Nunca nos vamos a cansar de decir gracias

Ramón Labañino, Gerardo Hernández y Antonio Guerrero narraron al pueblo algunos de los capítulos más desafiantes, tristes y angustiantes que vivieron durante 16 años de injusta prisión, y los más felices y emotivos cuando el pasado 17 de diciembre tocaron tierra cubana

Autores:

Yailé Balloqui Bonzón
Mayte María Jiménez
Enrique Milanés León

La afirmación fue inmediata: Nunca nos vamos a cansar de decir gracias… Esta ha sido la victoria de todos. Así aseguró Ramón Labañino, junto a Gerardo Hernández y Antonio Guerrero, en la Mesa Redonda Informativa que este viernes contó con los tres héroes cubanos e inauguró un nuevo espacio de diálogo sobre la historia pasada y presente de Cuba.

Ellos narraron al pueblo algunos de los capítulos más desafiantes, tristes y angustiantes que vivieron durante 16 años de injusta prisión, y los más felices y emotivos cuando el pasado 17 de diciembre tocaron tierra cubana.

Las interrogantes llegaron por parte de un equipo de periodistas de los medios de comunicación (Sistema Informativo, Radio Habana Cuba, Prensa Latina y Juventud Rebelde), quienes convidaron a los héroes a compartir experiencias desde septiembre de 1998, cuando fueron apresados, hasta la llegada a la patria.

Las primeras palabras fueron dedicadas a celebrar el nacimiento de Gema, el mayor regalo que le hizo la vida, como aseguró Gerardo, quien agregó que este sueño se hizo realidad gracias a muchas personas de buena voluntad y deseos que, desde muchos lugares, ayudaron a convertir la utopía en una alegría inmensa el día 6 de enero.

«El tiempo ha pasado como un huracán de cariño», agradeció Antonio al contar desde esos instantes en los que se enteraron que regresarían a Cuba. Recordó que los dos primeros años fueron muy duros y, sin embargo, la posición siempre fue firme, porque tenían la convicción de que los Cinco estarían juntos.

Gerardo rememoró los tiempos difíciles, cuando no podían comunicarse con sus familias, y dijo que entonces fue la poesía la que les ayudó a plasmar y desahogar los sentimientos.

Para los tres, la salida fue intempestiva. Como narraron, el tránsito de un estado a otro fue muy rápido, y siempre estuvo rodeado de reacciones raras. Gerardo fue trasladado desde el día 4, mientras Antonio y Ramón fueron movidos desde horas tempranas del 15, con mucha incertidumbre. Nunca les dijeron hacia dónde ni porqué se dirigían a otro estado.

Al recordar los últimos momentos en tierra estadounidense, cuando fueron trasladados de una prisión en la que se encontraron los tres para salir hacia Cuba, Ramón señaló que la operación fue discreta, rápida y bien planificada.

Antonio relató cómo sufrieron presiones desde los días del hueco y comentó que en esos tiempos no conocía los nombres de sus compañeros. Para él, eran solo los que estaban arrestados, pero «había una luz»: compartían todo y establecían mecanismos para comunicarse. «Nos daban una llamada de teléfono al mes; yo hablaba con mi hermana 15 minutos y, cuando ella me decía “Todo está bien”, nosotros hacíamos nuestra “Mesa redonda” y sacábamos conclusiones», afirmó.

Tony consideró que el proceso de casi dos años en el hueco tenía el objetivo de doblegarlos, llevarlos al extremo para que llamaran al agente norteamericano con el que podrían conseguir un acuerdo que equivaldría a la rendición.

«Aparte de la unión, nos ayudó la fuerza que nos dábamos en todo sentido; todo lo compartíamos», afirmó. «Éramos cinco personas, pero éramos uno solo; esa es la verdad», confesó.

La periodista de la Televisión Cubana Rosana Thompson recordó la frase de René de que «según el librito norteamericano» Gerardo debía quebrarse, y no se quebró, y preguntó qué lo sostuvo, a él y a todos, para no quebrarse.

Gerardo respondió que, durante mucho tiempo, también Antonio y Ramón solo tenían seguro, como él, la voluntad del Gobierno norteamericano de que ellos murieran en prisión. «No estábamos en ese lugar de casualidad. No nos escogieron para esa misión de manera improvisada. Los compañeros que nos entrenaron sabían lo que estaban haciendo», consideró Gerardo.

Gerardo comentó el enorme valor que tuvo para ellos conocer la afirmación de Fidel, ante una pregunta periodística, de que Cuba nunca los abandonaría. «Esa reafirmación fue el puntillazo final que nos hizo decir: “Aquí hay que morirse y, venga lo que venga, regresamos a Cuba”. A partir de ahí el enemigo no tuvo el menor chance», dijo.

Antonio apuntó que en sus mentes había una idea: nunca estuvimos presos, en tanto los fortaleció la ecuanimidad y la fuerza interior que los embargaba, basada en su inocencia. «En el hueco, el primer día que bajamos, les dije “Tengo un poema en la mente”. Nos llega la poesía, se nos convirtió en un arma de resistencia. Teníamos la convicción de que íbamos a obtener todo el apoyo, y teníamos la inocencia y la disposición de morirnos ahí».

Tony mencionó como fortalezas las fotos de Mandela y del Che, los valores y la claridad de que cuando mueres por una causa justa no has muerto. «Hicimos lo que teníamos que hacer, con sencillez, y ahora reiteramos al pueblo cubano que somos uno más», declaró.

Además confesó que siempre tuvo la convicción de que, si Gerardo, que siempre era el «tema» del resto, tenía que morir en prisión, él sabía, y se lo comentaba a su mamá Mirta, que Gerardo sabría morir tranquilo.

Por su parte, Ramón comentó que en los tiempos de prisión se negaba a pensar. «Uno empieza una búsqueda a su interior. Me refugié en el deporte y me dije que tenía que pensar en la tarea, en Gerardo, en la lucha… Uno busca recursos ideológicos increíbles: Silvio, Van Van, el deporte», afirmó.

Ramón declaró que la Historia los ayudó mucho, y enumeró entre los baluartes los ejemplos de Maceo, Mariana, Martí, el Che y las cubanas torturadas por la tiranía de Batista.

Además, compartió su afición por la poesía, que todavía escribe, y se dijo fanático del ajedrez y del handball.

«Uno no acepta ser traidor; esa no es una opción para un revolucionario», reflexionó Ramón, quien destacó el espíritu de hermandad y amor que une a los Cinco.

Desde la línea telefónica, el pueblo pudo transmitirles a sus héroes el mensaje de felicitación y ese abrazo que tanto desea darles personalmente.

La jovencita Gema Hernández, quien como otros televidentes llamó al programa para mostrar su alegría por el regreso de estos patriotas, se mostró orgullosa de llevar el nombre de la pequeña con la que Gerardo y Adriana acaban de completar su felicidad.

Es muy lindo escuchar a tantas personas que les felicitan, buscan y abrazan, coincidieron todos.

La periodista de JR Nyliam Vázquez quiso saber cómo han sido estos días entre los suyos. Ramón, narró que lo primero que hizo al día siguiente de su llegada fue despertar muy temprano a sus hijas y esposa para juntos, por primera vez en 16 años, disfrutar de un amanecer, de la salida del Sol.

«No se puede hablar del caso sin hablar de los movimientos de solidaridad», expresó Gerardo. «A todos, sin nombres porque la lista sería interminable, nuestra mayor gratitud y miles de gracias», sentenció el recién estrenado padre.

Especial agradecimiento ofreció Gerardo a los que no están e hicieron de la causa de los Cinco el centro de su trabajo y sus vidas.

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