Al campo los jóvenes de Ciego de Ávila

Ciego de Ávila tiene sembradas 766 hectáreas de papas y hacia allí fueron los militantes de la UJC

Autor:

Luis Raúl Vázquez Muñoz

BARAGUÁ, Ciego de Ávila.— La Unión de Jóvenes Comunistas en Ciego de Ávila realizó un trabajo voluntario en apoyo a la cosecha de papa de la provincia. Más de 300 muchachos, pertenecientes a distintos centros laborales y de enseñanza, se dirigieron a la zona de Pesquería, en Baraguá, municipio que movilizó uno de los mayores grupos de jóvenes.

Otros de los territorios que movieron su tropa fueron Primero de Enero, Venezuela, Ciego de Ávila y Ciro Redondo. Punto de encuentro: el poblado. Y no es causal. En esa zona se encuentran enclavadas la Empresa de Cultivos Varios La Cuba y las CPA Paquito González y Revolución de Octubre, entidades que acogieron a los movilizados.

Precisamente en los campos del lugar se plantaron 330, cinco hectáreas de las 766 sembradas en la provincia con el tubérculo. Hoy la cosecha de ese alimento —tan gustado y perseguido por la población, colas mediante en las placitas—, se encuentra en su apogeo y la provincia avileña tiene un plan de recogida de 14 000 toneladas, de las cuales se han acopiado 6 000 con rendimientos promedios de 20 toneladas por hectárea.

Dichas estas palabras, volvemos a lo nuestro: la movilización forma parte de las actividades y acciones que se realizan en la provincia, como sede en el país de los festejos por el 4 de abril. Como es el caso, por ejemplo, del esfuerzo que realizan los trabajadores del central Primero Enero, atendido por el Comité Provincial de la UJC, por acercar su cumplimiento del plan de azúcar al onomástico de la Juventud Comunista.

Porque si algo necesita la organización es sistematizar y hacer visible este tipo de esfuerzo, acciones como esta movilización. Que se pueden realizar con mesura, sin gastos irracionales, donde los jóvenes se diviertan y trabajen —las dos cosas no tienen porqué andar reñidas—, y en las cuales se vea que la UJC no es solo una reunión con un pago de finanzas al mes. Ella es mucho más que eso.

Y lo podemos asegurar: se trabajó. Claro, nunca como un obrero agrícola, que pasaron por el lado hechos unas maquinitas. Pero los jóvenes doblaron «el lomo»; aunque, por supuesto, siempre se hicieron algunas maldades.

Como le ocurrió a cierto jovencito, flechado por Cupido, que se pasó buena parte de un surco lanzándole papitas a una muchacha. Solo que el final fue distinto. Pues la doncella se viró encendida y gritó: «¡Oye, mijo..., cambia; que ya ni los guajiros enamoran con piedras!». Imagine, el atento lector, la algarabía que se armó y lo que le cayó encima a este nuevo vástago de Romeo y Julieta.

Jóvenes del municipio de Primero de Enero en la recogida de La papa Foto:Luis Raúl Vázques Muñoz

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