Bastión del país que soñamos

Cómo hacer de la UJC ese espacio donde los jóvenes hallen los argumentos para explicar su presente y defender el futuro, es preocupación que sigue marcando el proceso de balance de esa organización

Autor:

Odalis Riquenes Cutiño

SANTIAGO DE CUBA.— El debate profundo y franco en torno al papel de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) como representante de toda la juventud cubana, en la defensa argumentada y alejada de esquemas del proyecto de país que soñamos para nuestros hijos, definió la asamblea de balance del Comité Primario de la Facultad de Derecho de la Universidad de Oriente.

Desde las primeras intervenciones Solanch Sanz, del Comité de Base de Cuarto Año, lo dejaba claro: ser militante es más que portar un carné. Es asumir un compromiso político y conseguir la preparación ideológica que permita a un joven de la vanguardia comportarse como tal en todos los espacios.

Sin embargo, el intercambio dejaba ver que aún en estructuras de base como esta, con un funcionamiento estable, reconocida como la mejor de la Universidad de Oriente y candidata a la Bandera de Honor de la UJC, la organización tiene deudas con la iniciativa y la creación de espacios propios en los que sin teques ni formalismos se contribuya lo mismo a la formación de profesionales competentes y comprometidos que al combate contra las indisciplinas sociales y la subversión enemiga, y se genere un ambiente que atraiga a los jóvenes.

Reinier Limonta, del comité de base de profesores, sintetizaba el espíritu de las opiniones aludiendo a aquella añeja sentencia: si quieres obtener resultados diferentes, no hagas lo mismo todos los días, y llamaba a convertir en espacios habituales del sistema y filosofía de trabajo de la organización, herramientas como las llamadas Conexiones Necesarias, que en su Facultad demostraron que la UJC puede conducir un diálogo serio y transparente con los jóvenes sobre los temas más álgidos de la realidad inmediata y nacional.

No puede ser que los asuntos trascendentes estén en los pasillos y no en nuestras reuniones, reflexionaba el novel abogado. El comité de base ha de ser el espacio natural para acercar nuestro proyecto individual al proyecto de nación que tenemos. La organización debe actuar como joven, con métodos novedosos y un discurso creíble, empleando incluso resultados científicos en la labor de hacer política.

Con él coincidía la primera secretaria de la UJC Yuniasky Crespo Baquero, quien instaba a los militantes a pensar y trabajar porque la organización de vanguardia realmente represente a la juventud cubana más allá del mandato que al respecto le sitúa la Constitución de nuestro país.

Explicó que la organización ha tenido que repensar sus mecanismos para acercarse a las generaciones actuales, las de los celulares y las redes sociales, y les pidió seguir aportando desde la base la información y los argumentos necesarios para hacer que la Revolución triunfe en todos los sentidos.

Especialmente exhortó a los estudiantes y profesores de las Facultades de Derecho a contribuir desde su formación curricular al esclarecimiento coherente, sistemático y correctamente argumentado de las transformaciones económicas que encamina hoy la nación, entre sus coetáneos de otras carreras y las comunidades donde residen.

No son tiempos de argumentos vacíos sino de participación real, sostuvo Crespo Baquero, y llamó a contribuir desde la organización al despegue económico del país y a hallar en la historia y la lectura las razones para la defensa de esta obra que es también de los nuevos.

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