No marginar ni dar por perdido a nadie

Los jóvenes protagonistas de las obras de la Zona Especial de Desarrollo Mariel, sostuvieron un amplio y constructivo debate durante la asamblea municipal de balance de la UJC

Autor:

Adianez Fernández Izquierdo

La frase «la juventud está perdida» ha venido repitiéndose durante el transcurso de la humanidad, y aunque ciertamente pueda haber algunos jóvenes con el camino torcido, la mayoría apuestan por lo bueno.

Así lo demuestran a diario los jóvenes de Mariel, protagonistas de las obras de la Zona Especial de Desarrollo (ZEDM), donde laboran por la eficiencia económica y en el enfrentamiento a indisciplinas, corrupción e ilegalidades, sobre lo cual debatieron ampliamente durante la asamblea municipal de balance de la UJC.

Esa actitud de la mayoría de los jóvenes no se corresponde entonces con el decrecimiento de la militancia juvenil en el municipio durante el último año, cuestión inconcebible si se analiza el amplio universo juvenil, por lo que el verdadero problema está en el funcionamiento de la UJC y la necesidad de que se vincule más con el entorno.

Los delegados abordaron entonces la urgencia de buscar las vías para motivar a esos jóvenes y atraerlos hacia la militancia, partiendo del ejemplo personal.

Experiencias como la enunciada por Caridad Hernández, secretaria del Comité UJC de la Central Eléctrica Máximo Gómez, de crear espacios de conexión permanente en cada centro, donde los jóvenes dialoguen sistemáticamente sobre cualquier problemática o asunto de su interés, pueden ayudar a esa vinculación.

Mario García, de la ZEDM, explicó que allí se manejan muchos recursos, por lo que la responsabilidad ha de estar latente siempre. «Tenemos que ser un referente para los más de 800 jóvenes del universo juvenil que laboran en la obra. El mejor trabajo político nuestro es hacer las cosas bien; no se puede exigir sin ser ejemplo».

«Los jóvenes no están perdidos, aun cuando los hay que no estudian ni trabajan, como en todas las etapas de la historia. Hay que dignificar a los jóvenes y enaltecer a los mejores, pero sin dar por perdidos ni marginar al resto», apuntó Julio César García Rodríguez, funcionario del Comité Central del Partido, quien resaltó el reto para la organización en Mariel de cuidar a la militancia y lograr la integración.

Los delegados al balance insistieron en que se les preste más atención a las organizaciones estudiantiles, cantera de los futuros militantes, y en que se fortalezcan en los centros las Brigadas Técnicas Juveniles.

José Antonio Valeriano Fariñas, primer secretario del Partido en la provincia de Artemisa, subrayó que en este municipio está enclavada la obra más importante que se acomete en el país en función del desarrollo, por lo que la juventud debe seguir asumiendo un papel de vanguardia, e instó a los delegados a revisar a fondo el tema de los crecimientos a la organización, pues no se concibe que con tantos muchachos valiosos haya decrecido el número de militantes.

Los delegados debatieron además cuál debe ser su papel en la lucha contra el delito, la corrupción y las ilegalidades, y concordaron en que la labor debe ser preventiva.

Susely Morfa, segunda secretaria del Comité Nacional de la UJC, convocó a no engavetar ninguno de los planteamientos y a estar conscientes de que la juventud está en el punto de mira de los enemigos de la Revolución. «Este debe ser un congreso marcado por el hacer y no por el decir».

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