No abandonar nuestra historia

Universitarios cubanos rindieron tributo a Rubén Batista Rubio, primer mártir de la lucha contra la tiranía de Batista, en el aniversario 62 de su muerte

Autores:

Dinella García Acosta
Arlet Castillo González

«Los jóvenes de nuestro tiempo no podemos darnos el lujo de desconocer a quienes arriesgaron su vida por una causa justa. No podemos abandonar nuestra historia, porque olvidar el pasado sería comprometer el futuro», afirmó Heidy Villuendas Ortega, coordinadora de la Federación de Estudiantil Universitaria (FEU), en La Habana.

La exhortación la hizo este viernes durante un acto en San Lázaro y Prado, donde los universitarios rindieron tributo a Rubén Batista Rubio, primer mártir de la lucha contra la tiranía de Batista, en el aniversario 62 de su muerte. En la tarja que inmortaliza la caída del joven revolucionario los jóvenes depositaron una ofrenda floral.

Yosvani Montano Garrido, presidente de la FEU, aseveró que recordar a Batista Rubio en todas las universidades, demuestra el compromiso de los jóvenes con la Revolución. Asimismo, señaló que en el contexto actual, la organización ha creado un grupo de espacios de debate sobre la historia con el objetivo de conectar a las nuevas generaciones con hechos de matiz formativo.

Rubén Batista Rubio resultó herido el 10 de enero de 1952 cuando un grupo de jóvenes colocaron, en la Escalinata de la Universidad de La Habana, un busto de Mella para rendirle homenaje en el aniversario de su muerte, y que posteriormente al amanecer del día 15 el busto amaneció profanado, lo cual provocó una ola de indignación entre los jóvenes

Las fuerzas represivas trataron de detener a los manifestantes, a los que se les iban sumando hombres y mujeres del pueblo. En las calles San Lázaro y Prado los jóvenes fueron recibidos con potentes surtidores de agua, pero no fue posible detener su avance.

En ese momento la policía acude a las armas y empieza hacer blanco en los estudiantes desarmados. Algunos caen heridos, entre ellos Rubén Batista, a quien un proyectil le atravesó los intestinos. Los revolucionarios y todos los sectores progresistas expresaron su repudio por la actitud represiva de las fuerzas del régimen.

En el momento en que entregaban a la radioemisora COCO sus declaraciones de condena al hecho, fueron detenidos el doctor Fidel Castro y el presidente de la FEU, Álvaro Barba. Rubén fue recluido en la Clínica del Estudiante. Allí acudían numerosas personas, entre ellas el propio Fidel, a interesarse por la salud del herido.

Todos los cuidados fueron vanos. Tras una larga y penosa agonía, aquel estudiante lleno de energías e inteligencia dejó de existir. Era el 13 de febrero de 1953. Se convertía en el primer mártir de la lucha contra la tiranía de Batista.

El cadáver de Rubén fue tendido en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, donde le rindieron guardia de honor. Una multitud de 20 000 personas acompañó sus restos hasta la necrópolis de Colón. Al frente de la manifestación marchaba una hilera de mujeres vestidas de negro, que portaban con una tela que decía: La sangre de los buenos no se derrama en vano.

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