El cambio no llega «de arriba»

Delegados a la Asamblea Municipal X Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas en La Habana reconocieron que existen lugares donde el funcionamiento de la organización es débil, e hicieron énfasis en la necesidad de promover la creatividad y la iniciativa

Autor:

Yuniel Labacena Romero

PLAZA DE LA REVOLUCIÓN, La Habana.— Militar en la UJC es mucho más que reunirse y cotizar cada mes. Hay que debatir sobre lo que realmente interesa a los jóvenes y es esencial en cada lugar. Hay que «buscarse problemas», fijarse tareas y tener liderazgo, pues si se quiere influir en otros, educar y sumar, nada como el ejemplo.

El cambio tiene que hacerlo la gente desde la creatividad y la iniciativa, dejando a un lado la apatía y la indiferencia. El cambio no está en un papel, ni en esperar indicaciones «desde arriba».

Fueron esas algunas de las ideas compartidas por los delegados a la Asamblea Municipal X Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) en este territorio, donde muchos de sus participantes reconocieron también que existen lugares donde el funcionamiento de la organización es débil y ello dificulta trabajar no solo para militantes, sino para los amplios sectores que configuran la juventud.

No creo que la organización esté funcionando eficazmente para aglutinar, organizar, movilizar, preparar y dirigir eficientemente a los que son militantes, aseveró Anabel Bollet, estudiante de la Universidad de La Habana, quien se preguntó: ¿Entonces cómo vamos a multiplicarnos y llegar al resto de la juventud cubana?

«Estamos perfeccionando caminos y actualizando la UJC», dijo, y agregó que realizar un concierto con determinado grupo musical u organizar actividades recreativas que les gustan a los jóvenes puede ser un método de trabajo político-ideológico, «pero nos falta mucho más».

Alejandro Gumá, investigador del Instituto Juan Marinello, dijo que hoy no es que haya menos jóvenes comunistas, sino menos miembros de la organización, pues una parte de los más nuevos se están desarrollando o canalizando sus maneras de sentir fuera de la vanguardia política juvenil. En tal sentido señaló que tenemos que replantearnos y hacernos una introspección de esa situación, pues la UJC debe de estar a la altura de lo que quieren los jóvenes.

Para Omar López, trabajador de la emisora Radio Progreso, los comités de base tienen que ser más fuertes y propositivos. «A veces nos falta apoyo de la administración, pero otras somos nosotros los que no nos unimos para hacerla. Hay que darle un peso importante a nuestra autonomía en el comité de base, pues hay algunas acciones que no precisan de recursos y ni pensamos en ellas».

La necesidad de que las administraciones no desaprovechen la oportunidad de escuchar a los jóvenes, porque pese a no tener toda la experiencia necesaria, sí cuentan con la frescura y ganas de hacer, se evidenció en el debate, así como la necesidad de elevar la participación en la toma de decisiones y la construcción de políticas de juventud.

En los debates se planteó la necesidad de mayor empoderamiento de la juventud en aquellos espacios de toma de decisiones. Así lo señaló, por ejemplo, Anabel Bollet, quien expresó además sentir que en varios de esos espacios, muchas veces, no se toman en cuenta los criterios de lo que planteó un joven en su comité de base.

Algunos delegados como Yadira Álvarez, de la Contraloría General de la República, o Daniel Díaz, estudiante del preuniversitario Tomás David Yoro, dedicaron sus palabras al papel activo de los medios de comunicación, al consumo cultural, a la formación de valores en los más nuevos y la necesidad de que desempeñen un papel más activo como parte de la sociedad, pues «el camino no está labrado, tenemos que labrarlo nosotros mismos».

Según Yuniasky Crespo Baquero, primera secretaria de la UJC, la participación consciente en todos los espacios es una premisa que asegura la vitalidad de la organización, y se refirió al desconocimiento de muchos acerca de los cambios en los organismos rectores. «Necesitamos acciones certeras que cambien la visión de la desmotivación, la pasividad y el poco compromiso para asumir responsabilidades.

«Necesitamos muchos jóvenes que estén dispuestos a dirigir desde los niveles de base, dispuestos a buscarse problemas», aseguró la dirigente juvenil y preguntó al plenario: «¿Por qué tenemos tanta gente acomodada que espera a que venga un secretario general a decir lo que hay que hacer? Ese camino de pasividad no puede ser el de la UJC; tenemos que cambiarlo, pero con la participación de todos, seamos militantes o no».

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