La guía del Che en la economía

Transcurridos 55 años de que el Guerrillero Heroico pusiera su pensamiento y acción al servicio de la banca cubana, los economistas de la Isla están unidos al compromiso de echar adelante la actualización del modelo económico y social del país

Autor:

Susana Gómes Bugallo

«Los bancos modernos están tan estrecha e indisolublemente entrelazados con el comercio y con la industria, que sin poner la mano sobre ellos, no puede hacerse absolutamente nada serio, nada democrático-revolucionario».

Este pensamiento leninista de 1917 pareció regir las decisiones que casi 11 meses después del triunfo revolucionario cubano de 1959, llevarían a nombrar presidente del Banco Nacional de Cuba al Comandante Ernesto Guevara de la Serna.

Aquel 26 de noviembre llegó a la banca cubana el Guerrillero Heroico para poner de ese carácter e inteligencia suyos, en donde el país necesitaba, allí donde se había formado lo que él describió tiempo después como un cuello de botella que estrangulaba los programas económicos revolucionarios, a pesar de su afán de avance rápido.

Las instituciones bancarias seguían en manos de la burguesía financiera internacional, el capital operativo financiero andaba con el control extranjero también, mientras que se consideraba que los bancos cubanos ya podían competir con estos en varios sectores debido al desarrollo alcanzado.

Era preciso despojar al imperialismo norteamericano de su control sobre la vida económica del país, para dar paso a aquellos intentos iniciales de la Revolución de abandonar para siempre el monocultivo, y dar pasos más certeros en la diversificación e industrialización de Cuba.

Con la nacionalización del comercio exterior, el crédito y las divisas, más el establecimiento de un único sistema contable para organismos y empresas estatales regido por una oficina central de la banca, entra Guevara al Banco Nacional de Cuba y se encarga además de establecer relaciones comerciales y crediticias con países socialistas, unido a su labor como Ministro de Industrias.

Veinte años después de su nombramiento (se mantuvo en el cargo hasta el 23 de febrero de 1961), se constituía la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC) y quedaba instituida la insigne fecha, 26 de noviembre, como Día del economista.

Transcurridos 55 años de que el Che pusiera su pensamiento y acción al servicio de la banca cubana, son los economistas cubanos los que están unidos al compromiso de echar adelante una actualización del modelo económico y social que conduce el ambiente del país hacia años que se auguran prósperos y sostenibles, siempre con la guía socialista y humanista.

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