Una educación con espacio para todos

Cuba ofrece una educación incluyente, con igualdad de oportunidades, lo que implica el diseño de una didáctica para las personas con necesidades educativas especiales: es uno de sus derechos

Autor:

Margarita Barrios

«La educación inclusiva en Cuba es entendida como el derecho de todos a una enseñanza de calidad, independientemente de las particularidades que pudieran condicionar necesidades especiales relacionadas con una discapacidad», expresó en conferencia de prensa la Doctora Iosmara Fernández Silva, metodóloga nacional de Educación Especial.

«Es el derecho a la formación que propicie la preparación de todos los miembros de la sociedad como individuos plenos, por lo tanto no está centrada en un tipo de escuela —especial o regular—, sino en el alcance de los objetivos socioeducativos que deben tener los alumnos», precisó.

La Unesco concibe que la educación inclusiva es el proceso, en primer lugar, que permite identificar a aquellas personas con determinadas necesidades o detectar grupos de riesgo, y atender entonces las necesidades de esos estudiantes a través de una mayor incorporación y participación en los procesos de aprendizaje, con una visión común para todos.

El Ministerio de Educación, por su parte, busca lograr que toda la población cubana pueda convertir las oportunidades que se le brindan, para adquirir una cultura general integral y una plena integración social.

La Doctora Marlén Triana Mederos, directora nacional de Educación Especial, explicó que ese tipo de enseñanza no está solo en las 360 Escuelas Especiales del país, sino en el Programa Educa a tu hijo, los Círculos Infantiles y en la atención ambulatoria a los niños y niñas con enfermedades crónicas o físico motoras que tienen limitado su traslado hacia las instituciones educativas. También se brinda a aquellos alumnos que están ingresados por largos períodos de tiempo y en la escuela regular, desde la primaria hasta la Universidad.

«En la enseñanza preescolar, subrayó, tenemos más de 22 187 niños y niñas en todas las modalidades de atención con necesidades educativas especiales.

«Porque donde hay un signo de alerta que nos dice de un pequeño que necesita una atención especializada, como un problema de socialización o trastornos en el lenguaje que pueden ser transitorios, allí están nuestros especialistas, para atenderlos de manera temprana.

«Más de 5 423 estudiantes con necesidades educativas especiales están incluidos en todos los sistemas educativos, de ellos más de 4 000 en la enseñanza primaria. Entre las discapacidades, la de mayor incidencia es el retraso mental».

A la pregunta de por qué es inclusiva una escuela especial cubana, la especialista explicó que desde las funciones de prevención, tránsito, apoyo e integración que la caracterizan, se proyecta la labor hacia todo el sistema educativo.

«Para que los escolares se inserten, en un futuro, en la educación general, porque realizan una serie de actividades docentes, deportivas y culturales coherentes con el resto de los alumnos. Además, brindan apoyo directo a los alumnos en las instituciones de educación general y realizan un trabajo estrecho con la familia y la comunidad».

Diagnosticar a tiempo

El país cuenta con 200 Centros de Diagnóstico y Orientación (CDO) y más de mil especialistas, quienes trabajan subordinados a las direcciones municipales de Educación.

La Doctora Iosmara señaló que son equipos multidisciplinarios que cumplen varias funciones, la de diagnosticar a los estudiantes, dar apoyo a la familia, así como preparar a los docentes que deberán impartirles clases.

«Cada año se revisa la estrategia aplicada en cada caso, para constatar si ha avanzado, si se desarrolla o si es preciso utilizar otros medios y métodos para su educación».

La Doctora Marlén argumentó que se ha creado la figura de profesor de apoyo. Es aquel especialista de la Educación Especial, explicó, que asesora a los maestros y directivos con las técnicas más específicas para atender en la enseñanza general a alumnos con limitaciones físicas, visuales o auditivas.

«Entre 80 y 100 jóvenes con alguna limitación accede cada año a las universidades, por ello nuestros profesores han tenido que llegar hasta la Educación Superior y propiciar allí materiales, libros o una máquina braille o un intérprete de lengua de señas», comentó.

Ello demuestra que en Cuba tenemos una educación para todos, con igualdad de oportunidades, lo cual implica el diseño de una didáctica para las personas con necesidades educativas especiales, que se aplica en cualquier contexto y se caracteriza por estar enriquecida con el uso de determinados recursos que les permite acceder a los conocimientos en igualdad de condiciones.

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