Pequeños enamorados de La Edad de Oro

Concluyó el Festival Pioneril Mi Edad de Oro, el cual ofreció la oportunidad de vincular a los pequeños con la obra martiana, y acercarlos al Maestro mediante las artes plásticas, la música, el deporte, el teatro o la creación de círculos de interés

Autor:

Mónica Brizuela Chirino

Con ofrendas florales a José Martí comenzó en la escuela primaria Renato Guitart, del municipio habanero del Cotorro, la clausura del Festival Pioneril Mi Edad de Oro, que durante todo el mes de octubre se desarrolló en los colectivos pioneriles del país.

Entre canciones, la danza de bailarinas españolas y la declamación de poemas transcurrió una mañana de armonía en ese centro de referencia nacional, que llevó a los niños momentos de alegría que difícilmente olvidarán.

El Festival dio la oportunidad de vincular a los pequeños con la obra martiana, y acercarlos al Maestro mediante las artes plásticas, la música, el deporte, el teatro o la creación de círculos de interés.

Por doquier podía apreciarse que tal propósito se había cumplido, pues grupos de niños aquí y allá eran la viva imagen de los cuentos de La Edad de Oro, y lo mismo podíamos encontrarnos con La Muñeca Negra, el Camarón Encantado, Nené Traviesa o los dos Príncipes.

Caminar por los pasillos de la escuela primaria Renato Guitart era como andar por las páginas de la magnífica obra, un texto que enseña y con el que siempre se aprende, más allá de la edad.

La iniciativa de la Organización de Pioneros José Martí también ayudó a dar riendas sueltas a la imaginación de los más pequeños, quienes mediante el dibujo sobre papel o con tizas sobre la acera plasmaban sus impresiones acerca de la literatura martiana y su legado.

Momento muy especial de la velada fue la puesta en escena de Patria y Libertad, obra de Martí, que contó con alumnos de diferentes escuelas y edades, agrupados en el proyecto Soñarte —y con la ayuda de la compañía Los Juglaritos—, que desde hace tres años dirige una persona muy especial, Irma Sehwerert, madre de René González, uno de los Cinco.

«Es una obra que ha ayudado extraordinariamente a los niños. Han aprendido mucho de José Martí, de la historia de América, por lo que creo que desde el punto de vista espiritual este proyecto ha sido un logro, y ha sido una satisfacción contar con tantas personas que nos ayudan», dije Irma a este diario.

Para nosotros ha sido motivo de alegría haber presentado por primera vez el proyecto en una escuela en el marco de este festival tan importante, añadió.

«Todo el tiempo libre se lo dedico a este proyecto que ya es parte de mi vida, y me siento muy feliz porque creo que lo mejor que podemos hacer por los Cinco es que encuentren la Cuba que dejaron y únicamente con cosas como estas lo logramos», recalcó.

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