los tuneros han tenido que viajar a otras provincias, fundamentalmente a la capital del país, mediante un recorrido cercano a los 700 kilómetros, con las consabidas incomodidades, gastos de recursos y empleo (a veces pérdida) de tiempo… Por ello el territorio ha puesto noble empeño, recursos e integración para acondicionar el inmueble donde durante años funcionó el Centro provincial de retinosis pigmentaria: parte hoy del confortable Centro de oftalmología instalado en el hospital Ernesto Guevara de la Serna.

De acuerdo con información ofrecida por el doctor Rafael Arias Rodríguez, jefe del programa materno infantil aquí, las magníficas relaciones que en ese terreno mantiene Las Tunas con provincias como La Habana y Holguín, han sido vitales para preparar a los especialistas. Ideas, voluntad y aspiraciones se concretan ya en acciones. Bienvenida sea esa opción que no solo con gratitud intangible, sino también con el consiguiente cuidado material, han de corresponder los tuneros.

La población cubana envejece a un ritmo que ya preocupa a expertos y estudiosos. Como tendencia, los matrimonios tienden a tener cada vez menos hijos. Muchas parejas, aptas para procrear se abstienen de hacerlo. Totalmente justo es entonces que quienes sí lo desean y por razones biológicas o funcionales no pueden lograrlo, tengan ese espacio confiable y seguro donde ser escuchados, atendidos, orientados y asistidos pa­ra darle a a la familia y a la sociedad una nue­va vida.

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