La voz de la verdad

Los jóvenes tienen la misión no solo de soñar el continente, sino de luchar por él, conquistarlo y construirlo. Así señalaron algunos de los cubanos que participarán en el IV Foro de Jóvenes de las Américas, que sesionará previo a la VII Cumbre hemisférica, en Panamá

Autor:

Yuniel Labacena Romero

Para unirse a las voces de los pueblos del Río Bravo hasta la Patagonia, jóvenes de la Mayor de las Antillas participarán en los foros previos a la VII Cumbre de las Américas, en Panamá, como exponentes de la realidad de la Isla y defensores de la juventud revolucionaria y participativa de la mayoría de nuestro pueblo, como se expresa en la Declaración Final del Foro Juvenil Cubano, realizado en la capital cubana.

Nuestra juventud tiene mucho que reflexionar en torno a los temas propuestos, por su protagonismo desde el triunfo de la Revolución Cubana en lo relacionado con justicia social, participación, inclusión, gobernabilidad e igualdad de oportunidades y derechos, que hoy todavía son anhelos de muchos en la región.

En ello coincidieron los que asistirán por Cuba al IV Foro de Jóvenes de las Américas, quienes comparten la idea de que vivimos un momento excepcional de la historia y que podemos construir una integración que logre la segunda y definitiva independencia del continente.

Sueños que han de cumplirse

No hay sueños imposibles, sino que hay que proponérselos, afirmó el rapero Denis Pérez Acanda, quien compartió la idea de que desea una sola América, incluido el Caribe: la de Bolívar y Martí. «Un continente donde la voz de los pobres tenga el mismo valor que la de los poderosos, donde se cree una balanza equitativa entre todos los pueblos. Una región donde los jóvenes sean protagonistas y tengan derechos, sobre todo a una educación transformadora», añadió.

«Desde el arte se puede aportar mucho a esos propósitos. Como nos decía Fidel, la cultura es escudo y espada de nuestra nación, pero también lo es para todos los pueblos. El arte ayuda a eliminar diferencias, sensibilizar corazones y es un arma sublime que llega a todas partes del mundo. Todo debemos apostar por un futuro mejor y por que en realidad las Américas sean una sola», aseveró.

El campesino avileño Yordany Mompié Naranjo, de la CPA Saturnino Aneiro, sueña un continente donde sus habitantes tengan la conciencia de cuidar nuestro medio ambiente y alcanzar objetivos de desarrollo económico y social que no excluyan a los grupos poblacionales más vulnerables.

«Con mi experiencia como campesino demostraré cómo desde las prácticas agroecológicas se pueden hacer muchas cosas favorables, así como la necesidad de ponderar estos temas entre los Gobiernos para tener un futuro sano para los pueblos y vivir en armonía con la naturaleza».

Sus criterios también los compartió la investigadora Yoannia Pulgarón Garzón, del Centro de Estudios sobre Juventud, y añadió que los más nuevos deben anhelar una América que se respete, donde la cooperación, la paz y la participación prevalezcan por encima de las diferencias y donde no existan las superpotencias.

Los jóvenes pueden abogar por esos temas y por la integración que desean los Gobiernos democráticos, destacó. Desde el imaginario colectivo, cada uno puede ayudar a edificar el continente que ha de conquistar la justicia verdadera para todos sus hijos. Ojalá sea ese el espíritu que exista en la Cumbre. Ese es nuestro sentimiento como cubanos, aseguró.

«Tenemos que regar allí la semilla de la solidaridad, del respeto y del amor entre las naciones. Eso lo haremos desde los derechos que disfrutamos, como el acceso a la salud y a la educación de manera gratuita, que son una quimera para muchos de nuestros contemporáneos», reflexionó la joven investigadora.

Ricardo Guardia Lugo, presidente de la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (Oclae) es un convencido de que los jóvenes tienen la tarea no solo de soñar la América, sino de luchar por ella, conquistarla y construirla desde las aulas, los campos, los centros de trabajo, desde las calles.

«Podemos contribuir mucho en las discusiones de todos los asuntos, por la realidad que hace más de medio siglo vivimos en Cuba y el contraste de nuestra situación con el día a día de los pueblos latinoamericanos y caribeños. Nuestras maneras de participación y el protagonismo en la vida política, económica y social de la nación son ejemplos que pueden llevarse como lo que puede construirse en América, por supuesto ajustado a las características de cada país.

«Hay que destacar que la cultura y formación humanista, martiana, latinoamericanista, defensora de la unidad y la justicia de nuestros jóvenes está en la sangre cubana desde hace siglos. Nuestra alegría, sinceridad y desenfado les darán un toque único a los debates. La voz de los jóvenes cubanos será escuchada porque es la voz de la verdad».

El ingeniero químico Yordanys Andrés Gómez Rodríguez, del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, imagina las Américas como un conglomerado donde las posiciones sociales, el sexo, el color de la piel, las orientaciones sexuales y creencias religiosas no sean limitantes ante la necesaria participación ciudadana de los pueblos en la construcción de sistemas sociales cada vez más justos.

«Una región libre de violencia y de vicios tan dañinos como las drogas, el alcoholismo, el tabaquismo y el juego; donde todos los países respeten el derecho a la autodeterminación de los otros. Sueño a las Américas y el Caribe integrados, por el bienestar del hemisferio, y compartiendo de manera equitativa las riquezas de cada uno de nuestros países.

«Por suerte, no soy el único que tiene estos deseos. Nos toca la inmensa responsabilidad de hacer esos sueños realidad, o como mínimo exigir que los que tienen el poder de lograrlo lo hagan bien y lo hagan lo más pronto posible, pues esta es una tarea que urge», aseguró.

No silenciar lo que debemos saber

Solo a través de la unidad podremos hacer frente a las desigualdades heredadas del colonialismo y el imperialismo que se han ensañado con las tierras del hemisferio sur. Así lo cree la bloguera Rouslyn Navia Jordán, quien no deja de reconocer que nuestro continente enfrenta grandes retos para lograr prosperar con equidad.

Por ello piensa que en Panamá no debería dejarse de hablar sobre la necesidad de adoptar políticas migratorias responsables por las naciones receptoras. «Otro tema fundamental deberá ser la exigencia a los Gobiernos de la movilización de recursos que permitan garantizar a sus habitantes salud y educación pública, gratuita, universal y de calidad, así como el desarrollo de la cooperación y la solidaridad internacional en ambos frentes».

Muchos se espera de la VII Cumbre de las Américas. Los ojos de quienes habitan este planeta están puestos sobre ese suceso, y más aún sobre los cubanos, pues la sociedad civil nuestra no tiene que imitar lo que hace otra en un país capitalista donde lucha por derechos aquí consagrados. Quizá por ello las expectativas de los jóvenes, que llevarán a Panamá el mensaje de Cuba, sean muy altas.

Yordanys Andrés espera que este sea un espacio donde a los grandes medios de comunicación masiva no les quede otra que contar la real cara del pueblo cubano, esa cara que mostrará a nuestra verdadera sociedad civil, la que realmente representa los intereses del pueblo cubano y defiende desde cada espacio su legitimidad.

«Mostraremos con modestia, independientemente de la presencia de cualquier lacra que quiera empañar nuestra realidad, los resultados que nos prestigian hoy y cómo podemos ayudar a otros pueblos de nuestra América a alcanzarlos», resalta el joven.

A esos criterios se une José Ángel Fernández Castañeda, presidente nacional de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM), quien comparte la idea de lograr la unidad dentro de la diversidad que requieren los tiempos actuales, y el sello latinoamericanista que defendieron los grandes libertadores de Nuestra América, que solo será posible si juntamos nuestras fuerzas.

«Esperamos que al presidente Barack Obama no le quede otra alternativa que derogar de manera inmediata el decreto dictado contra la Revolución Bolivariana; esperamos que ese sea un escenario de reclamo también del fin del bloqueo impuesto por los Estados Unidos hacia Cuba, y que los ejemplos que llevamos en los diferentes sectores sean escuchados y tenidos en cuenta para el desarrollo sostenible de la región».

Como un espacio de discusión entre dos ideales, sueños y modelos de América, el Presidente de la Oclae define la VII Cumbre. «Un encuentro donde la América de la solidaridad, la justicia, la igualdad y la inclusión se enfrentará a la del capital, el egoísmo, a la dictadura de la minoría sobre los grandes sectores populares», sostiene.

«Por ello los jóvenes esperamos un debate franco, abierto y sincero entre esos modelos. Seremos fieles defensores de las aspiraciones de los pueblos, de la gente históricamente silenciada. Que la Cumbre muestre que América se quiere abrir a un nuevo tiempo y está en puja por ser verdaderamente libre».

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